LaRouche hace un llamado por un nuevo sistema financiero monetario internacional justo, en la tradición de FDR | LaRouche Political Action Committee

LaRouche hace un llamado por un nuevo sistema financiero monetario internacional justo, en la tradición de FDR



El 8 de mayo, Lyndon LaRouche tuvo un almuerzo privado con 23 miembros de la comunidad diplomática en Washington, D.C., representantes de 18 países, parte de una serie de reuniones privadas de este tipo que se vienen dando periódicamente. Las siguientes fueron las palabras introductorias del señor LaRouche, a lo cual siguión un animado diálogo de 90 minutos.

Estamos ahora en uno de los puntos más críticos de toda la historia conocida. Todo el sistema financiero monetario internacional está en proceso de desintegración. Ahora bien, en estas cuestiones, nunca se puede, como lo hacen la mayor parte de los llamados economistas, nunca se puede predecir la fecha exacta de un acontecimiento. De hecho, esto es resultado de que usan el método económico equivocado. Dado que la voluntad humana existe, no se puede predecir un acontecimiento, porque la voluntad humana pudiera cambiar la fecha del acontecimiento. Siempre es posible esto. Sucede a menudo. Por ejemplo, los Estados Unidos atravesaron por una depresión, realmente, al estilo 1929, en octubre de 1929, y luego otra vez, por una depresión similar en octubre de 1987. Pero en 1987, el sistema no se desplomó; cayó en una hiperinflación. Porque entonces teníamos a un Alan Greenspan que iba entrando, y Greenspan usó métodos hiperinflacionarios, especialmente en el área de emisión monetaria, electrónicamente —no de la forma normal, sino electrónicamente— en especial usando valores con base en las hipotecas como instrumento inflacionario, al estilo de la burbuja de John Law, y utilizando durante un prolongado período de tiempo lo que se llamó la burbuja Y2K, es decir, el flujo masivo de liquidez a inversiones y subsidios del llamado negocio de la informática.

Ahora bien, por supuesto, eso llegó a su fin, esencialmente, en el verano del 2000, cuando estalló la burbuja Y2K. Ahora tenemos el estallido general de la burbuja de valores hipotecarios, que es internacional, y estamos en un punto en el que todos los países de Europa central y occidental son, ahora, internamente ingobernables. Acaba de haber elecciones en Inglaterra, una serie de elecciones, en Escocia, Gales, y la propia Inglaterra, que resultaron en un cambio de gobierno, que la hace ingobernable en lo interno. Bélgica ya es ingobernable en lo interno, y se va a volver cada vez más ingobernable cualquiera que sea el resultado de sus próximas elecciones. Francia ha empezado a ser ingobernable bajo un hombre con propensiones tiránicas, pero nada de lo que haga va a funcionar. En realidad, con estas elecciones, Francia ha pasado de la tradición Gaullista a la tradición de Vichy, y esto se va a volver cada vez más evidente, rápido. Italia es ingobernable, pero están acostumbrados a esto y saben bastante bien cómo sortear esto. Alemania está a punto de disolverse, el gobierno actual está a punto de disolverse. No es estable. De hecho, en ninguna parte de Europa occidental o central hay un gobierno estable en este momento. Pudiera parecer estable visto desde afuera, pero de hecho, la globalización es el gobierno real de Europa. Ése es el problema.

Por lo tanto, hemos llegado a un punto en el que enfrentamos, no una depresión, como la de 1929-31. Lo que enfrentamos es una crisis de desintegración general, que en la historia europea se compara con lo que sucedió a mediados del siglo 14. Porque no se puede reprogramar la cantidad de obligaciones pendientes. Sólo poniendo todo el sistema bajo una reorganización de bancarrota se podría evitar que el sistema monetario mismo volara en pedazos, en algún momento del futuro relativamente cercano, en semanas o meses. Podría ser mañana en la mañana, podría ser en seis meses. El sistema en su forma actual está condenado, no hay nada que pueda salvarlo. Es imposible reorganizar el sistema en su forma actual. Se necesita un nuevo sistema.

Pero sólo hay una forma en que puede haber un sistema nuevo, porque como muchos de ustedes saben, si se desplomara el dólar estadounidense, que es lo que está pensando hacer Londres, y podría hacerlo, entonces se derrumbaría el mundo entero. Porque buena parte del mundo depende de las obligaciones del dólar estadounidense. Si el dólar de los E.U. no vale nada, entonces ¿cuál sería el efecto en China, o en India, y en muchos otros países? Y hay otro aspecto de esto, que es realmente cruel e importante.

