Un recordatorio para los asociados

Un recordatorio para los asociados

Por Lyndon H. LaRouche Jr.

24 de abril de 2011

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El siguiente informe se presentó como declaración en respuesta a un corresponsal europeo el 23 de febrero de 2009. El mensaje mencionaba mi pronóstico del 25 de julio de 2007, destacando mi propuesta de una Ley de Protección a los Propietarios de Vivienda y a la Banca, de ese mismo mes. Creo que es excepcionalmente útil, en su carácter de "como en un mensaje del pasado", bajo las presentes circunstancias.

Puede que los miembros de LPAC hallen esto particularmente útil en el rol de una voz del pasado.

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Un "punto de inflexión" significa un cambio en el curso de la historia. Sin embargo, hay, de hecho, dos tipos de punto de inflexión contrarios en el desenvolvimiento de la historia: ascendente o descendente, renacimiento o perdición. Tales cambios a menudo espectaculares en una escala histórica amplia, a menudo tienen características que se deben reconocer como lecciones útiles para los cambios locales de tipo crítico en una escala mucho menor, tal como el destino futuro de un individuo o una familia.

Para "provocar un punto de inflexión ascendente", el punto de inflexión debe haber existido con probabilidad dentro del futuro del tiempo presente, pero por lo común no lo reconoció nadie más que un relativo puñado de gente, o hasta una sola persona, como en el caso de mi presentación de enero de 1996 del pronóstico presentado como mi "Curva Triple", la Curva Triple que fue la base de mi advertencia del 25 de julio de 2007 sobre una crisis de desintegración general del sistema monetario-financiero mundial existente que se venía encima.

En casos tales de pronósticos realmente históricos de esa significación, uno debe actuar por tanto en algún tiempo presente, para preparar el camino para el momento en que se alcanzará el punto de inflexión, como, por ejemplo, "De Monarchia" de Dante Alighieri anticipó la "Concordancia Catholica" de Nicolás de Cusa, o, como la acción que se proponía Nicolás de Cusa que ocurrió, como resultado de la familiaridad y la devoción que tenía Cristóbal Colón con la misión de Nicolás de Cusa para cruzar los océanos a otros continentes, trajo el moderno descubrimiento europeo de las Américas. El pensamiento que prepara el camino es: "Esto es posible, y se debe hacer que llegue".

No funciona a menos que sea una posibilidad real, y que la vía hacia el punto de inflexión esté identificada correctamente por adelantado.

En el caso contrario, los grandes desastres de la civilización son causados por la falla de algún grupo influyente atinente de las sociedades, que debieron haber sido capaces de adelantarse para prever y promover un cambio necesario de cualidad histórica.

Estos dos tipos de cambio cualitativo en la dirección de la historia de un pueblo, o de la humanidad en su conjunto, se repiten en casos menores, como en el hado de naciones locales, culturas, religiones, empresas de negocios, personas y demás. Mis pronósticos de cambios muy significativos en las economías nacionales desde ese pronóstico, hecho para Estados Unidos en el verano de 1956, y después, incluyendo mi conferencia por Internet del 25 de julio de 2007, ha sido el pronóstico histórico global más significativo del intervalo 1956-2009.

Por consiguiente, tales pronósticos de lo que aparecerá solo como eventos o condiciones futuras, o, pueden ocurrir, y probablemente ocurran, en el transcurso de casos que abarcan desde el discernimiento de una persona sobre una condición personal futura, hasta la suerte de civilizaciones enteras, como en grandes derrumbes financieros, guerras generales, o, en la alternativa, lo que son los grandes avances históricos en la existencia humana.

La importancia de tales pronósticos es que ocurren solo en la vida mental de los seres humanos, ya que solo el ser humano tiene el poder de cambiar el curso de la historia voluntariamente, ya sea la historia personal dentro de los límites de la sociedad que habita el individuo, o de naciones, incluso de períodos enteros de la historia de grandes partes de nuestro planeta, o de la totalidad de nuestro planeta.

Incluso en el caso de una persona individual, pensando en su vida personal en lo que serían los términos relativamente más limitados, estas consideraciones se aplican a ese caso. Solo el ser humano tiene el poder de efectuar cambios categóricos en el futuro del individuo o de la sociedad, para bien, o para mal. Solo los individuos humanos pueden hacer esa pregunta de una manera significativa.

El poder de la razón

Desde los años relativamente más tempranos, prácticamente todos los niños se confrontan ya con la necesidad de pensar en lo que se puede les puede identificar a ellos como "mi vida futura". Esto tiende a surgir en la primera vez que el niño toma conciencia de la muerte de una persona, como la de un miembro adulto de la familia, o de otro niño. Este mismo pensamiento se expresa de un modo menos atemorizado, cuando el niño le informa a otro niño, o a un adulto visitante, sobre el asunto de "lo que voy a ser cuando crezca". Por lo tanto, cuál es la intención de vivir una vida tan breve como algo menos que una sola generación, o solo varias generaciones. "¿Es la muerte una falla, o la marca de una oportunidad finita para lograr?"

La respuesta a interrogantes tales como esos reside dentro de los límites de "¿Qué hay del futuro de la humanidad?" "¿Qué es la humanidad; cuál es el propósito de su existencia; cuál es el propósito de la vida del individuo para la humanidad?"

