Como decía LaRouche, "esto es mucho peor que en 2008"

19 de enero de 2016

19 de enero de 2016 — El lunes 18 continuó el derrumbe en los mercados financieros y en el mercado de mercancías básicas, a pesar de que los mercados estuvieron cerrados en Estados Unidos por el día festivo de Martin Luther King. El derrumbe sigue agarrando velocidad, al punto en que ya se admite que “es peor que el del 2008”, como lo había declarado el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche, desde hace un mes.

Como una seña de los crecientes temores de un estallido financiero, por ejemplo, la cadena noticiosa de CNBC-TV, que generalmente promueve los puntos de vista de Wall Street, ayer difundió dos comentarios, uno titulado “Crisis de los préstamos petroleros podría ser peor que la crisis hipotecaria”, y otro “Viene una recesión peor que la de 2008”. Este último, firmado por el gerente de inversiones y analista Michael Pento, pronostica de manera bien directa que la Reserva Federal pronto volverá a echar a andar desesperadamente la imprenta de dinero (“emisión cuantitativa”, como le dicen) para salvar a los bancos de Wall Street y de Europa, aunque el autor muestra una considerable confusión en cuanto a las causas del derrumbe. El otro comentario, es de un consultor de la industria petrolera con 33 años de experiencia, Mark Harrington, y detalla más o menos la perspectiva del crac.

Harrington dice que se viene de inmediato, y seguirá durante todo el año de 2016, un aluvión de “incumplimientos Fuertes contra los acreedores bancarios y los tenedores de bonos”, y cada uno de estos incumplimientos va a causar un incumplimiento cruzado con otros papeles y títulos financieros. (Entre paréntesis, la revista británica The Economist de esta semana calcula que la mitad de las compañías estadounidenses de exploración y producción de petróleo y gas de esquisto van a quebrar en el 2016, para no mencionar las compañías del Mar del Norte en el Reino Unido que ya han eliminado 55,000 empleos nada más). “Más importante aún, la mayoría de los derivados financieros para compensar el precio del petróleo, los derivados de permutas de precio, también tienen disposiciones para el caso de incumplimiento. De este modo, las contrapartes en el riesgo crediticio entre los bancos, se desata de inmediato en cuanto esas partes se ven forzadas a desembolsar pagos en efectivo por esos instrumentos. Debido a la ferocidad y la rapidez de este derrumbe, ¿pueden los acreedores procesar eficientemente este inventario creciente en la cartera vencida?” Su respuesta es que “no”.

Harrington señala también, con base a cifras del Banco de Pagos Internacionales (BPI) de Basilea, que cuando menos unos $2 billones de dólares (millones de millones, ojo) en deuda de “alto rendimiento” que se utilizó en “gastos de capital” del petróleo y gas de esquisto, está en los libros de contabilidad de los bancos como activos que esperaban producir tres veces su valor, pero ahora valen menos de la mitad de su valor nominal, cuando mucho. “El remate de bonos de energía que está ocurriendo ahora genera medidas para evitar riesgo de todo tipo. El aumento en la reducción de valor de los créditos golpea a los grandes bancos y a los bancos menores que formaban parte del crédito sindicado. La manifestación de las contrapartes en el incumplimiento de los créditos y el cruce de incumplimiento vuelve a golpear a los bancos y a otras firmas que comienzan a generar las permutas. El contagio a través del creciente mercado de derivados muy poco reglamentado está destinado a dar sorpresas. Ya con el remate en la liquidación de bonos a la fecha, uno no puede medir la magnitud del problema y como se va a desenvolver. Pero una cosa si sabemos de seguro: Va a ser muy feo”.

El precio del petróleo cayó cerca de los $28 dólares el lunes, y sigue a la baja, pero los productores estadounidenses consiguen en realidad unos $15 dólares por barril, y hasta lo regalan para almacenarlo y seguir bombeando. El Banco de la Reserva Federal de Dallas negó hoy la versión que publicó Zero Hedge el fin de semana, en el sentido de que le haya dicho a los bancos que sigan “marcando” el petróleo en los libros de los bancos a $49 o $59 dólares, y al mismo tiempo obligando a los deudores petroleros y gasíferos a liquidar sus activos para pagar su deuda, y que sigan bombeando con lo que quede. Una fuente de Texas con amplio conocimiento de la industria le dijo a EIR que independientemente de que la Reserva Federal de Dallas haya dado esas instrucciones a los bancos, eso es de hecho lo que están haciendo los bancos..

De este modo, el fraude de los bancos se combina con el saqueo y la liquidación de las compañías y sus empleados, hasta que estalle toda la especulación financiera... o que se cierre a todo Wall Street mediante una reorganización bancaria bien ordenada de acuerdo a la Glass-Steagall.