Pero, por lo tanto, el único remedio es reformar el sistema monetario de una manera fundamental: usar el modelo de lo que hizo Franklin Roosevelt en los 1930, al reorganizar la moneda de los E.U. de ese entonces, y la deuda de los E.U. de ese entonces. Transformó a los Estados Unidos, que estaba casi un 30%-50% en quiebra y lo transformó en lo que se convirtió en la mayor potencia económica que haya visto nunca el mundo, en un período de menos de una década, a partir del momento en que tomó posesión.

Podemos hacer esto de nuevo, en un sentido. Pero el problema hoy es que las obligaciones del dólar estadounidense —que en realidad son los activos, en gran medida, de la mayor parte de los países del mundo, en especial de Asia— que un desplome del dólar significaría un derrumbe en reacción en cadena de todo el sistema financiero monetario mundial, lo que significaría el desplome del comercio y todo lo demás. Esto es lo que tenemos que impedir.

La única forma en que podríamos hacerlo de manera creíble, es si el gobierno de los Estados Unidos se deshiciera de Cheney, que es un intento factible y recomendable, y se encargara de poner al Presidente de los Estados Unidos bajo la supervisión de un adulto. Y bajo estas condiciones podríamos negociar un acuerdo con ciertas naciones grandes, o naciones poderosas, y hacer un acuerdo que realmente ganara un rápido apoyo de muchas naciones más pequeñas o débiles. Es decir, si los Estados Unidos, Rusia, China e India se ponen de acuerdo en la decisión de poner bajo reorganización financiera al sistema financiero monetario internacional, basado en el dólar, para congelar lo que se tenga que congelar, y mantener funcionando lo que tiene que funcionar; y acordaran luego, con el concurso de otras naciones, fijar los valores presentes de las monedas a un tipo de cambio fijo, bajo esas condiciones, después de un período de reorganización de cinco a diez años, que podríamos sobrevivir de una buena manera, los problemas del mundo se podrían volver manejables.

Pero eso depende de un cambio en el gobierno de los E.U., y su política, para acercarse a Rusia, China e India. Porque, recuerden, China tiene la mayor cantidad de obligaciones de los E.U. y sin la credibilidad de las obligaciones de los E.U. a China, el sistema mundial entraría en una reacción en cadena. India está en una situación comparable, aunque no tan severa. Otros países dependen totalmente de la estabilidad del dólar, o si no, ¡sus exportaciones se desploman! Si se desploman sus exportaciones, su economía interna se desploma. Por lo tanto, tenemos que mantener el nivel de comercio actual, y tenemos que aumentarlo, especialmente en la categoría de mercancías tangibles. Esto sólo se puede hacer con una reorganización radical del sistema monetario internacional, poniendo al FMI e instituciones relacionadas bajo reorganización por bancarrota. Entonces lo vamos a poder lograr.

Ahora bien, hay algunas otras cosas que se tienen que tomar en cuenta. Tenemos que recurrir a un sistema proteccionista y ponerle fin al sistema de libre comercio; de otra forma no podemos salvar al mundo de una calamidad así. Miren, por ejemplo, tomen el caso de China, que es típico en muchos países. China tiene un mercado mundial, en gran medida porque los Estados Unidos decidieron botar su capacidad de producción transfiriéndola a China. China trabaja a precios baratos y está amasando una gran cantidad de dólares en activos, que pudieran no pagarle al tipo de cambio actual. Pero mientras tanto, la población interna de China no prospera. Mucha gente en China, muchas partes de la población china han prosperado. La población en general de China no ha prosperado. La población en general de China está en una situación desesperada, de lo que se da cuenta el gobierno de China y quisiera hacer algo al respecto. Pero es difícil bajo el sistema actual.

Ahora bien, miren cual es el hecho: enviamos la capacidad de producción de los E.U. a China. ¿Se beneficio China? Bueno, es cuestionable. Hay un lado bueno y un lado malo. China pudo contruir ciertas industrias y producir el fenómeno de multimillonarios miembros del Partido Comunista Chino. Esto, por supuesto, es algo parecido a un milagro. Pero, hay muchos chinos, y muchas partes de China que no están desarrolladas. El desarrollo lo impide el hecho de que los chinos no obtienen suficientes ingresos de las exportaciones a los Estados Unidos y a otros países, como para desarrollar la población del interior. Ahora, la mayor parte de los países de Asia, y Africa, y América del Sur están en una condición similar. No obtienen suficientes ingresos por las exportaciones al mercado mundial como para abastecer el crecimiento de la economía interna de estos países. Se necesita un sistema proteccionista, que establezca niveles de precios, que le posibilite a los países continuar produciendo y exportando, pero exportando a los niveles de precios en los que la economía interna de todo el país se pueda desarrollar.

