SE ESCUCHA UN LATIDO EN ASIA | LaRouche Political Action Committee

SE ESCUCHA UN LATIDO EN ASIA



Tema principal de EIR del 31 de octubre:

SE ESCUCHA UN LATIDO EN ASIA

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

30 de octubre de 2009

Como lo muestran las negociaciones recientes ente Rusia y China, la única forma en que se puede evitar ahora la crisis de desintegración global de la economía mundial, actualmente acelerándose, es mediante una combinación de clausurar el tipo de sistema monetarista intrínsicamente hiperinflacionario que echó a andar el presidente entrante de la Reserva Federal y su equipo, después del crac al estilo Hoover del sistema de intercambio de valores. Esto podría lograrse exitosamente, clausurando el fracasado sistema de Alan Greenspan posterior a 1987 y otros, si nos alejamos de las políticas monetaristas actuales hacia un retorno al sistema de crédito de la Constitución de E.U., tal y como fue restablecido bajo la dirección del presidente Franklin D. Roosevelt. Ahora, Rusia y China han dado un paso importante y masivamente impresionante en la misma dirección. Es tiempo de que E.U. vuelva a la cordura y siga adelante.

Cuando los participantes de la Séptima Sesión Anual del Foro Público Mundial "Diálogo de Civilizaciones" partían de Rodas este reciente 12 de octubre, estaba por escucharse un latido esperanzador de recuperación económica entre los tres gigantes de rango mundial de Eurasia: Rusia, China e India. Este acontecimiento esperanzador se producía ahora al mismo tiempo en que una crisis de desintegración económica global acelerada del sistema monetarista mundial "poskeynesiano" actual entraba en una nueva fase, sumamente acelerada, de la crisis de desintegración económica mundial, que ahora domina los acontecimientos por todas las Américas, Europa Occidental y Central, Asia Central y todavía domina en África.

Ese latido esperanzador que se escuchó de Rusia y China, le dice al mundo, si bien todavía en estado de peligro mortal, que aún no está muerto. En tanto el enfermo de la economía política trasatlántica entra, en las próximas semanas y meses, en lo que le tiene que parecer a todo economista competente como la fase casi con certeza terminal de su existencia, acontecimientos como los que han irrumpido en Eurasia en las últimas dos semanas de octubre, pudieran ser todavía el proceso de recuperación esperanzador que pudiera salvar la economía mundial como un todo.

El elemento de verdad chocante en lo que han logrado Rusia y China en las últimas dos semanas, apunta implícitamente a la forma de pensar que ha ejercido una fuerza de incompetencia de arriba a abajo en las formas de pensar que siguen ejerciendo una influencia controladora sobre las naciones de las Américas y de Europa Occidental y Central actualmente. A pesar de ese desprecio con la cualidad de huelga de masas en contra del presidente Obama, y sus secuaces, entre el proceso de huelga de masas que prevalece entre la mayoría fuertemente lastimada de los E.U., bajo el regimen actual de Obama, las riendas del poder político todavía están en manos de tales controladores extranjeros del virtual títere de Tony Blair, mentiroso de triste memoria, presidente Obama, como los círculos de tanto el exprimer ministro británico como de aquellos mismos círculos de Londres y Wall Street cuyos antecesores llevaron a Adolfo Hitler y sus políticas e iniciativas propuestas genocidas de "servicios de salud" al estilo Obama-Blair al poder en la Alemania de Hitler.

Actualmente, la única manera en la que Estados Unidos podría sobrevivir la zambullida actual encabezada por Obama en el suicidio político nacional, es que E.U. mismo adopten el papel de socio clave en un proyecto del tipo ejemplificado por los pasos más recientes de cooperación económica entre China y Rusia.

Los acontecimientos han demostrado ahora, que si hubiera sido yo el Presidente, ese rescate se hubiera producido y, asumiendo que no hubiera sido asesinado como el presidente Abraham Lincoln, William McKinley y John F. Kennedy fueron asesinados por los mismos enemigos extranjeros ( y sus cómplices en E.U.), este rescate de la economía de Estados Unidos, y aquella de nuestros socios, se hubiera podido lograr ahora rápidamente. Cualquier Presidente que merezca ser Presidente en las circunstancias actuales, se hubiera visto obligado a hacer lo mismo que yo hubiera hecho.

