Los asientos que Obama no dejó vacíos

15 de enero de 2016

15 de enero de 2016 — En un cáustico comentario en el sitio electrónico counterpunch.org, el autor James Bovard destaca el simbolismo hipócrita del Presidente Obama que dejó un asiento vacío en la galería durante su Mensaje a la Nación el martes, "por la víctimas de la violencia de las armas, que ya no tienen voz". Bovard destacó que eso era parte de la campaña de Obama de nuevas restricciones federales a la propiedad de armas de fuego. "¿Pero no debería haber dejado también sillas vacías", se pregunta Bovard, "en memoria de otras víctimas, como esas 'que ya no tienen voz' gracias a las políticas del gobierno de Obama?". Después pasa a enumerar a aquellos para quién también debió haber habido asientos reservados.

Primero, las 968 personas asesinadas por la policía en Estados Unidos el año pasado: "Muchos departamentos de policía" señaló Bovard, "son agresivos, si no es que insensatos, en parte debido a que el Departamento de Justicia siempre los protege en la Corte Suprema". Es más, destacó, "la Procuradora General Loretta Lynch dijo recientemente que las agencias policiales financiadas con el presupuesto federal ni siquiera necesitan informar sobre el número de civiles que ellos matan".

Luego están las 42 personas parte del equipo médico, pacientes y otros asesinados en octubre durante el ataque armado estadounidense al hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz, Afganistán.

Debió haberse dejado un asiento vacío para el agente de la Patrulla Fronteriza de EU, Brian Terry, quien fue asesinado con las armas que obtuvieron los criminales en la "Operación Rápido y Furioso".

"En una nota más festiva" se debieron haber dejado 12 asientos vacíos para los asistentes a la boda que fueron asesinados con un ataque con un drone en Yemen en diciembre del 2013.

Se debieron haber dejado cuatro asientos vacíos para los cuatro estadounidenses (el embajador Stevens, el oficial del Servicio Exterior Smith y los contratistas de la CIA, Woods y Doherty) que murieron en el ataque en Bengasi en el 2012. "También hubiera sido apropiado incluir un saludo de respeto para los cientos, quizá miles, de libios que han sido asesinados en la guerra civil desatada después de que el gobierno de Obama bombardeo Libia para derrocar a su gobernante, Muammar Gadafi".

Se pudo haber dejado un asiento vacío para Abdulrahman Anwar al-Awlaki de 16 años, un ciudadano estadounidense asesinado con un ataque con un drone en octubre del 2011, cuando se encontraba en Yemen buscando a su padre, quien a su vez había sido asesinado en un ataque de la CIA con un drone dos semanas antes.

"Se debieron haber dejado un número indeterminado de sillas vacantes para las mujeres, niños y hombres sirios e iraquíes que han sido decapitados, lisiados o masacrados, como producto de los embarques masivos de armas con los que el gobierno de Obama armó a los grupos rebeldes 'moderados' sirios, que desertaron de Jabhat al-Nusra afiliado a al-Qaeda u otros grupos terroristas, entre ellos el Estado Islámico".

Bovard concluye que "si la primera dama se hubiera sentado sola entre los 28 asientos que recibe la Casa Blanca en la casilla de la primera dama, no hubiera habido campo suficiente para representar a las víctimas de las políticas del gobierno de Obama dentro y fuera del país". Pero es demasiado modesto. Nada más para contar aquellas que él ha especificado, se debieron haber dispuesto al menos unos cuantos miles de asientos para acompañar al asiento de las víctimas de la violencia con armas, lo cual probablemente requeriría que se desocuparan todos los asientos de la galería, y también todos los 435 curules de la Cámara de Representantes.