Le Canard Enchaine acusa a París y a Washington del asesinato de Gadafi | LaRouche Political Action Committee

Le Canard Enchaine acusa a París y a Washington del asesinato de Gadafi



26 de octubre de 2011 — “Gadafi fue condenado a muerte en París y Washington” es el título de un artículo publicado en Le Canard Enchainé dehoy, firmado por su jefe de redacción, Claude Angeli. El título principal tiene el siguiente subtítulo: “Obama y Sarkozy no lo querían vivo por miedo a que hablara demasiado en un proceso judicial ante la Corte Penal Internacional”.

El artículo confirma todas nuestras sospechas de que Gadafi fue asesinado premeditadamente por los gobiernos de Estados Unidos y Francia. El miércoles 19 de octubre, cuando declinaba la tarde, un coronel del Pentágono le habló por teléfono a uno de sus corresponsales en el servicio secreto de Francia. El estadounidense, a cargo del expediente Gadafi, una de las prioridades del equipo de generales de Obama, le dijo que el jefe de Estado de Libia, que había sido rastreado muy de cerca por los aviones robot Predator, estaba atrapado en la zona de la ciudad de Sirte y que era imposible que se les escapara. Agregó que si se dejase vivo a “este tipo” se transformaría en “una verdadera bomba atómica”. Su contacto entendió esto como que la Casa Blanca había dado su veredicto, el cual era evitar darle a Gadafi “un podio internacional que era lo que significaría si fuese capturado”.

Desde días atrás las fuerzas especiales francesas y estadounidenses habían venido cazando a Gadafi. En París, en el Centro de Comando de Planificación y Operaciones (CCPO), en la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), en el servicio de acciones de la agencia de seguridad DGSE, varios funcionarios evaluaron que había como unos 50 miembros del comando de operaciones especiales presentes en Sirte. Su misión incluía arreglar el asunto del guía y de los miembros de su familia. O, según la fórmula usada por la DGSE, “entregar el paquete a los zorros” y crear las condiciones en las que Gadafi no pudiera escapar de los que lo estaban cazando.

Desde mediados de octubre, el Palacio del Eliseo sabía que Gadafi y uno de sus hijos se habían refugiado en Sirte y Sarkozy puso a su jefe de Estado Mayor personal, Benoit Puga, a cargo de supervisar la caza del ex dictador. En la DGSE, así como también en la DIM, no había ninguna traba moral para hablar de “eliminar físicamente” al jefe de Estado de Libia, a diferencia de las sugerencias más diplomáticas empleadas en el Eliseo, según un asesor del Presidente.

“La pena de muerte no era parte de las resoluciones de la ONU que le permitieron intervenir a la OTAN” dijo un diplomático francés con ironía. “Pero no debemos ser hipócritas. Varias veces, los aviones franceses y británicos habían intentado liquidar a Gadafi, bombardeando algunos de sus escondites, en Trípoli, o destruyendo una de sus oficinas. En un enjuiciamiento ante la Corte Penal Internacional, este nuevo amigo de Occidente, pudiera haber recordado sus relaciones excelentes con la CIA o con los servicios franceses, la ayuda que les proporcionó a los amigos de Francia en África, y los contratos que él le ofreció a este o a aquél. Quizá cosas aún peores”.

El 20 de octubre a las 8:30 am, estaban a punto de alcanzar el objetivo. Tres aviones de la OTAN se aproximan a Sirte. No tienen nada que ver en lo absoluto con una misión al azar: una columna de unos 75 vehículos estaba huyendo de la ciudad a alta velocidad. Un avión robot Predator estadounidense dispara sus cohetes. Un avión de reconocimiento Mirage F1CR, seguido por un Mirage 2000 D dispara dos bombas guiadas por láser, GBU-125 de 225 kgms cada una. Resultado: 21 vehículos destruidos y Gadafi solo herido.

Miembros de las fuerza especiales francesas se hacen presentes de inmediato. El relato no dice a que distancia de lo que sucederá ahí, y lo cual relata con lujo de detalle el oficial de inteligencia militar: Fue capturado vivo por combatientes exacerbados. La multitud gritaba a todo pulmón “Allah Akbar!”, lo amenaza con sus armas y empiezan a lincharlo mientras otros combatientes que tienen dificultades para ponerse al frente de la situación, gritan que lo deben dejar que viva.