Una fuerza armada de voluntarias es un ataque al republicanismo americano

29 de diciembre de 2015

28 de diciembre de 2015 — Un oficial del Ejército de Estados Unidos analizó el creciente abismo entre las fuerzas armadas estadounidenses y la población estadounidense y esencialmente culpa de este abismo al empleo de una fuerza de voluntarios (AVF, por sus siglas en inglés). El análisis, que se acaba de subir al portal de Small Wars Journal es de John Q. Bolton, mayor del Ejército de EU, estudiante en el Instituto de Lenguaje de Defensa, graduado en el 2015 del Colegio de Estado Mayor y Comando y piloto de helicóptero de ataque AH-64, con períodos de servicio en Iraq y Afganistán.

Bolton destaca, entre otras cosas, que aunque la AVF, con frecuencia elogiada como la mayor fuerza militar que se haya visto en el mundo, ha logrado éxitos tácticos en el campo de batalla, tiene dificultades estratégicas. Él le atribuye el problema al efecto que ha tenido la AVF en el discurso político sobre cómo y cuándo llevar a la nación a la guerra, y en los procesos burocráticos y de personal dentro de las mismas fuerzas armadas.

"La adopción de una fuerza armada profesional solamente, ha alterado el carácter de la república estadounidense de una forma que no se esperaba; y de una manera totalmente incongruente con la visión de los Padres Fundadores", escribe Bolton. "Al separar a sus fuerzas armadas compuestas por ciudadanos, los dirigentes de la república estadounidense se hallaron en posesión de una herramienta bien financiada, inteligente y capaz de llevar a cabo los planes de política exterior cada vez más grandiosos". En los 1960, el servicio militar obligatorio, escribe Bolton, forzó el tema de la guerra de Vietnam en el discurso público, pero en el 2001, George W. Bush "lanzó una 'guerra global al terrorismo' sin ningún llamado al servicio nacional, al servicio militar obligatorio, o al sacrificio de la población".

"La separación entre la población y las fuerzas armadas, y la subsecuente carencia de participación cívica en la toma de decisiones políticas, es lo que contribuye principalmente a lo que el editor de Foreign Policy, David Rothkopf describe como 'la peor combinación posible de reacción exagerada, reacción equivocada, reacción no a las alturas, y falta tanto de liderato como de coordinación internacional'. El resultado ha sido el panorama enormemente más peligroso y complicado que tenemos ahora".

"El AVF, al desconectar a las fuerzas armadas de la sociedad, posibilitó una generación de militarismo estadounidense, destacado por la invasión y ocupación de Irak. Desde que se implantó la AVF, la política exterior estadounidense se ha vuelto demasiado militarista y simultáneamente carente de consideración pública. Estos dos factores son cancerosos al funcionamiento de la república estadounidense. El AVF creó unas fuerzas armadas nunca imaginadas por los Padres Fundadores y extraña para la población".

En cuanto a cómo abordar el problema, Bolton cita a George C. Marshall, un hombre que tenía una considerable experiencia en las relaciones entre los ciudadanos y su ejército. "La mayor energía en tiempos de paz de cualquier nación exitosa se tiene que dedicar a la labor productiva y retributiva", escribió Marshall en un informe al final de la Segunda Guerra Mundial. "Esta guerra ha dejado en claro que la seguridad de la nación, cuando se ve desafiada por un enemigo armado, requiere los servicios de prácticamente todos y cada uno de los ciudadanos varones sanos dentro de grupo en edad militar efectiva. En tiempos de guerra, la nación no puede depender del número de hombres dispuestos a ser voluntarios para el servicio activo; ni tampoco nuestra seguridad en tiempos de paz". Bolton concluye: "Cualquier debate en relación a la división entre la población y las fuerzas armadas en los tiempos modernos de Estados Unidos, tiene que empezar con este entendimiento: que en una república, el deber civil comprende más que apoyo efímero y simbólico para las fuerzas armadas. Comprende participar en el proceso y hacer responsable tanto al liderato civil como el militar, a la vez que se les exige algo más que trivialidades en relación a la política exterior y militar. En relación a esto, el AVF y la población han fracasado".

El argumento de Bolton es coherente con el del congresista Charles Rangel (demócrata por Nueva York), quien ha presentado un proyecto de ley para restablecer el servicio militar obligatorio en cada uno de los últimos congresos. "Si realmente fuera necesaria una guerra, tenemos que juntarnos todos en apoyo y defensa de nuestra nación" dijo Rangel en marzo del 2015, cuando presentó su último proyecto de ley de servicio militar obligatorio. El argumento de Bolton, aunque no lo expresa así, se opone también al libro del finado Samuel Huntington de 1956, The Soldier and the State, (El soldado y el Estado), que es un libro de lectura obligatoria en la Academia Militar de EU. Huntington define al oficial militar como un profesional "experto" en el "manejo de la violencia" sin ninguna relación con el Estado, excepto para seguir órdenes del liderato político, exactamente lo que Hitler esperaba del liderato de la Wehrmacht.