Yemen al borde de la ruptura; enfrentamientos entre facciones rivales del Ejército | LaRouche Political Action Committee

Yemen al borde de la ruptura; enfrentamientos entre facciones rivales del Ejército



14 de abril de 2011 — Luego de que en las negociaciones del fin de semana, con la intermediación del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), no se llego a ningún acuerdo en la lucha por el poder en Yemen, estallaron los combates entre unidades de las fuerzas armadas leales al presidente Saleh y las tropas leales al general Ali Mohsen, el ex comandante de las Fuerzas Armadas que se pasó a la oposición hace varias semanas. En medio de las manifestaciones que se realizaron ayer en todo el país, 10,000 oficiales y soldados más de la Guardia Republicana, la Seguridad Central y la Fuerza Aérea abandonaron al gobierno. Hoy irrumpieron enfrentamientos entre las facciones militares rivales en la ciudad capital de Sanaa, donde murieron por lo menos 6 personas. El fin de semana, fracasaron los intentos del CCG por negociar la salida de Saleh. El CCG, dominado por Arabia Saudita, originalmente estaba presionando a Saleh para que aplastara a los manifestantes y mantuviera el rumbo. Pero después de que fueron acribillados muchos manifestantes, la salida de Saleh se convirtió en una precondición para poder llegar a algún arreglo con los manifestantes, y el CCG se ajustó a esta realidad en un esfuerzo por extender al máximo la continuidad del período post-Saleh. El hecho de que hayan estallado abiertamente los enfrentamientos armados entre grupos rivales de las fuerzas armadas significa que se tiene que negociar lo más rápidamente posible algún tipo de salida negociada, o toda la situación puede desembocar en una prolongada guerra civil.

Según una fuente diplomática de alto nivel de Estados Unidos involucrada con el enlace de EU con el CCG, la organización fue creada a principios de los 1980, durante la guerra Irán-Irak como una organización de autodefensa de los seis pequeños Estados del Golfo Pérsico, Arabia Saudita, Kuwait, Omán, Bahrain, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Desde su inicio, el CCG fue concebido como una organización de autodefensa de los seis emiratos y reinos, y como una alianza con Estados Unidos. En el caso de cualquier amenaza externa, incluyendo a Irán o Irak, se entendía que los seis miembros de la CCG no se podrían defender solos, sino que recurrirían a Estados Unidos y a otros aliados. Sin embargo, los asuntos de seguridad interna iban a ser manejados estrictamente dentro del CCG.

Producto de este arreglo, Arabia Saudita ha estado presionado a los otros países miembros del CCG para que mantuvieran una línea dura y aplastaran a los manifestantes que pedían reformas, alegando que cualquier concesión, en particular a los manifestantes shiítas, le permitiría fortalecerse a Irán. Los sauditas han estado presionando también al rey de Jordania, Abdullah II, para que no establezca una monarquía constitucional, un acto que le daría vuelo a las demandas de reformas que están barriendo toda la región. La idiotez de los sauditas no ha servido más que para echarle más leña al fuego a la dinámica genuina de huelga de masas por toda la región. Fuentes de inteligencia de alto nivel de EU informan que, irónicamente, Irán está presionando al presidente de Siria, Bashar Assad, para aplastar a los manifestantes, en su mayoría sunnitas. Tras bambalinas, los británicos están fomentado una guerra sectaria permanente entre los Sunni y los Shia, para diluir las demandas genuinas de la huelga de masas por cambios económicos y políticos, y debido a que su juego imperialista es provocar revoluciones permanentes y guerras permanentes.