Abajo con la "tienda de paga de la compañía" | LaRouche Political Action Committee

Abajo con la "tienda de paga de la compañía"



Abajo con la "tienda de paga de la compañía"

Lyndon H. LaRouche. Jr.

26 de abril de 2007.

Un amigo y colaborador acaba de llamar mi atención sobre la siguiente cita con la confesión de Gore. ¿Puede alguien ahora considerar que no es justo describir la filosofía del ex vicepresidente Gore como satánica? ¿O, prefirirías creer la interpretación de que, como lo que más odia Gore es el poder de la razón creativa, lo que desea erradicar como lo que considera "inconveniente" es la existencia de esa inteligencia humana que un lerdo estúpido competitivo pudiera odiar y temer, como la afrenta al ego que solía presumir ante aquellos pobres esclavos virtuales que trabajaban arduamente para provecho económico de la notoria "tienda de paga de la compañía" de Gore? ¿O, quizá, Gore es simplemente uno de esos tipos de "antiguos chicos dorados" de los pantanos de Tennessee, que de otra manera se clasifican como racistas?

Sobre Gore y Prometeo, en La tierra en balance: ecología y el espíritu humano ; del senador Al Gore; Houghton Mifflin, Boston, Nueva York; 1992.

Pag. 206: "También hemos sido víctimas de un tipo de arrogancia tecnológica, que nos ha tentado para hacernos creer que nuestros nuevos poderes pudieran ser ilimitados... En una versión moderna del mito griego, nuestra arrogancia nos tienta a apropiarnos —no de los dioses sino de la ciencia y la tecnología— de poderes pasmosos y exigir de la naturaleza privilegios divinos para mimar nuestro apetito Olímpico de pedir más. La arrogancia tecnológica nos tienta a perder de vista nuestro lugar en el orden de la naturaleza y a creer que podemos lograr lo que queramos".

Pag. 258. Explica los "asaltos tecnológicos de la humanidad contra el medio ambiente global" de la siguiente manera:

"La raíz de esta creencia reside en un malentendido herético sobre el lugar de la humanidad en el mundo, tan viejo como Platón, tan seductivo en su apelación mística como el gnosticismo, tan obligatorio como la promesa cartesiana de poder prometéico; y ha llevado a resultados trágicos. Hemos malinterpretado quiénes somos, cómo nos relacionamos con nuestro lugar dentro de la Creación, y por qué nuestra misma existencia nos asigna un deber de agudeza moral sobre las consecuencias de lo que hacemos".