Bush le abre la puerta al fascismo con la privatización del seguro social | LaRouche Political Action Committee

Bush le abre la puerta al fascismo con la privatización del seguro social


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BUSH LE ABRE LA PUERTA
AL FASCISMO CON LA
PRIVATIZACIÓN
DEL SEGURO SOCIAL

Lyndon LaRouche, el ex precandidato del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos y reciente fundador del Comité de Acción Política Lyndon LaRouche (o LaRouche PAC ) le advirtió al pueblo estadounidense el 16 de diciembre de 2004 en una entrevista a radio WVKO de Columbus, Ohio, del peligro inminente de que haya otro golpe de estado fascista en EU, de permitírsele al Gobierno de Bush salirse con la suya en sus planes de saquear el fondo del Seguro Social, so pretexto de seguir el modelo chileno de “privatización” de Pinochet. LaRouche dijo

:'De hacer esto —o de intentar hacerlo—, es decir, lo de meter el plan de Pinochet [de privatización del Seguro Social], el cual, por supuesto, ahora está fracasando en Chile luego de veintitantos años de vigencia, también fracasaría aquí. Sin embargo, el asunto era que si querían hacer esto y algunas otras cosas tenían que tener una reelección de Bush. Sin una reelección de Bush no habría la más mínima oportunidad de impulsar esto.

“Todo el sistema financiero está desplomándose. Estamos al borde de un desplome que puede ocurrir en cualquier momento, al borde de un gran estallido financiero de los mercados estadounidenses e internacionales. A estas alturas, ellos cuentan con saquear el Seguro Social, o con tener una prueba de que pueden hacerlo, como una forma de meterle más capital a un mercado financiero estadounidense deprimido, para tratar de rescatar el lado especulativo del sistema del mercado financiero.

“Ahora bien, George Shultz —quien por supuesto fue uno de los autores originales de la operación Pinochet allá— y sus compinches, también están detrás de la campaña de Bush. Y él es típico de estos grandes intereses que están detrás de ambos.

“Tuvieron que cometer un fraude para salir elegidos. . .

“El asunto aquí, el asunto típico que hay por delante en estos momentos —y George Bush ha dejado bien claro que es lo que está por delante—, es que el modelo chileno de privatización del Seguro Social es el modelo de Bush. No sé qué es lo que él entiende, pero sí sé lo que George Shultz entiende. . .

“Esto lo hicieron en Chile en 1981. Es decir, Pinochet entró en 1973; fue parte de la Operación Cóndor, esta operación genocida que tuvo lugar en todo el cono sur de Sudamérica. Esto lo hicieron los ‘Chicago Boys’; es decir, el lado bancario lo conformaban los ‘Chicago Boys’, de los cuales George Shultz era un hombre clave. Shultz fue el arquitecto del Gobierno de George W. Bush. Es el tipo que puso a Condoleezza Rice en escena. Es el que estaba detrás de Cheney, y Cheney organizó la composición inicial del Gobierno actual de Bush. Ésta es la combinación. Es la misma runfla de individuos.

“También hay otra historia detrás de esto, como saben, de allá de los 1970. Y ha salido a la luz desde 1990, pero ahora viene en grande. En febrero y demás saldrán publicados libros sobre esto. Las sobras del antiguo sistema nazi fueron incorporadas a los sistemas de seguridad europeo y estadounidense. Elementos de esto, del viejo aparato nazi, fueron introducidos en Sudamérica, en México, en Argentina, en Chile y en todas partes. Los metieron ahí en lo que se llamó la operación ‘línea de ratas’. Los han usados, como en este caso de Della Chiaie y demás, como asesinos genocidas —es decir, como sicarios especiales— por toda la región. Son los que asesinaron a miles de personas para consolidar, en Chile en particular, al régimen ahí.

“Ahora tenemos un estallido de este problema de los sicarios, de los sicarios nazis, y de sus sucesores actuales.

