Franklin: Un reflejo institucional no partidista | LaRouche Political Action Committee

Franklin: Un reflejo institucional no partidista



FRANKLIN: UN REFLEJO INSTITUCIONAL NO PARTIDISTA

31 de agosto—El ex precandidato presidencial estadounidense Lyndon H. LaRouche emitió la siguiente evaluación estratégica sobre el peligro de guerra nuclear "preventiva" generalizada, el pasado 30 de agosto.

1. El asunto tipo "caso Pollard" del agente de Paul Wolfowitz, Larry Franklin, y otros, constituye una respuesta no partidista de las instituciones pertinentes de la Presidencia de los Estados Unidos a la amenaza activa que plantea el protagonismo de ciertos elementos francamente lunáticos, contaminados y, por supuesto, sacrificables de dentro de Israel, cuyas actividades amenazan con desatar una versión nuclear de "una nueva guerra en el Oriente Medio". Ésta de inmediato se convertiría en una guerra asimétrica, con armas nucleares y otras armas especiales, que se extendería como el fuego por el bosque. Semejante guerra tendría ramificaciones genocidas y repercusiones permanentes inmediatas, muchísimo más extensas que cualquier otra guerra previa "del Oriente Medio" de los tiempos modernos.

Una alza de los precios del petróleo por encima de los 100 dólares el barril, sería una de tantas de las primeras consecuencias probables.

2. La intención tácita de los elementos culpables de las instituciones estadounidenses es activar algunas de las capacidades militares de Israel en lo que la RAND e instituciones similares definieron, hace ya décadas, como la carta del "aliado renegado" en el juego de amedrentamiento nuclear, con el uso de armas nucleares contra Irán y otros objetivos de esa región. O sea, un aliado de los EU que, ostensiblemente impaciente porque los propios EU no emprenden tal acción militar deseada, inician una guerra mofándose de los EU, como diciendo: "¡Empezaremos la guerra, y luego tendrán que pelearla!"

3. Los instrumentos culpables incluyen a los fanáticos israelíes que podrían hacerle a Ariel Sharon ahora algo similar, pero mucho peor, que lo que Sharon le hizo al primer ministro Menachem Begin con la invasión de Líbano. Los dementes culpables de ningún modo son predominantemente israelíes, sino también protestantes derechistas "fundamentalistas" nominales y elementos católicos de muchas nacionalidades, como los que representan los elementos de tradición antisemita —favorables a la "Ruta de Ratas"— de las instituciones británicas y estadounidenses. Algunos de los simpatizantes fanáticos de esta ofensiva bélica son unos fanáticos religiosos perversos que andan movilizados para obligar al que ellos sienten que hasta ahora ha sido un Dios incumplido, a que cumpla con lo que consideran es la "batalla de Harmagedón" prometida.

4. Por ejemplo, el pronto efecto de reacción en cadena de un ataque "preventivo" contra las plantas nucleares de Irán, por parte de Israel o de otras fuerzas, desataría fuerzas cuyos efectos inmediatos serían —como lo advierten cada vez más israelíes responsables y, con justa razón, temerosos— la subsecuente destrucción segurada de la existencia de Israel, y una violenta reacción en cadena desatada por todo el mundo.

5. Este no es un asunto partidista republicano o demócrata; es una cuestión de seguridad nacional y mundial planteada por las actividades de elementos corruptos dentro de nuestras propias instituciones de gobierno y otras. Es cuestión de que es una de las mayores generadoras de amenazas activas inmediatas a la seguridad nacional hoy día. A este respecto, quienes compartimos esa preocupación tenemos que hacernos uno sólo.

6. Por fortuna, algunos elementos responsables de nuestras instituciones federales han respondido a este claro peligro actual inmediato de forma responsable, institucional y no partidista. La interrogante pendiente es, en lo principal: ¿una medida oportuna, continua y apropiada a este respecto logrará este cometido?

7. Hay muchas fuerzas en el mundo que celebrarían y apoyarían los esfuerzos para poner bajo un control pacífico la candente situación en expansión del Sudoeste de Asia. Sin embargo, ninguna está preparada al presente para dar pasos eficaces en ese sentido. La reponsabilidad de tomar medidas correctivas para evitar lo que se convertiría en una tragedia planetaria para la humanidad, descansa en nuestros Estados Unidos.

8. Algunas de nuestas instituciones han dado pasos muy encomiables para trabar la amenaza inmediata de que un "aliado renegado" emprenda una guerra en la región. Se necesita más. Esto requiere de un presidente actual o del futuro inmediato que tenga la capacidad moral, el valor y la capacidad de decisión personal para meterle el hombro a esto.