El peor caso, por supuesto, es el caso de África, en donde las políticas actuales hacia África, en especial el Africa al sur del Sahara, ¡son literalmente genocidas! Y éste es un genocidio consciente en contra del sur de África. La idea es acabar con la población, reducirla, tomar las materias primas, apoderarse de ellas, y usarlas como les plazca.

Así que, por tanto, necesitamos un sistema proteccionista que establezca un sistema de comercio justo, en el que un país pudiera exportar pero tiene el derecho a un precio que le posibilite desarrollar su economía interna, y desarrollar las condiciones de vida de su propia población. Necesitamos este tipo de programa. Hacerlo es perfectamente factible.

Uno de los problemas, hoy, en relación a esto, desde mi perspectiva, es que prácticamente todos los economistas en el mundo son incompetentes. Porque basan sus estudios en dos cosas: Primero que nada, basan sus estudios en un sistema monetario, y el dinero no es lo que determina el valor. Porque los valores esenciales son valores físicos, valores consumibles. Segundo, operan sobre un tipo de sistema que no funciona. Para simplificarlo, pregúntense ustedes mismos, ¿cuál es la diferencia entre un gorila y un chimpancé, por un lado, y un ser humano por el otro? ¿Cúal es el potencial de población de los chimpacés en cualquier momento dado en los últimos 2 millones de años de este planeta? ¿Cuál es el potencial de población de los gorilas en este planeta, en cualquier momento dado en los últimos 2 millones de años? Y actualmente, no ha mejorado, sino que, de hecho ha empeorado. ¿Cual es el potencial de un ser humano y de la especie humana sobre el planeta en los últimos 2 millones de años? ¿Cuál ha sido el cambio en la población del planeta, desde mediados del siglo 14 en Europa, desde la última gran era de tinieblas? Hemos pasado de menos de mil millones de personas, unos 500 millones, al nivel actual de 6,500 millones de personas. ¿Cómo fue posible? Fue posible mediante el efecto de la tecnología y cuestiones relacionadas y la organización de las condiciones de vida en torno a las mejoras tecnológicas.

La cuestión es que ningún chimpancé o gorila puede hacer un descubrimiento legítimo de principios universales. Ellos no cambian. No tienen alma. No tienen eternidad. No tienen personalidad que sobreviva tras sus muertes. Los seres humanos si: los seres humanos viven honrando a sus generaciones pasadas y viven en anticipación al bien que le pasan a las futuras generaciones. Los simios no pueden hacer esto; los chimpancés no puede hacer esto; los gorilas no pueden hacer esto.

Y por lo tanto, lo que se ha perdido es la concepción de lo que es un ser humano. Un ser humano es una criatura que se basa en la capacidad de hacer descubrimientos fundamentales, creaciones artísticas, mejoras a los poderes de la humanidad sobre el planeta, per cápita y por kilómetro cuadrado: para pasar las mejoras, como una perspectiva hacia las generaciones futuras; para desarrollar a un pueblo. Y para encontrar la inmortalidad de uno en el bien con que uno contribuya con las futuras generaciones, aún por venir.

Antes era normal, por ejemplo, en los Estados Unidos, que la gente que emigraba a los Estados Unidos, con frecuencia llegaba pobre, especialmente a fines del siglo 19 y el siglo 20, como tenemos ahora gente que viene de América del Sur. Eran gente pobre. Pero venían aquí con la idea de que sus sacrificios por el bien de sus hijos y nietos, significaría que, mientras que ellos trabajarían como mano de obra no calificada o semicalificada, con bajos salarios, bajos ingresos, sus nietos llegarían a ser los científicos, los doctores y demás, de las futuras generaciones. Esto es, un sentido de futuro.

Todos nosotros, que estamos involucrados en el arte de gobernar, pensamos en esos términos. Pensamos en lo que estamos haciendo con nuestra nación, y con el mundo, para crear un futuro mejor que el que nosotros gozamos ahora. Y encontramos satisfacción en lo que hacemos, para conservar y mejorar, los avances científicos y artísticos, en provecho de las generaciones futuras, y para desarrollar las naciones, como naciones soberanas, con esa intención en mente.

