Pánico real en la realidad virtual | LaRouche Political Action Committee

Pánico real en la realidad virtual



9 de octubre de 2009 (LPAC).— Es difícil de superar si se quiere un viaje a través de las mentes en pánico de banqueros y sus reguladores durante la crisis financiera de septiembre de 2008. Nos referimos a las citas de Too Big To Fail (Demasiado grande para quebrar) de Vanity Fair de este mes, un libro del reportero del Wall Street Journal, Aaron Ross Sorkin. El libro, que dice estar basado en "cientos de horas de entrevistas con docenas de participantes", describe un cuadro muy poco halagador de los llamados amos del universo, en el momento en el que su mundo se desintegraba a su alrededor.

Enfrentados a lo que ellos vieron como un posible desplome en reacción en cadena de todos los más altos bancos de inversiones de Wall Street, los reguladores saltaron a una movilización al estilo Leyston Kops para fusionar todo lo que encontraron a la vista. Tim Geithner, entonces presidente del banco de la Reserva Federal en Nueva York, le ordenaba apurado a los titanes de Wall Street que se pusieran de acuerdo unos con otros para discutir las fusiones, en tanto que los banqueros procuraban evitar apoderarse de su hermano en quiebra y que se los comieran. Después de la quiebra de Lehman y el acuerdo para fusionar Merril Lynch con Bank of America, todos los ojos se volvieron a Morgan Stanley, como la próxima ficha del dominó en caer.

"El pánico ya era palpable en la oficina de John Mack de Morgan Stanley", azotado por enormes retiros de sus clientes en los fondos compensatorios, escribe Sorkin. "Si se hundía Morgan Stanley, probablemente no hubieran pasado seis horas antes de que se hundiera también Goldman. Los grandes bancos hubieran seguido, y solo Dios sabe lo que hubiera pasado después".

El secretario del Tesoro, Henry Paulson reunió a su equipo, y les dijo que estaba sucediendo un "11 de septiembre económico", y que toda la economía estaba al borde del desplome. Además de los bancos, le preocupaba a Paulson la General Electric, que se hubiera visto devastada por un desplome de los mercados de papeles comerciales.

" Ya no podían ocultar el pánico en Goldman Sachs" escribe Sorkin. Stanley Druckenmiller, ex gurú en los fondos compensatorios de George Soros, había sacado la mayor parte de su dinero de Goldman, y el banco temía que si se corría la voz que Druckenmiller se había salido, esto podría desatar una corrida que podría echar abajo a Goldman Sachs.

En la Fed, el gobernador Kevin Warsh estaba ocupado tratando de arreglar un acuerdo para que Morgan Stanely comprara un banco grande, para que obtuviera acceso a su base de depósitos. Su primera selección era Wachovia, pero se vino abajo el acuerdo cuando Morgan Stanley vio los libros de Wachovia. Un ejecutivo de Morgan Stanley dijo: "Ese es el peor emparedado de mierda que no me puedo llevar a mi bocota".

Otros acuerdos bajo discusión consideraban a Goldman Sachs comprando Citigroup, Goldman Sachs comprando Wachovia, los chinos comprando una gran parte de Morgan Stanley, JP Morgan Chase comprando Morgan Stanley, y así sucesivamente. En cierto momento Geithner le ordenó al director ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein que empezara discusiones para fusionarse con Citigroup. Así que Blankfein le habló por teléfono al director ejecutivo de Citigroup Vikram Pandit, solo para enterarse que Pandit no esperaba su llamada y no tenía el más mínimo interés en fusionarse con Goldman Sachs.

Y mientras que los acuerdos se venían abajo uno tras otro, el pánico aumentaba, hasta que finalmente los japoneses salieron al rescate con una infusión de $9 mil millones de dólares en Morgan Stanely, suficiente para parar el pánico.

Dejen por un lado la historia financiera y lean el artículo de Sorkin para conocer la mentalidad de estos tontos, los tipos que le aseguraban al público que todos estaba bajo control. Mintieron entonces y mienten ahora.