¿Podemos detener el impulse hacia la guerra termonuclear de Obama y el imperio británico?

1 de febrero de 2016

1 de febrero de 2016 — Lyndon LaRouche advirtió en forma severa ayer domingo en la noche que "el mundo está al borde de una guerra termonuclear general, y en esencia proviene de Gran Bretaña y de Obama. Obama es un agente del sistema imperial británico, y siempre lo ha sido, y ahora están maniobrando para lanzar una guerra termonuclear general. Están a punto pasar del borde ahora mismo, en especial en Europa".

LaRouche dijo que ha estado siguiendo muy de cerca los acontecimientos internacionales, y durante las últimas semanas se ha vuelto evidente que el moribundo sistema imperial británico está impulsando una guerra, ahora, maquinada por su agente Obama como un enfrentamiento entre Estados Unidos y la OTAN, en contra de Rusia y de China. Estamos en un punto de quiebre en la historia, en el cual se deben iniciar acciones prontas para impedir que siga avanzando una pesadilla como esa.

"Ese es el mensaje que se le debe presentar a cualquiera que no sea estúpido", dijo LaRouche. "Y nosotros debemos actuar para detener e impedir el inicio de una guerra tal. A menos de que sean disuadidos de seguir adelante con lo que están expresando de manera obvia que harán rápidamente, nos encaminamos hacia un guerra termonuclear y una mortandad en masa por todo el planeta. La cuestión es: ¿Podemos impedir tal cosa, que ya se ha puesto en movimiento? ¿Podemos impedir que se lleve adelante? Esa es la única cuestión importante en este momento".

El movimiento de LaRouche introdujo hoy un cambio significativo en esta situación estratégica, con el llamado a la acción que emitió anoche Kesha Rogers —miembro del Comité Político de LaRouche PAC y dos veces candidata del Partido Demócrata al Congreso por Texas— para revivir a la NASA y sacarla del infierno al que la han condenado las medidas de Obama, para poner a Estados Unidos de regreso en el espacio y emprender una cooperación ganar-ganar con Rusia y China, y en particular con la propuesta de China para llevar una misión al lado obscuro de la Luna para el año 2020.

Esa campaña puede jugar también un papel decisivo para devolverle la sensatez a la institución de la Presidencia de Estados Unidos, la cual está ahora en manos de un desquiciado asesino, quien parece creer que puede hacer que Rusia y China reculen con sus amenazas de confrontación termonuclear, o con una guerra real.

Ese cambio no puede esperar hasta noviembre de 2016. Se tiene que sacar del poder a Obama ya. Eso se puede hacer, y revivir a una institución de la Presidencia que funcione, provocando una apertura en la contienda presidencial demócrata que actualmente está completamente amañada. Se tiene que hundir a las candidaturas de Obama, la de Hillary Clinton y la de Bernie Sanders, para iniciar una discusión programática viable en torno a la campaña de Martin O'Malley, el único candidato que ha hablado seriamente sobre el restablecimiento de la ley Glass-Steagall para detener las políticas mortíferas de Wall Street, y quien ha demostrado también cualidades que lo capacitan para la Presidencia.

Al mismo tiempo, es necesario cerrar de inmediato a Wall Street y a todo el sistema financiero especulativo transatlántico, dado que es la bancarrota de ese sistema lo que representa la fuerza motriz para la guerra. Todo el sistema transatlántico estuvo a un pelito de derrumbarse por completo la semana pasada con la crisis bancaria de Italia, y puede detonar en cualquier momento y prácticamente en cualquier lugar. Se tiene que sepultar a ese sistema, para que Estados Unidos pueda retornar a los programas de crecimiento económico que tenía bajo el gobierno de Franklin Roosevelt, y que se expresaron también en el programa espacial de Kennedy.

"El programa especial es el secreto del mecanismo por el cual podemos llevar a Estados Unidos, y a otras partes del mundo, a una recuperación", declaró Lyndon LaRouche el 30 de enero. En cuanto se ponga en efecto ese programa, "van a ver el comienzo de una verdadera revolución en el espacio. Así que, ¡hagámoslo!"