Schwarzenegger convierte a California en un estado de emergencia permanente | LaRouche Political Action Committee

Schwarzenegger convierte a California en un estado de emergencia permanente



5 de diciembre de 2008 (LPAC).— Con su declaración de "emergencia fiscal" el primero de diciembre el gobernador de California Arnold Schwarzenegger le ordenó a la legislatura estatal declararse en sesión de emergencia por segunda ocasión en dos meses. Advirtió que el estado se va a quedar sin efectivo en febrero del 2009 y afirmó que "sin acciones inmediatas, nuestro estado se encamina a un desastre fiscal". Comparó la situación deteriorante del estado con "una víctima de un accidente que se desangra a morir al borde de la carretera" a la vez que describió el creciente déficit presupuestal "como una avalancha que sigue cobrando impulso".

Con una deuda estatal de más de $60 mil millones de dólares, la peor calificación crediticia de los cincuenta estados, una tasa de desempleo que es oficialmente del 8.2% y en aumento, y un déficit presupuestal que ahora se acerca a los $30 mil millones de dólares para los próximos 13 meses, y creciendo, mientras que la base impositiva continúa implosionando, el lenguaje de Arnie advirtiendo el fin del mundo es apropiado, ¡aunque sigue sonando como un personaje de caricatura cada vez que habla!

Sin embargo, no hay posibilidad alguna de que él pueda solucionar la crisis peligrosa que azota al estado, ya que no tiene ni las intenciones ni los medios para hacerlo. En su calidad de títere del fascista George Shultz, Schwarzenegger está haciendo precisamente lo que Shultz, y su viejo colaborador de Wall Street, Felix Rohatyn, lo pusieron a hacer ahí: presidir sobre la deconstrucción de California. Bajo su mando, California ha caido en un estado de emergencia permanente!

Mientras que los demócratas y los republicanos en el Congreso estatal están enfrascados en el juego de tontos de la Gallinita Ciega, para ver quien parpadea primero en el debate fabricado de aumento de impuestos o recortes presupuestales, el estado se hunde en la bancarrota y está en proceso de volverse ingobernable.

Es hora de que líderes responsables de California escuchen a Lyndon LaRouche, quien dijo la semana pasada que Schwarzenegger tiene que irse. "Si no se respeta a sí mismo como para irse con gracia, entonces alguien tiene que decirle que se vaya al demonio, mientras todavía hay un estado de California" dijo LaRouche.

El proyecto Schwarzenegger

Ya a estas alturas, debe estar claro para quienes dudaban cuando LaRouche advirtió que Schwarzenneger iba a ser un desastre, que él tenía razón, y que fueron unos tontos en creer que Arnie pudiera ser un gobernador competente. Lo pusieron en el puesto a raíz del referéndum revocatorio contra el gobernador demócrata Gray Davis, a quien sacaron cuando se enfrentó a la Enron y sus aliados, entre ellos el vicepresidente Cheney, cuando éstos ya habían quebrado al estado en el 2001 con la imposición de la desregulación de la electricidad. Esto formaba parte integral de una campaña acelerada a favor de las llamadas políticas de libre comercio, parte central de su estrategia de transformar a los Estados Unidos en una "sociedad postindustrial" en un mundo globalizado.

Aprovecharon el descontento que provocó el saqueo del estado que hicieron los aliados de Cheney, a quienes el gobernador Davis atacó como "piratas de la energía", para sacar a Davis y poner en su lugar a Schwarzenegger en elecciones especiales. Arnie hizo campaña incitando a las masas con su fobia contra el gobierno y los impuestos, utilizando su personaje de la pantalla grande de tipo duro, para apelar a los votantes, que estaban mareados por los precios tan altos de los servicios públicos —precios creados por los patrocinadores de Schwarzenegger— y un déficit creciente.

