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Corona británica busca guerra y genocidio en el 2016

7 de enero de 2016

7 de enero de 2016 — Una inspección cuidadosa de las operaciones de la inteligencia británica por todo el mundo muestra un cuadro claro: la monarquía británica está provocando la guerra y el caos por todos lados del planeta, buscando lograr su meta declarada de reducir la población mundial en un 80% o más en el corto plazo.

La mano británica es más visible en el Golfo Pérsico, en donde los socios menores totalmente propiedad de los británicos, la monarquía saudí, están instigando una nueva guerra perpetua entre sunitas y chiítas, árabes y persas, desencadenada por la ejecución el 2 de enero de un prestante clérigo chiíta de la Provincia del Este, rica en petróleo y de mayoría chiíta. El vocero del MI6, Ambrose Evans-Pritchard se regodea esta semana en las páginas del Daily Telegraph de que la ejecución de Nimr al-Nirm provocará represalias violentas por parte de los manifestantes chiítas, que actúan bajo órdenes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní, para llevar a cabo ataques a los principales oleoductos saudíes. Esto, declara Evans-Pritchard, va a elevar el precio del barril de petróleo a los $200 y a provocar un crac económico global.

En los últimos años, la corona británica ha buscado imponer dos políticas esenciales: provocar un conflicto perpetuo entre sunitas y chiítas, que en última instancia abarque a todo el mundo islámico; y orquestar una nueva Guerra Fría, que inevitablemente lleve a una guerra termonuclear caliente, enfrentando a Estados Unidos contra Rusia y China. El peón británico Barack Obama, ha llevado a Estados Unidos al borde de la guerra con Moscú y Beijing, como lo señaló recientemente el Presidente ruso Vladimir Putin, cuando dio a conocer la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Rusia, en donde se subraya que la política de la OTAN y de Washington, de imponer un cambio de régimen mediante “revoluciones de color”, está dirigida en última instancia en contra de Rusia y China. El ex secretario de la Defensa de EU, William Perry, advirtió recientemente que Estados Unidos está en una trayectoria de confrontación termonuclear con Rusia y que se debe parar ya.

El anuncio del gobierno de Corea del Norte el 6 de enero, de que había detonado exitosamente una bomba de hidrógeno, puso a toda Asia, de nuevo, al borde de la confrontación, agravando las provocaciones constantes del secretario de la Defensa de EU Ashton Carter en contra de China sobre el Mar del Sur de China.

Los británicos, a la vez que promueven el conflicto entre Washington y Beijing, por otro lado coquetean con China para garantizar que la City de Londres sea el centro del comercio global con yuanes, a la vez que hacen todo lo posible por romper la alianza del BRICS. El último número de la principal publicación de la City de Londres, The Economist, publica amplios ataques en contra de la Presidenta de Brasil, Dilma Roussef y del Presidente de Sudáfrica Zuma, a quienes Londres ha identificado como los eslabones débiles de la cadena BRICS. El secretario de Relaciones Exteriores británico, Hammond, estuvo en Beijing la semana pasada, promoviendo la posición de Londres como el puente entre Europa y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) de China.

Al mismo tiempo, los británicos contemplan la opción de hundir a Europa continental en el caos que ya se está desatando por las políticas de rescate interno y rescate externo que entraron en vigor el 1 de enero del 2016 por toda la Unión Europea (UE). El primer ministro David Cameron anunció el 6 de enero que le dará carta blanca a todos los miembros de su gabinete para que voten como deseen en el próximo referendo sobre si Gran Bretaña se debe salir o no de la Unión Europea. Ese referendo está programado ahora para el verano, cuando se espera que Europa continental esté enfrentando todo un caos social o la guerra. En efecto, las acciones de Cameron están allanando el camino para una salida total de los británicos de la UE, a pasos acelerados.

Los que no entienden el papel británico están condenados a sucumbir ante los programas de asesinatos en masa que Londres tiene programados. La región trasatlántica está bajo las garras del sistema británico y se está desbaratando a pasos agigantados. Esto no es resultado de la mala suerte, sino de una política deliberada británica. El príncipe Felipe, el consorte real, ha declarado abiertamente que su objetivo es exterminar a miles de millones de seres humanos para preservar el poderío británico con una dictadura maltusiana de despoblación global. Esto es de conocimiento público.

