Cómo lavarle el cerebro a la gente para que acepte la política nazi del servicio a la salud | LaRouche Political Action Committee

Cómo lavarle el cerebro a la gente para que acepte la política nazi del servicio a la salud



1 de junio de 2009 (LPAC).— Los economistas conductistas se reunieron el pasado jueves 28 de mayo en el Capitolio, para planear su estrategia para hacer realidad la "reforma" al sistema de salud y asegurarse de que la economía conductista sea el centro de cualquiera que sea la reforma que surja del Congreso. La reunión fue convocada por el American Benefits Council, el grupo mercantil que administra los planes de retiro y salud de los empleados de las compañías que la revista Fortune promociona como las más grandes. La Fundación Russell Sage y el National Bureau of Economic Research (Buró Nacional de Investigación Económica) estuvieron en todo el temario. Emblemático de esto estuvieron David Laibson, miembro de la Mesa Redonda de Economistas Conductistas y uno de los que organizó la Escuela de Verano sobre Economía Conductista de la Russell Sage, y el Dr. Alan Garber, profesor de medicina y economía de la escuela Henry J. Kaiser de la Universidad de Stanford, así como, entre otras cosas, director del programa de atención médica del Buró.

La cuestión central de la discusión era el uso de técnicas de mercadeo para lavarle el cerebro a la gente, y través de la modificación del comportamiento llevarlos a que acepten lo que son esencialmente políticas nazi. Garber fue mucho más explícito en esto cuando retó a la audiencia (que parecía estar compuesta principalmente por administradores de las prestaciones de los empleados de las grandes corporaciones o de compañías de seguros) a pensar en "para que cosa tienen estómago".

"Sabemos como bajar los costos pero, no está claro que vayamos a estar contentos con las consecuencias", dijo Garber. "Por ejemplo, pudieras decir que vamos a ponerle límite a la disponibilidad de todos los productos biológicos [productos médicos hechos de organismos vivos, como las vacunas, etc.] para la segunda y tercera linea de tratamientos de cáncer avanzado. Eso significaría un ahorro de dinero considerable pero puede ser algo que ustedes no estén dispuestos a hacer". En vez de eso, les propuso, que deben pensar en cambiar las prestaciones automáticas, es decir, lo que la gente espera recibir en términos de atención médica. Después de descartar la idea de tratar de traspasar los costos a los empleados, dijo, "podríamos mas bien pensar en cambiar las espectativas que tiene la gente y darles no tanto un gato por liebre financiero, sino más bien un gato por liebre emocional y social, haciéndolos pensar sobre los dólares de la atención médica como recursos escasos, pensando sobre lo que sería una atención médica apropiada. Piensen sobre la atención médica al final de la vida, por ejemplo, donde hay un montón de cuidados que son enormemente costosos y que probablemente no es mucho el bien que pueden hacer". De esa manera, la pregunta es "cómo se debe abordar esto de manera que sea aceptable, en vista de que no funcionaría trasladar los costos".