El ex Primer Ministro de Francia, Michel Rocard, pide se adopte de emergencia la Glass-Steagall y una bancarrota organizada | LaRouche Political Action Committee

El ex Primer Ministro de Francia, Michel Rocard, pide se adopte de emergencia la Glass-Steagall y una bancarrota organizada



5 de octubre de 2011 — En un acontecimiento espectacular, que coincide con la creciente influencia del aliado de LaRouche y precandidato presidencial en Francia, Jacques Cheminade, el ex Primer Ministro de Francia, Michel Rocard, del Partido Socialista Francés, publicó un artículo firmado en la página editorial de la edición de ayer del diario parisino Le Monde, el periódico francés por excelencia, bajo el título, "Para repensar un sistema bancario".

Después de una larga introducción reconociendo que no hemos aprendido nada de la desintegración de burbujas especulativas anteriores, Rocard señala que las dos amenazas de la primavera pasada, las crisis de la deuda de EU y la crisis de la deuda de Grecia, que "algunos comentaristas pensaron" que el acuerdo de Obama y el Congreso para elevar el techo de endeudamiento de Estados Unidos y el rescate de Grecia por parte de la zona del euro, "era un milagro".

"¿Triunfo? ¡En lo más mínimo! Al contrario, fue lo que ocasionó el crac del mercado financiero en el que todavía estamos hoy. ¿Por qué? Porque los mercados sabían, como lo sabían todos los corredores y los comentaristas, que los acuerdos solo resolvían los problemas inmediatos, no los de largo plazo".

"Lo que sucedió fue una desaceleración debido a la preocupación, y no fue la crisis real, la que pudiera ser potencial pero sería mucho más seria. Continúa la emisión de liquidez, a través del financiamiento de los bancos. Pero ellos han regresado al comportamiento de 2008: solo se prestan entre ellos, no tienen ninguna confianza, o poca. El financiamiento interbancario cada vez se da más entre bancos centrales, el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed), lo que los debilita ante una tormenta financiera".

"Los fondos especulativos siguen prosperando y hasta se han creado algunos nuevos, en tanto que no se hace nada o prácticamente nada para limitar el volumen en los mercados de los productos derivados virtuales, es decir, desvinculados de cualquier vínculo con la economía real. Y la liquidez emitida, de a forma en que se está haciendo, no está dirigida de ninguna manera a las inversiones productivas o el financiamiento del crecimiento, sino que está a la espera de ser desplegada en los mercados financieros".

Rocard destaca la paradoja mortal del sistema actual que hace imposible que los países con las deudas más grandes en Europa puedan pagar sus deudas, con "dinero constante y sonante para pagar el principal y lo intereses, sin tener que amputar el gasto público para la inversión y apoyar el crecimiento. Y si se para el crecimiento, como todo mundo sabe, también se van a parar los ingresos fiscales y los pagos de la deuda al mismo tiempo" dice Rocard".

"En cualquier caso, lo que enfrentamos es un tsunami financiero" agrega, el cual "en muy poco cambiaría la naturaleza del problema. En ese punto, la cuestión es menos tratar de evitar una demasiado probable tragedia financiera que tratar de limitar su alcance. Hay muchas medidas posibles y deseables, entre ellas una de las más obvias tiene que ver con la reintroducción, sobre bases de emergencia, de la separación entre banca de depósito, que tiene que prohibir todas las actividades riesgosas, y los bancos que viven de las finanzas de alto riesgo, incluyendo los de inversión, y que tienen que financiar sus operaciones con sus propios fondos o con fondos ya asignados. Le cortaríamos por lo tanto la mayor parte de la liquidez disponible al movimiento especulativo y protegeríamos la economía física...".

"El mundo bancario europeo rechaza esta idea. Comprensible. El movimiento de fondos de los depósitos hacia las operaciones actualmente riesgosas generan enormes ganancias. Es cierto que en esta coyuntura, más que nunca, necesitamos bancos sólidos. Pero el riesgo es demasiado grande. Estoy hablando aquí de un pararrayos y estamos en medio de una tormenta".

"Naturalmente, esto significa que, con esta separación, la enorme masa de deuda tóxica dudosa, se va a encontrar del lado de los bancos que tomaron los riesgos. Va a ser necesario eliminar una proporción notable de esta. Este es el precio del riesgo, que si no se puede pagar toda la deuda, se tiene que sacrificar y ciertamente no el crecimiento. Y si alguien tiene que pagar, que ahora parece ser inevitable, es más equitativo que sean los que tomaron los riesgos, y no los contribuyentes, en especial los desempleados.".

"No olvidemos la historia: Esta idea provino de Franklin D. Roosevelt, quien puso en operación la Ley Glass-Steagall en 1933, con un acto del Congreso, en contra de lo que le aconsejaban los bancos de ese entonces, por supuesto. Fue una orden para separar las instituciones bancarias, dependiendo de sí arriesgaban o no, que manejaban depósitos con el fin de que no tomaran riesgos".

"Fue presentada en Europa al final de la guerra. Nos evitó todo tipo de crisis financieras severas durante casi 60 años. Fue derogada bajo presión de Alemania en los 1980 y en los Estados Unidos a fines de los 1990. Desde entonces, las fusiones se han vuelvo a permitir, las instituciones bancarias se han vuelto multifuncionales y nos arrastraron a crisis financieras cada cuatro o cinco años. Por supuesto, este debe ser una cuestión global".

"Algunos países emergentes están planteando el problema. Francia puede tener un papel importante. Y nótese que los bancos franceses, con enormes activos financieros pero muy poco de su propio valor neto, están pobremente preparados para una tormenta. Tienen que ser protegidos, incluso en contra de su voluntad y sus intereses a corto plazo. Europa tiene que sentar un ejemplo, que no sería suficiente, aunque sin embargo esto nos protegería, pero podría ser decisivo. Pero no se puede lograr este objetivo sin el ejemplo".

"La Comisión de la Unión Europea (UE) y el BCE tienen que agarrarse de la urgencia de este asunto. Una eficacia real se da solo a ese nivel. Al final, evitar desastres financieros y recesiones trágicas es parte de nuestra seguridad. Tenemos un Consejo de Seguridad de la ONU, ahí votamos, sin tener que esperar a lograr un consenso improbable. Pudiéramos terminar teniendo que recurrir a esto".

http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/10/03/un-systeme-bancarie -a-repenser_1581472_3232.html