Lo que tienen que entender

La lección que necesita aprenderse urgentemente es la naturaleza de esa estupidez popular de la opinión popular, que reina entre, y comparten por igual los depredadores de nuestra república y sus víctimas. Este es un punto que he enfatizado recientemente más de lo que lo he hecho de manera pública nunca antes, en relación a la importancia del principio establecido en la conclusión de En defensa de la poesía del poeta Percy Bysshe Shelley. Más de 125 años antes de que se escribiera el ensayo de Shelley, Gottfried Leibniz había señalado la estupidez esencial que sustentaba el chasco de René Descartes y sus seguidores en materia de ciencia. Leibniz mostró que las fuerzas orientadoras que gobiernan las reacciones del universo al ejercicio de la voluntad humana, deben localizarse bajo el titular temático de concepto de Leibniz de dinámica, en tanto que la dinámica no sólo es propia de la naturaleza de la eficiencia de las leyes que corresponden a los procesos físicos en general, sino también, como lo destaca Shelley en su En defensa de la poesía, con los procesos del comportamiento social de masas.

Cuando esa criatura conocida en tanto persona individual, dice, en estos días: "Pero, yo soy un libre pensador", los dioses se ríen con lágrimas de compasión que corren por sus mejillas. Esa pobre criatura cree en la insensatez que comparten aquellos cuyas creencias dependen de una relación estrecha con la "opinión popular", incluso cuando toda evidencia muestra que esa opinión, como lo es la opinión a favor del monetarista que prevalece actualmente, es, por sus efectos, totalmente destructiva, tanto para esa persona como para los que piensan como él o ella. Todas las sociedades fallidas, son de hecho, ejemplo de los resultados de las características de comportamiento de opiniones populares y códigos de comportamiento igualmente mal encaminados, dinámicamente.

Estados Unidos después de Franklin Roosevelt, es un ejemplo de los efectos de esa clase de comportamiento de masas perverso, arraigados en lo que en general se comparte como una "creencia popular". Después de John F. Kennedy, EU era mucho más salvaje, y cada vez más necio que el EU de las décadas posteriores a Franklin Roosevelt.

Por lo tanto, tenemos que ver las buenas noticias que recientemente irradian de Asia, como el hecho de que Rusia y China están dando un paso adelante hacia liberarse de esas opiniones que han venido enviando a las Américas y a Europa Occidental y Central al borde de una nueva era de tinieblas a nivel mundial para toda la humanidad.

Las acciones que ellos han tomado, hasta ahora, son, de hecho, congruentes con el uso que yo le he dado durante décadas a mis capacidades singularmente exitosas, como pronosticador económico de largo alcance, en mi rechazo de la práctica esencialmente tonta de las doctrinas de pronósticos estadísticos que se enseñan usualmente. Yo he empleado un enfoque riemannniano a la economía que está enraizado en los mismos principios implícitos como los que hicieron famosos los destacados seguidores de Riemann en la ciencia física en general en el siglo 20, Albert Einstein, y el ejercicio mental enormemente fértil del académico V.I. Vernadsky y sus asociados inmediatos.

Desde la primera publicación de este método de pronóstico en términos científicos físicos, como lo hice al inicio de mi campaña presidencial para la selección demócrata en enero de 1996, mis pronósticos se han presentado, de modo explícito, en términos de tres factores causales físico-económicos primarios. Este método, conocido como el principio de la "Triple Curva", ya se había utilizado en mis obras como economista desde mi estudio de mediados de 1956 sobre las condiciones para una recesión profunda para fines del invierno de 1957, que para entonces se venía encima. El empleo de la "Triple Curva" desde enero de 1996, simplificó la prueba y la hizo más precisa.

El fracaso de casi todos los enfoques académicos y semejantes, al pronóstico económico, se origina, principalmente, en la aplicación de lo que con justicia se clasifican como métodos cartesianos, abordados en las formas puramente monetaristas de suposiciones conductuales propias de las suposiciones puramente monetaristas respecto a la naturaleza del "valor económico", en contraste con la realidad de que la única medida competente del desempeño económico de las sociedades, o del mundo en general, se encuentra en el aumento relativo de la densidad demográfica relativa potencial de una sociedad, un beneficio logrado mayormente a través de la mejora de las facultades intelectuales creativas representadas en la mejora de las facultades creativas artísticas clásicas y científicas físicas del individuo, dentro de la cultura dominante de una sociedad específica.

El método de la Triple Curva, el cual he desarrollado, evita los motivos típicos de falla en todos dogmas empiristas con respecto a las economías y sus desempeños, que generalmente se enseñan.

La gran crisis mundial que amenazó a Rusia y a China, entre muchas naciones vecinas en Eurasia, fue el efecto de un error sistémico encarnado en el sistema monetario internacional prevaleciente; pero el efecto decisivamente importante estuvo en el dominio del aumento relativo, o disminución de las facultades productivas físicas del trabajo, medidas per cápita y por kilómetro cuadrado. Las medidas relacionadas con la creación y el uso del dinero, por lo tanto, se deben sujetar a la economía física, en vez de lo contrario que ha guiado a la totalidad del planeta hacia la condición ruinosa que se nos viene encima a todos, hoy día.