Los británicos ven en el Atlántico Sur otra zona potencial para lanzar la guerra, en Las Malvinas | LaRouche Political Action Committee

Los británicos ven en el Atlántico Sur otra zona potencial para lanzar la guerra, en Las Malvinas



6 de enero de 2012 — Si no pueden provocar la guerra en una región, los británicos no dudarán en "mantener todas sus opciones sobre el tapete" y buscarán la guerra en cualquier lugar y contra cualquiera.

Los recientes esfuerzos británicos para aumentar la histeria bélica con respecto a las Islas Malvinas, lanzando una provocación tras otra contra Argentina, nos señalan otra región del planeta donde el imperio británico podría desatar la violencia para atizar sus planes estratégicos.

En tanto que se acerca en 2012 el 30vo aniversario de la guerra colonial británica contra Argentina de 1982, que comenzó con la recuperación de las islas por parte de las fuerzas armadas argentinas el 2 de abril de 1982, Londres está escalando las tensiones de manera provocadora.

El príncipe William, un piloto de helicóptero de búsqueda y rescate de la Real Fuerza Aérea será desplegado a Malvinas (que los británicos llaman Falklands, "territorios británicos de ultramar") en febrero próximo durante seis meses, y se espera que permanezca allí durante la fecha del 30 aniversario el 2 de abril. El Ministro de Defensa Argentino Arturo Puricelli denunció que con el envío de William a las islas, el gobierno británico actúa de manera "agresiva y provocadora", y el diario londinense Daily Express el 23 de diciembre citó a fuentes de seguridad británicas de alto nivel que advertían que William podría estar viajando a una "potencial zona de guerra".

El diario de marras salió con el cuento de que Buenos Aires tiene planes secretos para una nueva invasión de Las Malvinas, y que las tensiones en el Atlántico Sur son tan fuertes que Londres teme "que el mínimo trastorno podría hacer que la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner lance una ofensiva y provoque una segunda guerra".

El alegato es ridículo, pero Londres no se inmuta.

En octubre y noviembre pasados, después de que los botes de patrulla argentinos comenzaron a detener las naves de pesca españolas que habían obtenido licencias del gobierno local de Malvinas para pescar en las aguas que están en disputa alrededor de las islas, Gran Bretaña hizo público a principios de diciembre su plan para establecer la "zona de protección marina más grande del mundo", un millón de kilómetros cuadrados, alrededor de la isla Georgia del Sur, cuya soberanía Argentina todavía reclama.

Por medio de diplomacia tenaz, el pasado 21 de diciembre la presidenta Fernández de Kirchner logró exitosamente el apoyo de los gobiernos de Brasil, Paraguay y Uruguay para negarle acceso portuario a cualquier barco que tenga la bandera de las islas "Falkland", lo cual enfureció a Londres. A pesar de las amenazas de Londres a los ministros de Relaciones Exteriores de aquellas naciones, ninguno cambió su posición de apoyo a Argentina; y para gran desilusión de Gran Bretaña, el 27 de diciembre, el gobierno chileno anunció su apoyo a la iniciativa argentina, a pesar de su bien conocida alianza con los británicos durante la guerra de 1982.