Malos tiempos para algunos: ¡Pobre Paul Krugman! | LaRouche Political Action Committee

Malos tiempos para algunos: ¡Pobre Paul Krugman!



Malos tiempos para algunos:

POBRE PAUL KRUGMAN

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

2 de enero de 2010

De una u otra manera, parece que se vienen malos tiempos para el pobre Paul Krugman. A como están las cosas al presente, o el Pobre Paul se hunde con el barco económico estadounidense, o Estados Unidos halla un futuro más feliz como miembro del Acuerdo de Cuatro Potencias entre EUA, Rusia, China e India, lo cual enfurecería tanto a Paul como al legendario Rumpelstiltskin el día en que el enano malvado se quedó sin el bebé.

De modo de dar giros a la situación en torno al Times, Paul ha sido una especie de "consentido del profesor" en su clase particular de graduados. Su problema, muy parecido al del capitán del Titanic, es que se quedó demasiado tiempo con la tripulación de a bordo en lo que parecía ser el lugar político más cómodo para estar, de muy dudosa condición estos días, pero, aparentemente el cheque de la paga sigue llegando, cuando menos hasta ahora.

Si EUA sigue en su ruta presente, bajo la camarilla que sostiene a Obama, entonces Paul se hunde con Obama y el resto de la economía estadounidense, pronto. Si EUA no se hunde, será porque yo he estado correcto todo este tiempo. La reputación de Paul como pronosticador del futuro de China, está arruinada absolutamente por sus ambiciones groseras.

El hecho esencial de esta cuestión, es que el presente mundo financiero con base en Londres está condenado, venga lo que sea, y Paul se aferra rápido a su camarote en ese barco condenado que es el actual sistema monetario mundial con contero en Londres. Como el apostador cuyo caballo llega al último, el apostador Paul se ha colocado entre los perdedores, de cualquier modo: si está apostando a la causa del Presidente Obama, la pista está a punto de cerrarse y ningún apostador recibe nada; si EU se recupera, Paul queda eternamente compadecido por haber sido un apostador necio. Para el Pobre Paul, como Su Majestad, el año nuevo será horrible para su ego, y, casi con certeza, para su bolsillo.

Recuerden Weimar

Lázaro fue afortunado. Para la monarquía británica presente y sus devotos, no hay recuperación, ni futuro más allá de la ruina corto plazo inmediatamente por venir. El último giro en la perspectiva del gobierno de Obama es una hiperinflación al estilo de Weimar a una escala global, y pronto. Dejando de lado las mentiras gordas y de corta vida, no hubo nunca una señal de recuperación bajo el Presidente Obama, y, casi con certeza, no la habrá nunca.

Voy a replantear el señalamiento que acabo de hacer, del modo siguiente.

Primero que todo, no habrá nunca una recuperación de ninguna parte de este planeta en tanto que las políticas angloamericanas presentes de la monarquía británica y sus lamebotas congresistas estadounidenses sigan en el poder en este planeta. Directamente opuesto a la insensatez del Pobre Paul, solo si China sale victorioso sobre Londres y sus lamebotas reales en el Times, hay una posibilidad para la economía estadounidense en este momento.

El único modo en que se podría evitar el hundimiento temprano en la más oscura y profunda depresión, sería que el mundo en su conjunto se transforme de manera súbita del sistema monetarista presente, a un sistema crediticio de tipos de cambio fijo, mediante la bancarrota plenamente hamiltoniana de todas las obligaciones financieras que satisfagan las normas equivalentes a una reforma Glass-Steagall al estilo del Presidente Franklin Roosevelt, y de modo súbito ya: la reanudación de un sistema hamiltoniano de banca nacional como vía para organizar una asociación global entre potencias Estado nacional respectivamente soberanas agrupadas en torno un programa proteccionista conformado en torno a las repúblicas Estados nacionales soberanos más poderosas del mundo: Estados Unidos, Rusia, China e India, y los miembros soberanos asociados a esa formación.

Wall Street y sus símiles de Londres se deben dar el baño más grande conocido en la historia mundial moderna. La ruta a la recuperación consiste en retorno al crecimiento intensivo en capital de la producción y la infraestructura económica básica asociada, todo ello basado en le perspectiva inmediata de una era global de fisión nuclear y fusión termonuclear que lleve a la humanidad al desarrollo amplio de la Luna y Marte durante las décadas que faltan en este joven siglo actual.

Apuesta al futuro, en vez de al pasado del New York Times a menudo tan dudoso.