La congresista Waters se opuso a las fusiones bancarias criminales que llevaron al desplome sistémico | LaRouche Political Action Committee

La congresista Waters se opuso a las fusiones bancarias criminales que llevaron al desplome sistémico



12 de agosto de 2010 — Los financieros que manejan Londres y Wall Street —a quienes la congresista demócrata Maxine Waters (California) despectivamente califica de "capitanes del universo"— tienen un motivo distintivo para promover la cacería de brujas "ética" de Obama y Pelosi en su contra.

La congresista encabezó una cruzada en contra de la fusión del gigante bancario Citicorp con la mega firma de seguros Travelers en abril de 1998. La oligarquía dependía de este acuerdo para acelerar la precipitación final en el pillaje global con motor en los derivados.

Waters dijo en conferencia de prensa el 29 de abril de 1998 que esta y otras fusiones en "enormes conglomerados financieros", parte de "el rediseño del sistema bancario a lo grande" llegaría "más allá de los límites actuales que propuso el Congreso con la mezcla de actividades bancarias, de valores y aseguradoras".

Estos límites fueron establecidos por la Ley Glass-Steagall de 1933 de Franklin Roosevelt, la ley bancaria básica que el presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan y los saqueadores estaban determinados a socavar y luego derogar.

La congresista Waters exigió una moratoria en todas las fusiones bancarias, hasta que se investigara cabalmente las implicaciones de este cambio sistémico orientado al timo.

Después le cayó encima a los vínculos de los banqueros con los carteles del narcotráfico.

En conferencia de prensa dijo, "para mi es particularmente preocupante la fusión Travelers-Citicorp por las investigaciones actuales del Departamento de Justicia sobre el supuesto lavado de dinero de las drogas. En discusión está el uso del sistema bancario privado del Citibank por parte de los más notorios capos de las drogas y lavadores de dinero sucio del mundo".

Anunció que iba a presentar la "Ley para evitar el Lavado de Dinero en las Fusiones Bancarias".

La congresista Waters atacó a los narcobanqueros en sus presentaciones en televisión y radio.

Los atacó y los denuncio en cartas al entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, a la Procuradora General de la nación, Janet Reno, al Presidente Bill Clinton y al congresista republicano Jim Leach (Iowa), presidente de la Comisión Bancaria. En 1999, Leach de todas formas siguió adelante y presentó un proyecto de ley en donde formalmente se abrogaba la ley Glass-Steagall, lo que permitió que se volviera metástasis imparable el cáncer especulativo.

Waters especificó que el Citicorp había hecho arreglos confidenciales con Raúl Salinas, el hermano del presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, para permitirle a Raúl transferir las ganancias de las drogas colombianas y mexicanas a los paraísos fiscales en las islas Caimán de Gran Bretaña y a Suiza. Y ese Citicorp le proveyó a Carrillo Fuentes (llamado "el señor de los cielos" por volar tantas toneladas de cocaína) con referencias crediticias falsas para que pudiera transferir sus cuarteles de México a América del Sur.

Los banqueros odian a Maxine Waters porque los apuntó con el dedo cuando se apresuraban hacia lo que se convirtió en el desplome global catastrófico de solo unos años después; y por sus ataques a los banqueros por ser los verdaderos personajes claves del "lavado de dinero sucio, el narcotráfico y su impacto devastador sobre las comunidades de América".

Merece nota especial el papel de Porter Goss, agazapado en la oposición de la congresista y su cruzada, ahora al igual que entonces.

Goss presidió la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes. En su calidad de ex agente de la CIA conectado a la peor facción de los escuadrones de la muerte, las intrigas de control del narcotráfico, Goss bloqueó las necesarias investigaciones congresionales y otras, de su camaradas y sus patrocinadores en Londres y Nueva York. La congresista Waters se le opuso entonces y se le opuso después cuando George W. Bush lo nombró director de la CIA.

Ahora Porter Goss le sirve a Barack Obama, como co presidente de la Oficina de Ética Congresional de Nancy Pelosi, la agencia que promueve los ataques en contra de la congresista Waters, el congresista Charles Rangel y otros miembros de la Junta de Congresistas Negros.