“Esta estafa de robar los fondos del Seguro Social, que es mundial, no sólo es en Chile, es en Perú, que está bajo ataque; es en México; es en EU; es en Alemania, [donde] el sistema de asistencia social está bajo ataque con el [plan] ‘Hartz IV’; con el actual ministro de Finanzas de Francia, Nicolas Sarkozy, también está bajo ataque. Así que tenemos una embestida mundial de la gente del quebrado sistema bancario, para tratar de apoderarse ahora de los enormes fondos que los gobiernos dedican a la asistencia social. Y EU es una de las partes. La candidatura de Bush y la elección implicaron en gran medida (como Bush hizo claro) que su objetivo inmediato número uno, luego de ganar una elección, fuera robarse el Seguro Social. . .
“[George Bush dice que apoya al dólar, pero] no puede apoyar al dólar; no puede apoyarlo. No en las circunstancias actuales. ¿Por qué? Porque evitar el desplome del dólar requiere que ingresen 2 mil millones de dólares diarios, ¡y está desplomándose!

“Ese dinero está empezando a agotarse.

“Para lo que necesitan los fondos del Seguro Social ahora es para tratar de ponerle un incentivo al mercado financiero mediante múltiples. . . Sólo para fortalecer al mercado, al mercado financiero, porque saben que muy pronto vendrá un verdadero alud que golpeará al mercado financiero estadounidense. Eso es inevitable. Quieren robarse el Seguro Social; van a robárselo todo, no sólo una parte. De lo que hablan es de poner el zapato en la puerta de entrada, pero pretenden meter el pie entero.

“Una vez que den el primer paso, entonces verán que, como lo hicieron con la guerra de Iraq, dan el primer paso, se meten ahí, y todo lo demás entra.
“No estamos luchando sólo por un asunto de asistencia social ahora. Estamos luchando por un asunto de asistencia social del modo que éste fue el asunto clave en Europa cuando Mussolini y Hitler subieron al poder. Enfrentamos la amenaza de una dictadura. Y si no podemos movilizar los recursos políticos, en especial en EU, para parar esto ahora, habremos renunciado a nuestra Constitución y a nuestros derechos. Y cuando estos tipos vengan por nosotros, vendrán con ganas, porque lo que tienen es un sistema quebrado, e irán por una dictadura. . .

“Este Presidente chiflado quiere robarse el Seguro Social del pueblo estadounidense. No sólo de unos pocos de pobres. Estamos hablando de la mayoría del pueblo estadounidense, al cual esta cosa saqueará, y a muchos los matará. Cuando combinas esto con el efecto en los servicios de salud, esta clase de política asesinará a la gente.

“Si combinamos estas cuestiones, que involucran la intención del pueblo estadounidense de votar por un gobierno, [la pregunta es:] ¿quieren a un gobierno que los mate?
“ ‘Bueno, ¡yo voté por los republicanos!’
“ ‘¿Votaste por ellos para que te maten?’
“ ‘¡No, no hice eso!’
“ ‘Bueno. Eechémosle un vistazo a esto entonces. Quizá podamos hacer algo al respecto’.
“Tienes que abordarlo de este modo. Tienes que abordarlo con nudilleras de metal, en los asuntos. Tienes que salir y pelear; nada de remilgos, nada de ‘a lo mejor’, nada de estas ambigüedades. Sal y moviliza a la gente.

“El problema es que no hemos estado dándole liderato a la gente. Como saben, por lo general las personas pequeñas que no tienen mucho poder no saldrán a pelear. Buscarán liderato. Y no confían en los que son sus líderes.

“Tenemos —los que estamos dispiestos a dirigir— que probarles que tienen líderes en los que pueden confiar”.

* * *

El llamado de LaRouche a actuar —para que actúes, ahora que tienes este impreso en tus manos— de ningún modo es prematuro.

En estos momentos el Gobierno de Bush está en una ofensiva frenética para vender su plan de “privatización del Seguro Social”, un plan que sigue el modelo del que aplicó el dictador chileno, el general Augusto Pinochet, en 1981. De entrada, el plan es un gran robo, de la clase que hace que lo de Enron parezca un pequeño hurto. Bush propone robar billones de dólares en fondos de retiro duramente ganados, para rescatar un sistema monetario que está en quiebra irremediable. Está preparado para botar a los ancianos y a los enfermos al basurero. Y la misma maquinaria publicitaria que te mostró el desastre de la guerra en Iraq ya está preparando una nueva campaña de la gran mentira, para convencerte de que es por tu bien que hay que entregarle tus fondos de retiro —que tanto te costó ganar— a la mayor pandilla de estafadores y necios de Wall Street que jamás haya puesto pie sobre la Tierra.