Tras bambalinas, Schultz y sus aliados, entre ellos el exgobernador Pete Wilson, elogiaban a Schwarzenegger por ser el hombre que tenía "el estómago" para imponer brutales recortes presupuestales, que no solo son antipopulares sino inaceptables. Una vez que quedó claro que el Congreso estatal no iba a aceptar las políticas de austeridad fascistas de Schwarzenegger, debido a la amplia oposición entre los ciudadanos del estado, pasó a la segunda fase, de desmantelar gradualmente la red de seguridad social, mientras el estado se volcaba hacia la quiebra, usando los déficits y la deuda crecientes como pretextos para sus exigencias cada vez más inaceptables.

En diversos momentos, Schwarzenegger ha propuesto recortes enormes en el presupuesto para educación, ya de por sí inadecuado; liberar a decenas de miles de prisioneros "no violentos", para ahorrar dinero; "relajar" las leyes laborales, que exigen el pago del tiempo extra, a la vez que reducía los salarios de los trabajadores del estado al nivel del salario mínimo federal; hacer recortes importantes en los pagos del Medi-Cal, que reducirían de manera drástica la cantidad de doctores que tratan a pacientes pobres y sin seguro; y reducir o eliminar otros programas de seguros de salud estatales, en un estado en donde 1.3 millones de niños — 12.5% de los niños del estado— no tienen seguro. Un total de seis millones, de los 38 millones de residentes en el estado, carecen de seguro de salud.

Según muchos de los profesionales de la salud, los recortes presupuestales en salubridad a nivel estatal y local que se han impuesto bajo su mando, ya han causado miles de muertes prevenibles.

Fascismo verde

La prosperidad de California se ha basado históricamente en las inversiones en la infraestructura, combinado con un compromiso con el progreso científico y tecnológico en la industria y la agricultura. Las políticas del Nuevo Trato de Franklin Roosevelt le dieron un gran empuje a la economía del estado, y este enfoque, de liderato del gobierno en las inversiones en las tecnologías de punta, convirtieron al estado en un líder mundial en innovaciones y, producto de esto, en mejoras en la productividad.

Es este enfoque económico, conocido como el "Sistema Americano" que Shultz y compinches quieren destruir, para reemplazarlo con una dictadura financiera global bajo el control de los intereses financieros angloholandeses. Arnie sirve a estos intereses como gobernador, y ahora de nuevo apoyó a estos mismos intereses con su última encarnación de gran defensor de las políticas "verdes".

Junto con su autoproclamada "alma gemela", el gobernador de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg —el aprendiz de Duce en Manhattan— y el Agrarista de Nashville megalo-maniáco Al Gore, Schwarzenegger se ha apoderado de la bandera de la promoción del desmantelamiento de la economía industrial, a ser reemplazada por una sociedad feudal posindustrial, que no podría sostener a más de mil millones de personas a nivel mundial. Esto no tiene nada que ver con el medio ambiente, como lo podría demostrar cualquier científico que se respete, sino con proteger el poder financiero de los oligarcas financieros angloholandeses, que se oponen al Sistema Americano desde que se consolidó por primera vez bajo George Washington y su secretario del Tesoro Alexander Hamilton.

Schwarzenegger no es el primer fascista "verde" en la política de California, pero sí se ha vuelto el más agresivo. Ha podido salirse con la suya debido a una falla profunda en el liderato del Partido Demócrata en California, ejemplificado por la Presidenta del Congreso Nancy Pelosi. Bajo la dirección del viejo colaborador de Shultz, Felix Rohatyn y con el respaldo de la maquinaria política de Kennedy —con la que está casado Arnie— los Demócratas de California le han dado la espalda al Sistema Americano y a Franklin Roosevelt, abrazando en vez de esto la ideología anticientífica y antitecnología promovida por Schwarzenegger, quien predica este dogma a la vez que simultáneamente actúa para asegurar la paralización y la ingobernabilidad del estado.

Sacar al gobernator es una precondición necesaria para salvar a California.