4 de mayo de 2009 (LPAC.— Canadá reporta que un trabajador que regresó de México a una granja porcícola en Alberta, tenía la nueva influenza porcina e infectó a los cerdos de la granja. Los cerdos desarrollaron una enfermedad relativamente leve, similar a la enfermedad humana y se están recuperando. La importancia de esto es, por supuesto, que muestra el caso de la transferencia. Los cerdos son muy susceptibles a las influenzas que se pasan entre sí los humanos. Los científicos especulan que la influenza de 1918 fue transmitida a los cerdos en la pandemia, y se convirtió en la forma de influenza porcina dominante hasta 1998, cuando fue sustituída con un tipo de influenza humana más reciente. Si este nuevo A (H1N1) se convierte en una pandemia humana, se podría convertir en la enfermedad porcina dominante en los cerdos, si es que le gusta el "terreno". Por supuesto, aunque esto no prueba el caso, sí se presenta la interrogante de qué tan fácilmente los cerdos infectados en Canadá pudieran retransmitirle la enfermedad de nuevo a los humanos que trabajan en la granja. También es posible que los casos canadienses realmente no hacen más que mostrar que quizá después de todo, la enfermedad ha estado circulando actualmente entre la población porcina, a pesar de lo que alegan los funcionarios de la OMS y de la CDC.
Sin importar quien contagió qué a quién, si el virus realmente se puede albergar en el puerco y reinfectar a los humanos mientras viaja por el globo durante el verano, podremos esperar que tenga cambios significativos, lo que podría convertirse en una pandemia virulenta resistente a los antivirales con muchas probabilidades para el próximo otoño. Hay muchos cerdos en el hemisferio sur en estrecho contacto con muchos seres humanos. También hay muchas cepas de influenza circulando, resistentes al Tamiflu y con otras cualidades peligrosas que podría recoger nuestro virus actual.
Lyndon LaRouche respondió que "esta epidemia es evidencia crucial de la perversión y estupidez inherente de la globalización. Específicamente, la política globalizadora de producir alimentos en un país que no es el lugar donde se consumen. Esta es la política de la nueva Torre de Babel. Esto es lo que tiene que acabarse. Tenemos que descentralizar la producción de alimentos de forma tal que podamos localizar los problemas epidémicos que se puedan presentar en relación a esto. Tenemos que ponerle fin a la globalización ahora, y regresar a los estados soberanos, en vez de los monopolios en el comercio internacional".