Algunas verdades sobre Afganistán | LaRouche Political Action Committee

Algunas verdades sobre Afganistán



10 de diciembre de 2009 (LPAC).- Casi es ley ahora en Washington no decir la verdad sobre Afganistán. Sin embargo, en los últimos días han salpicado algunas pocas verdades. Por ejemplo, el núcleo del discurso del presidente Obama en West Point era el entrenamiento de un número adecuado de personal del Ejército Nacional Afgano (ANA por siglas en inglés) para que se encarguen de la seguridad en Afganistán y le permitan a los estadounidenses regresar a casa. Aunque el presidente Obama decidió no mencionar cuál sería ese número, el general McChrystal se presentó ante la comisión conjunta de Servicios Armados del Senado y la Cámara de Representantes el 8 de diciembre en donde dijo que el objetivo sería tener un personal de 170,000. El número actual de dicho personal es de 95,000. Pero ese es solo el número en la nómina de pago.

Según oficiales de las Fuerzas Armadas de EU, en el mejor de los días, se presentan a trabajar unos 52,000 de los 95,000. Ahora, es posible cargar la nómina de pago con otros 75,000 en 18 meses, pero entrenar 75,000 en 18 meses es risible. Tomó 8 años entrenar 95,000, de los cuales 43,000 no se presentan a trabajar en un día bueno.

Además, el presidente afgano, Hamid Karzai, parado enseguida del secretario de la Defensa de EU, Robert Gates visiblemente incómodo en Kabul el 8 de diciembre, le dijo a los reporteros que Kabul no va a tener dinero para pagarle a estas 170,000 tropas en por lo menos 15 a 20 años. ¿Adivinen quien va a pagar?

El 3 de diciembre la secretaria de Estado de EU Hillary Clinton filtró otro secretito, cuando se presentó ante la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. En la picota con preguntas sobre la corrupción del gobierno de Karzai, destacó que 75% de los materiales logísticos de las tropas de EU y la OTAN se descargaban en el puerto de Karachi en Pakistán, y después se transportaban más de 1,400 millas hasta llegar a Kabul o Kandahar. Estos materiales, que van desde tanques hasta latas de frijoles, son transportados a Kabul por contratistas privados escogidos por la OTAN y EU. Con el fin de pasar los materiales, estos contratistas pagan sobornos a cientos de grupos insurgentes de forma regular. En otras palabras, parte del dinero de los contribuyentes estadounidenses, asignados como presupuesto de defensa, va para los insurgentes afganos y paquistaníes para que las tropas de la OTAN y EU puedan obtener lo que necesitan.