Interrogantes autocríticas tales como esas conducen al tema de la inmortalidad, pero no a la conjetura de la inmortalidad de una persona que se pudiera concebir como un objeto solitario flotando en un espacio inhabitado. ¿Tiene la vida individual una función en el resultado de la humanidad futura?, y, más importante, ¿tiene la existencia de la humanidad una función específica en el universo?

Todo depende, en última instancia, en esa última interrogante.

Si uno no piensa en la respuesta a tales interrogantes, la Fortaleza de esa persona para hacer frente al futuro de su vida personal tiene una limitación potencialmente trágica. Ciertamente, pocos niños o adultos llevan sus reflexiones tan lejos como el papel del hombre en el futuro del universo; la persona realmente moral asume simplemente que la respuesta implícitamente veraz a la pregunta es que, "Si, la existencia de la humanidad si tiene un propósito útil en el futuro del universo". Sin embargo, para una persona como esa, el gran peligro surge cuando el papel futuro de la humanidad en nuestro universo está en duda. En ese momento de tensión existencial, nuestra respuesta es ya sea, "¡Me tengo que asegurar que el propósito de la existencia de la humanidad se cumpla!", o si no, la fibra moral del individuo sorprendido, o incluso de una cultura completa, se pone en duda por tales personas asustadas.

Por lo tanto, lo que se debe cultivar en cada individuo, desde el nacimiento en adelante, es un sentido de la verdadera inmortalidad del individuo, distinto a la vida animal. Este significado está disponible en la forma de una respuesta veraz a la interrogante existencial solo cuando reconocemos que el potencial que se expresa en los poderes creativos de la mente humana individual, esos poderes son el lugar de la identidad personal inmortal de una persona viva, claramente mortal. Esto se puede ubicar mejor en las grandes obras de composición científica y artística clásica; esta experiencia se localiza ya sea en el científico y artista clásico verdaderamente creativos, o en la parte de la población en general que participa en el uso y la celebración de tales obras creativas, o en un ejercicio pertinente del tipo de un rico sentido del humor que refleja la alegría de las obras creativas de la ciencia y el arte.

En el caso de una sociedad que participa en la actividad creativa de la humanidad en alguna parte de estas formas, el papel del individuo por otra parte mortal, en participar en el avance de una cultura tal es una presciencia de la inmortalidad de las personas y de la humanidad en su conjunto. Sin embargo, dicha presciencia aparece, como lo destacaba un famoso filósofo griego, no como un estanque quieto, sino una corriente de desarrollo en marcha que fluye eternamente, de creación universal continua.

En una configuración tal, el cinismo es la muerte, y el goce de participar en el espectáculo de la creatividad, es la vida.

Mi experiencia con el futuro

Mis descubrimientos científicos originales, y su aplicación, han sido expresión de mi inspiración temprana con el punto de vista que acabo de presentar en los párrafos anteriores, y de mi dedicación al empleo de un talento para la economía que adquirí diversamente y desarrollé durante mi infancia y juventud. De este modo, adopté la "contrariedad" de figures inspiradoras tales como Leibniz y Riemann como el tipo de amigos en la vida mental con quienes tendía a sentirme más cómodo. El tipo de preguntas y respuestas que he resumido en los párrafos precedente aquí, se convirtieron, desde hace tiempo, en el modo en que se ha ordenado mi relación escogida con la vida personal y pública.

Por ejemplo. Los grandes logros en las condiciones físicas de la vida han dependido, de modo más patente en la civilización europea moderna, en las inversiones de largo plazo tanto en el aumento de los poderes productivos de la economía, como en la oportunidad del autodesarrollo personal de la persona en la sociedad, incluyéndonos a nosotros. Estas inversiones de capital en formas exitosas de vida moderna envuelven la educación atinente del individuo recién nacido durante un lapso de unos 25 a 30 años preparatorios de vida, mientras que las inversiones de capital, en la producción, tienen una media vida de 10 a 20, o más años. Las inversiones en energía adicional y sistemas ferroviarios (por ejemplo) tienen ciclos de no menos que medio siglo y requieren el apoyo de sistemas cuya vida útil es de más de un siglo.

En los Buenos tiempos, el orgulloso abuelo llevaría a su nieto a un lugar a ver lo que el abuelo había contribuido a construir. "Quería que vieras en lo que contribuí a hacer posible", diría dicho abuelo. "Cuando tu crezcas, llegará el momento en que querrás hacer un cambio importante similar a mi dicha en construir esto".

Cuando ves los cimientos del futuro, incluso de un futuro a veces distante, en ti mismo, es que puedes ser verdaderamente feliz. Ser feliz, es tener una misión de ese tipo, y ser feliz viviendo el tiempo que debe pasar antes de que se realice esa meta de cambio importante.

Mi propósito —y nuestro propósito— en producir videos tales como "1923", "1932" y "1989", fue presentarle a un público la experiencia que muchos de ellos habían olvidado. Si no has vuelto a revivir la historia real de ese modo, no conoces la historia como experiencia viva, y por lo tanto, careces del poder para ver la realidad de la venida del futuro.

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