¿Llegaron a Estados Unidos los disturbios de Londres? | LaRouche Political Action Committee

¿Llegaron a Estados Unidos los disturbios de Londres?



12 de agosto de 2011 — Tal y como lo advirtió Lyndon LaRouche, la crisis de desintegración ha traído consigo brotes de disturbios y sangre en las calles.

La combinación de un alto nivel de desempleo entre la juventud, el recorte del personal de vigilancia de policía y de otros servicios urbanos esenciales, junto con la afluencia de pandillas delictivas conectadas con el narcotráfico y otras actividades delictivas, todo lo cual ha proliferado a raíz del desplome económico de las ciudades y centros urbanos en Estados Unidos, ha creado una mezcla explosiva a la espera de cualquier cosa para detonar.

El hecho de la juventud en Gran Bretaña, en especial de las comunidades de inmigrantes, no tienen ningún futuro, es un factor decisivo de los disturbios que estremecen a Londres y otras ciudades británicas, disturbios que ocurren en el contexto de la brutal austeridad aplastante que se ha impuesto sobre los ciudadanos (por no decir súbditos) británicos por mandato real, a través del gobierno de Cameron. En Estados Unidos existen los mismos ingredientes que han generado esa situación en las ciudades británicas: una generación de jóvenes que no ven un futuro, una criminal austeridad aplastante que se ha impuesto a la población en todos los niveles de gobierno —para que el gobierno federal pague con el presupuesto las deudas de los banqueros tracaleros— y un liderazgo político más interesado en satisfacer las demandas de los contadores de Wall Street que en cumplir con su obligación constitucional de garantizar el bienestar general de esta generación y de la posteridad.

El estadista Lyndon LaRouche señaló hoy que, aunque hay manipuladores tratando de orquestar esos disturbios para sacarle provecho político, los brotes de violencia son reales y están fuera del control de cualquiera.

De hecho, en diversas ciudades de Estados Unidos ya han ocurrido brotes de violencia en una escala menor, pero con las mismas características de la violencia de Londres. Actos de vandalismo que la prensa a bautizado como "turbas relámpago" se han manifestado en Filadelfia, y el alcalde de la ciudad, Michael Nutter, ha impuesto toque de queda en ciertas partes de la ciudad. En Chicago han aparecido igualmente grupos de pandilleros que no se conocen entre si pero que se reúnen de un momento a otro, a través de mensajes de teléfono y otros medios electrónicos, para asaltar negocios, tiendas de oportunidad, autobuses, etc. En Wisconsin, el domingo pasado, pandillas similares atacaron a la gente que asistía a la Feria Estatal de Wisconsin, en sus carros, motocicletas o de cualquier forma, en una situación que los testigos describían como algo salido de una zona de guerra.

"Es posible que algo parecido a lo que ha ocurrido en Londres pueda suceder en Estados Unidos", le dijo al periódico Politico el representante demócrata de Georgia, John Lewis, un veterano del movimiento de los Derechos civiles. "Yo creo que si no actuamos, y rápido, para ayudar a ese segmento de nuestra sociedad que ha quedado fuera, que ha sido abandonado... entonces estamos jugando con fuego realmente".

Podría ser que fuego como el que advierte Lewis, puede ya estar ardiendo en Nueva Jersey, que bajo el gobierno porcino del gobernador Chris Christie, ha perdido ya 3,800 funcionarios de policía debido a los recortes en el presupuesto desde enero de 2010, y en consecuencia el estado vive un aumento en la tasa de delincuencia que se percibe como una ruptura del tejido social mismo. "La comunidad se está desgarrando, desintegrando, volviéndose en su contra de manera que no habíamos visto antes", le dijo el historiador de Rutgers, Clement Price, al diario Newark Star-Ledger la semana pasada. "Se están desintegrando los valores que mantienen unida a la comunidad, tales como el respeto a la iglesia, a la familia, a los mayores de edad, la solidaridad en el vecindario".

En realidad Price subestima la crisis económica como un factor más en todo esto, aunque muchos otros si se percatan de que no es un factor más. "Parece que la sociedad se está desintegrando al mismo tiempo que la economía", dice Mittie Southerland, directora ejecutiva de la Academia de Justicia Penal. "Ahora hay menos control social interno, informal, en muchos vecindarios, y al mismo tiempo, tenemos una reducción severa del control social externo, formal, de la policía". El discurso político sobre el déficit presupuestal le agrega leña al fuego. Southerland señala que el gobernador Christie ha dicho que el pago a la policía es "obsceno", lo cual solo socava más el apoyo público para el cuerpo de policía, socavando la confianza que existía formalmente entre ellos y las comunidades. Dice que las muertes de policías ha aumentado en casi un tercio en un año.

Detrás de todo esto está la destrucción del futuro de la juventud, algo que no se podrá dar marcha atrás hasta que Barack Obama salga de su puesto y se restaure la Ley Glass-Steagall mediante el procedimiento de aprobar la propuesta HR 1489 actualmente en el Congreso.