Bancos del euro se derrumban; matarán estadounidenses con el "rescate interno" de la ley Dodd-Frank para salvarlos

29 de diciembre de 2015

29 de diciembre de 2015 — Los principales bancos de Europa están tratando de mantenerse firmes desesperadamente, el tiempo suficiente para llegar al 1 de enero de 2016, para salvarse con el latrocinio del mentado "rescate interno". De acuerdo a un informe de la agencia británica Reuters del 22 de diciembre, los mayores bancos de Europa han recortado 130,000 empleos entre junio y diciembre de 2015 (comparado con los 78,000 empleos que eliminaron entre 2013 y 2014 juntos) en un intento por recortar los costos y salirse de los mercados para no tener que reportar su completa bancarrota. Entre los bancos en cuestión se cuentan Deutsche Bank, Unicredit, Credit Suisse, HSBC, Standard Chartered, BNP Paribas, Barclays, y ahora Rabobank.

El diario vocero de la City de Londres, Financial Times, publicó una editorial el 27 de diciembre donde alba "el inicio de llamado mecanismo de resolución única de la Unión Europea" (es decir, el mecanismo de rescate interno) a partir del 1 de enero de 2016, además de la anterior "expansión significativa de los poderes del BCE [Banco Central Europea] en noviembre del 2014". Pero eso no es suficiente, dice la editorial, y entonces da instrucciones: "Un tercer paso, más delicado políticamente, es necesario para completar una unión bancaria a fin de minimizar el riesgo de que surjan nuevas crisis en el futuro, y si ocurren, para limitar las consecuencias", para los banqueros, por supuesto. Esto significa la creación de un "seguro común de depósitos", a lo cual se opone Alemania especialmente, porque saben que esos quiere decir que ellos van a tener que pagar la factura de los demás. Pero, insiste el Times, hasta que eso se haga, "la eurozona seguirá siendo vulnerable a los choques financieros y al contagio por el cual, un día, tenga que pagar un precio mucho mayor".

No serán solo los ciudadanos de toda Europa, cuyas vidas serán sacrificadas para rescatar a los bancos europeos con sus depósitos; también se exige que los ciudadanos estadounidenses sean sacrificados para ese fin, según los dictados de la ley Dodd-Frank y el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés), el órgano supranacional que se estableció en la cumbre del G-20 en Londres en abril de 2009, la primer cumbre a la que asistió el recién electo Presidente Barack Obama. Como lo ha informado ya EIR anteriormente, un documento de la FSB fechado en octubre de 2011 sobre el tema de la "resolución a través de las fronteras", establece en la Sección 7.3 lo siguiente:

"La autoridad de resolución debe tener facultades de resolución sobre las sucursales locales de firmas extranjeras y la capacidad de emplear sus facultades ya sea para apoyar una resolución llevada a cabo por una autoridad extranjera local (por ejemplo, ordenándole la transferencia de propiedad ubicada en su jurisdicción a una institución puente establecida por la autoridad extranjera local) o, en casos excepcionales, tomar medidas de su propia iniciativa donde la jurisdicción local no esté tomando medidas o actúe de manera que no toma en cuenta lo suficiente la necesidad de preservar la estabilidad financiera de la jurisdicción local".

Pero cuando se diga y haga todo, la supuesta idea detrás de la política del rescate interno (resolución bancaria) es patentemente absurda, hasta en sus propios términos, y no puede funcionar para nada. La premisa de partida tanto de la ley Dodd-Frank como de las nuevas regulaciones de la Unión Europea, es que los derivados no están sujetos a expropiación. En otras palabras, 99% de todos los activos financieros (los más especulativos y ficticios) están protegidos y se les excluya de las disposiciones de secuestro, y supuestamente se les mantendrá a flote con el 1% restante, que estarán sujetos a expropiación (o resolución, como le dicen). EIR ha estimado los rescates externos e internos juntos desde 2008 a 2014, alcanzan a unos meros $20 billones de dólares, es decir, apenas 1% del total de $2,000 billones que suman los activos financieros globales. Así que para cualquiera que esté dispuesto a verlo, la intención patente del rescate interno no es realmente mantener intacta la burbuja, sino matar a miles de millones de personas de acuerdo a la política declarada del imperio británico.