Ahora que el instrumento británico, Barack Obama, entra en los últimos meses de su gestión, los británicos han acelerado claramente el programa de asesinato masivo. Se puede derrotar, empezando con sacar a Obama de su cargo por sus delitos y faltas menores, y acabando con el poder de Londres y Wall Street. Sacando a Obama y restableciendo la Glass-Steagall, se puede aplastar decisivamente al monstruo que es el imperio británico. Por primera vez en la historia reciente, se puede librar el mundo definitivamente del flagelo genocida del imperio. Ese es el desafío que tenemos enfrente en estos momentos.

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

MATERIAL DE APOYO


La agresividad saudí tras las tensiones con Irán

6 de enero de 2016 — Una buena parte de la cobertura de la prensa internacional sobre las tensiones crecientes entre Riad y Teherán, luego de que los saudíes ejecutaron al clérigo chiíta Nimr al-Nimr el fin de semana pasado, apunta hacia la creciente agresividad de Arabia Saudita después de la coronación del rey Salman a principios del 2014 y de la designación de su hijo, el príncipe Mohammed, como su Ministro de Defensa, como un factor detrás de las crecientes tensiones en contra de Irán. Reuters, por ejemplo, cita la guerra en Yemen y el apoyo cada vez mayor de los saudíes a los rebeldes sirios y dice que, aunque la ejecución de Nimr tuvo que ver con políticas internas, “también fue parte de esta confrontación abierta en contra de Irán, según analistas políticos”.

“No vamos a permitir que Irán desestabilice nuestra región. No vamos a permitir que Irán le cause daño a nuestros ciudadanos y a nuestros aliados y vamos a actuar en consecuencia” le dijo ayer a Reuters el ministro de Relaciones Exteriores saudí Adel al-Jubeir.

Reuters agrega que durante los años 60 y los 70, Arabia Saudita e Irán fueron aliados “incómodos”, que se veían como “pilares gemelos” de la estabilidad en la región. “Pero rica por su nueva riqueza petrolera, Arabia Saudita empezó a propagar en las mezquitas por toda la región su rígida interpretación salafista del Islam sunita que considera al chiísmo como hereje. Y después de su revolución de 1979, Irán adoptó, y exportó, la doctrina de Velayat-e Faqih, que dice que el poder temporal supremo entre los chiítas debe residir en su propio líder supremo”. Esa división ideológica, dice Reuters, es lo que definió las relaciones conflictivas caracterizadas por la desconfianza y la rivalidad geopolítica desde entonces.

La explicación de Reuters, de “ambas casas son una calamidad”, deja por fuera los intereses externos que se han estado inmiscuyendo en la región desde el siglo 19, es decir, el imperio británico y su lacayo, Estados Unidos.

Jon Gambrell, corresponsal veterano sobre el Medio Oriente para Associated Press, ve que las acciones de Riad son intencionales. “Al ejecutar a un alto clérigo chiíta, Arabia Saudita prendió de hecho la mecha para desatar las tensiones sectarias regionales y su rivalidad con Irán” dice Gambrell. “Es también parte de una posición mucho más agresiva del reino en el último año, que incluye el lanzamiento de una campaña aérea en contra de los rebeldes chiítas en Yemen y aumento de la ayuda a los rebeldes en Siria”.

Aparte de atacar a Irán, Gambrell destaca otro factor detrás del plan: una muestra de dureza por parte del rey Salman y el príncipe Mohammed que tiene el objetivo de reforzar su gobierno en un momento en que Arabia Saudita enfrenta una crisis económica debido a la caída en los precios del petróleo.

“Lo que vemos es una Arabia Saudita que cada vez se vuelve más caótica, que está gobernada por un hombre joven que busca probar su buena fe, dispuesto a tomar muchos riesgos y con una capacidad de juicio cuestionable”, dijo Cliff Kupchan, presidente del Grupo Eurasia. “Yo creo que cualquier analista independiente tendría que llegar a la conclusión de que la trayectoria del régimen saudí es uno de los mayores riesgos políticos que penden sobre el Medio Oriente en este momento”.

