Sobre el tema del aniversario de México

Sobre el tema del aniversario de México

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

11 de septiembre de 2010

México había sido una nación orgullosa que progresaba hasta que el gobierno estadounidense del Presidente Ronald Reagan capituló ante las enérgicas presiones ejercidas por los intereses británicos y sus cómplices norteamericanos, durante mayo a septiembre de 1982, a la intención británica de aplastar la independencia de México. México nunca se ha recuperado, hasta la fecha presente, de la brutalidad de un asalto asignado al papel protagónico del instrumento de Londres, Henry A. Kissinger. Con la pérdida de su sistema federal soberano de banca nacional, México quedó indefenso hasta ahora.

Hasta que no se revierta plenamente esa violación de México en 1982 y desde entonces, México no tiene una soberanía verdaderamente eficiente.

Esto no es para sugerir que la situación de México es irremediable. Si Estados Unidos actúa ahora, como debe, hasta por ningún otro motivo que su propio interés directo, le prestará respaldo eficiente a los esfuerzos de México para recuperar su verdadera soberanía ahora. Es difícil para el pueblo de cualquier nación obtener, o recuperar su verdadera soberanía, incluso con el apoyo de vecinos fuertes, a menos que ellos mismos estén determinados eficientemente a ganarla para si mismos.

Por lo tanto, la única oportunidad visible para que los patriotas de México recuperen la combinación de la verdadera independencia y la verdadera recuperación económica, reside actualmente en la posibilidad de que Estados Unidos sustituirá pronto a su propio Presidente peor que inútil, el Presidente títere británico Barack Obama, emprenda un retorno a la reforma Glass-Steagall del Presidente Franklin Roosevelt, y el inicio consecuente del proyecto sobresaliente conocido como la Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica (NAWAPA). El provecho para el mismo México en esas regiones norteñas que se beneficiarán más directamente del NAWAPA, da una esperanza perfectamente realista del remozamiento de la economía y de las oportunidades en la vida personal de la población de México en su conjunto, así como para Canadá, por muchas generaciones de progreso en lo que resta de la generación actualmente joven.

La libertad del pueblo de cualquier nación depende de su propia disposición y voluntad, como la oportunidad de emplear aquellas medidas que garanticen la prosperidad futura y otras expresiones de bienestar verdadero y oportunidades de su pueblo por generaciones por venir. Un movimiento tal, con tal propósito, una vez incitado y desatado, constituye la única expresión verdaderamente práctica del significado de las ideas de libertad y patriotismo.

En cuanto a mí, nieto del ciudadano estadounidense Joseph LaRouche de Rimouski, Quebec quien, antes de que lo matara el cáncer en 1931, había tenido la esperanza de pasar los últimos años de su vida en un México cuya belleza admiraba, estoy comprometido con el fomento y con la soberanía de México en 2010, como lo estuve en la primavera, verano y otoño de 1982. Los ciudadanos verdaderamente juiciosos han llegado a saber que son las grandes pasiones que abarcan un siglo y medio, o más, lo que aporta las raíces de la pasión de la cual muchas veces han brotado los grandes logros inmortales de las historias futuras.

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