Lo que Bush planea meter a la fuerza es nada más y nada menos que un régimen de austeridad fascista a gran escala, del corte hitleriano que los banqueros sinarquistas no lograron aplicar en EU en 1933 gracias a Franklin Roosevelt, pero que lograron aplicar en Chile en 1973.

Ese plan puede detenerse de nuevo, tal como lo hizo Franklin D. Roosvelt hace 70 años. Con el liderato de LaRouche, puede movilizarse a los estadounidenses para convertir la ofensiva frenética de Bush por privatizar el Seguro Social en su Waterloo. Puede detenerse a Bush, y este impreso representa las municiones políticas para hacerlo.

El hecho es que la privatización del Seguro Social en Chile nunca fue el objetivo primordial de los banqueros. El verdadero premio siempre fue EU. El mismísimo elenco de protagonistas que orquestraron el proyecto de Chile —un golpe fascista para saquear a una economía y dejarla en la bancarrota, para luego resucitar su cadáver y saquearlo de nuevo robándose los fondos del Seguro Social— es el que está impulsando el proyecto en EU hoy.

El ministro del Trabajo chileno que auspició personalmente el asalto a los fondos de pensiones fue José Piñera. Hoy Piñera es asesor de Bush y el principal vocero del proyecto global de privatización de la seguridad social, y lo ha sido por décadas. Trabaja en el Instituto Cato con sede en Washington, y viaja por todo el mundo promoviendo el modelo de robo chileno.
Pero aun más significativa es la participación de George Shultz. Shultz ha estado presente en cada paso del proyecto chileno. Desde el Gobierno de Nixon ayudó a orquestrar el golpe de Pinochet, y lo justificó con las políticas económicas de la Universidad de Chicago, de la cual es uno de sus “faros y guías”.

En su autobiografía lo plantea así: “El general Augusto Pinochet llegó al poder trayendo la dictadura y la represión al ambiente político. Pero restauró la prosperidad de la economía. Los chilenos capacitados en la economía de libre mercado en la Universidad de Chicago aplicaron las ideas de la economía clásica, abriendo la economía chilena a la competencia internacional, eliminando subsidios, confiando en las señales del mercado para canalizar la inversión, buscando el equilibrio fiscal y una política monetaria estable. Estas políticas funcionaron”.

Luego, en su función de asesor del Gobierno entrante de Reagan en 1981, Shultz visitó a Piñera, y le pidió al ex ministro del Trabajo chileno que le presentara un memorando de una página sobre el plan de privatización de las pensiones, para luego tratar de venderle la estafa a Reagan. Los Chicago Boys de Shultz en Chile apenas habían instrumentado la privatización de la seguridad social allí, ¡y Shultz ya estaba tratando de dársela a tragar a EU hace 23 años! .
En la actualidad Shultz es una eminencia gris del Gobierno de George W. Bush, y quiere imponer por fin sus políticas.

La lección debe ser clara. Desde 1971 en adelante los leporellos de los banqueros en EU y en todas partes saben muy bien que tienen que botar a la basura su sistema financiero, o movilizarse para “salvarlo” mediante el fascismo global. En los últimos 30 años han pretendido acabar con los opositores del fascismo, incluso con Lyndon LaRouche, de forma más prominente, y crear las condiciones en las cuales una población estadounidense arruinada le daría la bienvenida a su imposición, primero en el resto del mundo, y por último en casa. Tras lo del 11 de septiembre de 2001, pensaron que tenían su golpe, pero no han podido consolidarlo, de nuevo en gran medida gracias al liderato de la resistencia ejercida por LaRouche.

Ahora, con el golpe virtual realizado mediante la supresión del voto que llevó a que declararan a George W. Bush ganador de la contienda presidencial del 2 de noviembre, los banqueros sinarquistas creen tener la oportunidad que han estado esperando.

Se equivocan. La ofensiva frenética de Bush por imponer la privatización del Seguro Social puede ser el mayor error de su carrera política, y puede acarrearle su caída. Tal como señala Lyndon LaRouche: “Éste puede ser el fin de George Bush. Esto puede convertirlo en un fracasado achicharrado por su desesperación en tirarse de cabeza en esta estafa del Seguro Social”.