También están recreando el escenario del “aliado que se zafa”. Varios de los medios, entre ellos Reuters y el Washington Post están dándole vuelo a los comentarios de una fuente no identificada que dijo tener conocimiento desde adentro sobre la forma de pensar de los estratos más altos del gobierno saudí. Esta fuente alega que los saudíes están actuando en contra de Irán porque Estados Unidos no lo hicieron.

“Ya basta” dijo la fuente. “Teherán se ha burlado abiertamente de Occidente una y otra vez, continuando con su patrocinio del terrorismo y lanzando misiles balísticos y nadie está haciendo nada al respecto”.

“No es que no les importe lo que piense la Casa Blanca”, dice la fuente, según Reuters. “Obviamente los saudíes y Estados Unidos necesitan trabajar juntos en bastantes asuntos. Pero es una situación en donde los saudíes sienten que tienen que seguir adelante por si mismos por sus propios intereses, en términos de hacerle frente a Irán en la región”.

Todo esto está haciendo que el gobierno estadounidense se las vea negras para explicar su relación con los saudíes. En general, Estados Unidos se ha hecho de la vista gorda o ha emitido advertencias “cuidadosamente medidas” a los saudíes cuando han aplastado a los disidentes o financiado extremismo islámico en el exterior, escribe David Sanger del New York Times. “Pero la conmoción política en el Medio Oriente y la percepción estadounidense de que los saudíes son decisivos para la estabilidad de la región, sigue manteniendo unido un matrimonio cada vez más díscolo. Así que cuando Arabia Saudita ejecutó el sábado a 47 personas, entre ellas al jeque Nimr al-Nimr, el clérigo disidente, decapitando a muchos de ellos al estilo de lo que la mayoría de los estadounidenses asocian con el Estado Islámico en vez de con un aliado cercano de Estados Unidos, los esfuerzos del gobierno por explicar la relación se volvieron más tensos que nunca”.



Ex embajador de EU: Estados Unidos es una nación asesina

6 de enero de 2016 — El ex embajador de Estados Unidos en varios países africanos, Dan Simpson, también ex subcomandante del Colegio de Guerra del Ejército, dijo que la reputación de Estados Unidos en el exterior es de una nación asesina y un peligro para la sociedad mundial; prácticamente no tiene aliados y quienes alegan serlo solo se ponen de lado de Estados Unidos en un intento por ejercer cierto tipo de control sobre sus tendencias homicidas.

Simpson escribió en el Pittsburgh Post-Gazzete del 29 de diciembre, donde dijo: “Los demás países solo pueden rezar al dios o a los dioses de su elección para que Estados Unidos no decida hacer su voluntad sobre ellos, ya sea para imponer una forma de gobierno que nosotros creemos que deben adoptar o referirnos a algún error supuesto que hayan cometido como excusa para lanzarles bombas o enviar drones para matar a sus líderes”.

“Nos guste o no”, dice Simpson, “esa es nuestra reputación. La mayor parte de los extranjeros con los que me reúno creen que estamos locos. Prácticamente todos creen que somos un peligro para la sociedad mundial. Algunos de nuestros supuestos aliados se ponen de nuestro lado para tratar de ejercer cierto tipo de control contra nuestras tendencia homicidas”.

Simpson repasa las desastrosas operaciones militares de EU en Afganistán, Irán, Libia y Siria, así como también nuestro papel en la destrucción de Yemen a manos de los saudíes y después agrega: “ Yo supongo que los esfuerzos del señor Obama por concluir su gestión sin que Afganistán o Iraq caigan totalmente en el caos, se puede situar en una especie de desorden obsesivo compulsivo o lealtad de campaña con su otrora oponente en el partido Demócrata, Hillary Clinton. Hace mucho tiempo que debimos haber adoptado la posición de que hicimos todo lo que pudimos en Afganistán e Iraq y es hora de traer a casa a nuestros soldados”.

“Debemos traer nuestras tropas de vuelva a casa. No habrá paz sobre la Tierra hasta que lo hagamos. No seamos asesinos”, concluye Simpson.