¿Nunca se preguntaron porqué el Imperio Británico odia a LaRouche con tanto fanatismo? | LaRouche Political Action Committee

¿Nunca se preguntaron porqué el Imperio Británico odia a LaRouche con tanto fanatismo?



24 de noviembre del 2009 (LPAC).— La política imperial británica de genocidio intencional contra alrededor de dos terceras partes de la población mundial se encuentra ahora en su fase de ejecución en calientee. Se ve en su fanatismo por imponer su dogma fascista y anticientífico de cambio climático sobre todo el planeta, camino a la cumbre de Copenague del 7 al 18 de diciembre. Se ve en la campaña relacionada para someter a los Estados Unidos a la política de salud hitleriana de Obama, también a la brevedad posible. Pero sobre todo se ve en sus ataques fanáticos contra Lyndon LaRouche y su movimiento político.

Nosotros hemos estudiado, identificado y movilizado a la población para combatir esta política genocida británica durante décadas, comentó hoy Lyndon LaRouche en una discusión. La nuestra es la única alternativa efectiva, sin la cual se puede descartar casi por seguro este planeta. Una vez se entiende eso, se entiende porqué temen y odian elos a LaRouche con tanta fiereza.

"Yo soy la noticia", afirmó LaRouche sucintamente. "Éste es el porqué se ve semejante cantidad de odio contra semejante grupo pequeño como hemos seguido siendo. Nosotros, que nos hemos convertido en el blanco principal del odio del Imperio Británico. En ese campo de batalla que es lo que realmente cuenta, en la historia, al final, nuestras ideas mismas se han convertido en el tema existencial para ellos en lo que ahora se ha vuelto "el análisis final".

Nosotros hemos mostrado la prueba, contra toda la evidencia en contrario; nosotros hemos demostrado nuestro caso, en los hechos, contrario a odos sus esfuerzos por sepultar la verdad. La verdad es que su política, la política del presidente Barack Obama y sus amos británicos, es el genocidio. Esto, con todo, es un eco de Adolfo Hitler, como lo muestra con tanta claridad el tema del cáncer de pecho. Se trata de genocidio que viene directo del príncipe Felipe, su World Wildfile Foundation y las altas esferzas del Imperio Británico.

Por ejemplo:

Consideren el último llamado por la despoblación global publicado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA, por sus siglas en inglés). La premisa de su alegato es que la despoblación es la única manera de frenar el calentamiento global, y citan como su autoridad a nada menos que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) controlado por los británicos, y cuyos supuestos hallazgos se acaba de revelar que se sustentan en la mentira abierta, las amenazas, el chantaje y otros trucos sucios llevados a la práctica por medio de la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad Oriental de Anglia (CRU). Uno de los principales financiadores del CRU es, no sorpresa, el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF) del príncipe Felipe, el mismo WWF que apenas la semana pasada publicó una plana entera en el Washington Post con la demanda de que el Senado de los Estados Unidos legisle con urgencia sobre el cambio climático, antes de la cumbre de Copenague de principios de diciembre.

Ésta es exactamente la misma orientación que esconde la política de salud nazi de Obama. Éste es el legado del equipo de Obama, es el mal esencial del que proviene el equipo de Obama, señaló LaRouche. Si quieren entender la verdad detrás de lo que ha hecho Obama en la salud, el motivo que se promueve detrás del genocidio de Obama —como el plan para eliminar categorías enteras de mamogramas— aquí la tienen. El caso del cáncer de pecho pone al descubierto la maldad pura que encarna Obama y sus asesores de salud. Es la misma política como la de Hitler y el príncipe Felipe.

¿Suena como una "teoría conspirativa?"

Bueno, vean lo que acaba de publicarse en un libro nuevo de Daniel Callahan, cabeza del infame Centro Hastings, las oficinas centrales para la promoción de la eugenecia y la eutanasia británicas dentro de los Estados Unidos, y uno de los genios creadores de la política de salud nazi de Obama:

"Tenemos una cultura adicta a la idea del progreso ilimitado y a la inovación tecnológica que es su producto natural. En su forma actual, esto es un valor insostenible. Debe haber límites. El servicio de salud estadounidense es radicalmente estadounidense; individualista y científicamente ambicioso", se queja Callahan furioso. Y enseguida a su punto central: "Aunque parece que en principio no hay un nexo directo discernible entre ellos, es notable que el calentamiento global ahora, por fin se le toma en cuenta con seriedad en Estados Unidos; y que hay, simultáneamente, un impulso renovado por una reforma de salud seria. En ambos casos, deben cambiarse algunos valores muy arraigados, que al final equivalen a alteraciones fundamentales en nuestra forma de vida. La campaña hacia el progreso y la prosperidad creciente constante en el orden industrial está detrás del surgimiento del calentamiento global; y una campaña análoga ha generado la crisis del costo en el servicio de salud. En ambos casos, la tecnología ocupa un lugar central".

Comparado a estos fascistas británicos de la modernidad, Hitler era mansito.

Entonces, ¿a qué le temen los británicos? A que son culpables como lo denunciara LaRouche, y ellos lo ven como una amenaza creíble a su poder.

La verdadera noticia aquí es la nuestra, explicó LaRouche. Nosotros hemos estado peleando contra los enemigos dentro de los Estados Unidos y en el mundo, que promueven la política británica del genocidio. Detrás de todos los ataques contra nosotros se encuentran estos intereses financieros. Ahora ya pueden entender el porqué temen ellos y odian a LaRouche, y todavía intentan negar su existencia, y de manera tan fanática.