Desempleo de largo plazo, contracción de la red de seguridad social y la huelga de masas en EU | LaRouche Political Action Committee

Desempleo de largo plazo, contracción de la red de seguridad social y la huelga de masas en EU



22 de febrero de 2010 (LPAC).— En la medida en que continúan evaporándose las economías globales y de EU, los problemas de los estadounidenses que han perdido sus empleos y tienen pocas posibilidades de encontrar otros, crecen día con día. Hasta las estadísticas oficiales sobre desempleo, que minimizan dramáticamente el problema, son horribles: unos 6.3 millones de estadounidenses han estado desempleados durante seis o más meses, el mayor período de tiempo desde que el Departamento del Trabajo empezó a registrar las cifras en 1948. Aproximadamente unas 2.7 millones de personas perderán sus compensaciones por desempleo a fines de abril, a menos que el Congreso extienda una vez más, el programa de prestaciones.

Ya, una tercera parte de los desempleados no están recibiendo prestaciones por desempleo en absoluto, ya sea porque se les acabaron, nunca las solicitaron o porque no "clasificaron". Por ejemplo, a partir de 2006, en 44 estados se empezaron a negar prestaciones a todos aquellos con un ingreso familiar que estuviera un 75% o mayor que el nivel de pobreza oficial, artificialmente bajo.

Según el Departamento del Trabajo estatal, en la ciudad de Nueva York, hay 450,000 personas desempleadas y solo hay disponibles 21,500 empleos. Eso significa un empleo por cada 20 personas que necesitan trabajar. En la ciudad, unas 51,000 personas corren el peligro de perder sus prestaciones por desempleo el 28 de marzo, y a nivel estatal, se espera que unas 356,000 pierdan estas prestaciones en junio.

Más o menos uno de cada seis en la población estadounidense total vive ahora en la pobreza, y cerca de 50 millones -incluyendo uno de cada cuatro niños- tuvieron problemas para alimentarse adecuadamente durante el 2009. Por lo menos 15 millones de estadounidenses que sí tienen empleo, están por abajo de la línea de pobreza.

La Asociación Nacional de Gobernadores, que inició su reunión de invierno el 20 de febrero en Washington DC, informa que la contracción en los ingresos llevó a 43 estados a hacer recortes por $31,000 millones de dólares en sus presupuestos para el año fiscal 2009, y que para el año fiscal 2010, a pesar de los $30,000 millones de dólares en ingresos adicionales por aumentos en los impuestos y cuotas, 36 estados han recortado otros $56,000 millones de dólares. Un estudio sobre 45 estados muestra que, a pesar de que recortaron $87,000 millones de dólares para cerrar la brecha deficitaria en el año fiscal 2010, todavía enfrentan un déficit de $19,000 millones, con un déficit total de $134,000 millones proyectados para el 2010. Estas proyecciones revisadas sobre los déficits resultarán optimistas, en la medida en que se siguen desfondando su base de ingresos. Los estados enfrentan también grandes aumentos en los nuevos costos de Medicaid (el servicio médico gubernamental para los más pobres) bajo los proyectos de ley de salud aprobados por las cámaras de Representantes y de Senadores.

En pocas palabras, en el 2010 se va a acabar rápidamente lo poco que queda de la red de seguridad social de EU, cuando se acabe el financiamiento este año para la mayor parte de los programas y mientras tanto, la economía sigue cayendo, lo que significa que realmente el dinero para ampliar esos programas y proteger a una población cada vez más vulnerable, no existe.

Esta desintegración de la economía y de los niveles de vida de la población estadounidense, están alimentando el proceso de huelga de masas, en la medida en que cada vez más de nuestros ciudadanos rechazan las políticas fascistas dictadas por los financieros, que los están destruyendo. El gobierno de Obama está bajo una creciente presión política para que actúe, pero se niega a hacerlo, dado que la única política que podría revertir la tendencia es el Plan LaRouche, y ese plan destruiría el poder de los amos de Obama en el Imperio Británico. Pero a menos que se produzca ese cambio, y hasta que se produzca, no existen posibilidades de que se arregle la economía estadounidense, y la situación solo se pondrá peor, a una tasa acelerada.