Eso es lo que el actual sistema está destruyendo. Por lo tanto, necesitamos un planeta que esté orientado hacia una misión, que se base en rechazar la globalización, en la soberanía de la nación y la soberanía esencial del individuo; y la cooperación entre estas soberanías hacia un fin común, los fines comunes de la humanidad; para permitir que continúen las culturas actuales, como culturas actuales, no para imponerle cambios en la cultura. Sino que haya cooperación entre culturas, para desarrollar esas naciones hacia el fin común, que la condición de humanidad en cada una de estas naciones, y en la humanidad como un todo, sea mejor que lo que lo es ahora.

Y necesitamos ese tipo de acuerdo. Necesitamos un cambio en la forma de pensar y las políticas que gobiernna al mundo ahora. Necesitamos ese cambio. Hemos llegado al punto en el que el sistema actual, tan poderoso como pudiera parecer políticamente, ¡no puede existir! Todo el sistema mundial se puede desvanecer en semanas o meses, o en un año, más o menos. No sabemos cuándo, porque no puedes predecir exactamente cuándo sucederá una cosa como ésta. Pero las precondiciones ahí están, y la dirección ahí está. Cuando se va a producir el derrumbe con exactitud, no sabemos; pero ahí viene. Y más vale preparse antes de que llegue, que después.

Y por ende, necesitamos un entendimiento de la situación mundial, un entendimiento de los objetivos comunes que debe haber, un cambio de este mundo de todos contra todos en el que vivimos ahora, este mundo de condiciones de globalización y depredación, hacia un mundo de Estados nacionales soberanos, como se lo proponía Franklin Roosevelt al momento de su muerte, y antes. Necesitamos alejarnos de la perspectiva de los Estados Unidos, desde que murió Roosevelt, empezando con Truman, hacia una perspectiva que sea consistente con la intención de Franklin Roosevelt para el mundo posterior a la guerra: tomar la mayor potencia económica, la de los Estados Unidos, que se había desarrollado como un milagro saliendo de la depresión, hacia los 1940, hasta convertirse en la mayor potencia económica que el mundo haya conocido, y convertir el potencial económico que habíamos desarrollado con propósitos militares para derrotar a Hitler, y convertir ese potencial militar en un potencial productivo, para el desarrollo de las naciones que habían sido colonizadas, y demás. Tenemos que retomar hoy esta tradición de Roosevelt y yo sugiero que tenemos que adoptarla por nombre como tradición Roosevelt: Porque ésa fue la última vez que el mundo tuvo esperanzas en cooperar para el desarrollo del planeta en su conjunto. Desde la muerte de Roosevelt, nunca ha habido un acuerdo entre las fuerzas dirigentes en el mundo, para unir a las naciones a que cooperen para el mejoramiento de toda la humanidad.

Eso no ha existido. Ha llegado el momento en que debe existir. Si no existiere, este planeta se irá al infierno. Y una población mundial de 6,5 mil millones de personas, se convertirá en un mundo de mucho menos de mil millones en una generación. Culturas enteras se desvanecerán, secciones enteras de la humanidad y los idiomas desaparecerán. Ése es el peligro que enfrentamos ahora.

Debemos cambiar eso. Y la forma de lograrlo es teniendo un sentido de consenso entre las naciones, y entre los pueblos de las naciones, de que las naciones grandes del planeta, en especial los Estados Unidos —porque tiene el dólar y el dólar es el gran riesgo ahorita mismo— Estados Unidos, Rusia, China e India, deben acordar en iniciar un plan, un plan de acción, que integre a otros países que deseen formar parte, para establecer un nuevo sistema monetario-financiero internacional, y acuerden en los términos proteccionistas bajo los cuales pueda darse el progreso equitativo y el desarrollo equitativo de cada nación. Y en lugar de buscar el conflicto, se regociejen en los logros de la otra nación. Toda nación es grande, en la búsqueda del beneficio del otro, como lo estableciera la solución a la gran guerra religiosa de 1492 a 1648, con la iniciativa del Tratado de Westfalia, en la que el principio fue que ¡cada uno debe pensar primero en el otro! En el provecho del otro.

Y hoy día necesitamos ese tipo de pensamiento entre las naciones o, al menos, entre los patriotas de las naciones. Sobre la base de esa concepción, podemos resolver el problema. Los recursos existen. Algunas veces será difícil, pero podemos hacerlo.

Si no lo hacemos, caeremos en una era de tinieblas, a nivel planetario. Un horror increíble, que sólo gente rara como yo entiende. Pero la mayoría puede entender algo de ello.

Esa, pienso yo, es la cuestión, que hoy tengo en mente.

Gracias.