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Si no hay programa espacial, no hay humanidad

11 de febrero de 2016
Chinese Yutu rover on the lunar surface, photographed by the Chang'e 3 lander.

10 de febrero de 2016 — De todos los crímenes cometidos por el Presidente Barack Obama, desde rescatar financieramente a Wall Street que está en bancarrota irremediable, hasta dirigir guerras permanentes y empujar al mundo hacia una Tercera Guerra Mundial, el crimen más infame de todos fue la destrucción del que fue una vez el brillante programa espacial de Estados Unidos. El programa espacial, en particular desde la presidencia de John Kennedy, fue no solo el impulso científico de la economía del mundo entero, sino además la perspectiva de la humanidad en su conjunto, que provocó en cada niño verdadera creatividad, e hizo que la mente de hombres y mujeres se ubicara en el futuro, en donde reside la creatividad. La destrucción del programa espacial no solo detuvo el progreso humano, sino que hizo retroceder a la humanidad. Devolvió el reloj de la historia.

El llamado a restaurar el programa espacial, y el futuro, para la humanidad, será el tema de la videoconferencia de LaRouchePAC del viernes 12 de febrero. Lyndon LaRouche comentó al respecto que se trata de la acción necesaria para "el renacimiento de la mente de la humanidad". En el programa de ciencia de LaRouchePAC-TV del 10 de febrero, "Un Nuevo Paradigma", tendremos como invitada especial a Kesha Rogers, quien lidera la campaña por restaurar el programa espacial. Con esta perspectiva en mente, ella asistió ayer a la invitación pública (Casa Abierta) que hizo la NASA en el Centro Espacial Johnson de Texas.

Para despejar el camino, se necesita enfrentar el hecho de que Wall Street está en bancarrota. Hay que terminar con los rescates financieros, los rescates internos, los delitos bancarios, los fraudes, y asesinatos.

Miren a lo que sucede al Deutsche Bank, el mayor tenedor de derivados en el mundo. El lunes sus acciones cayeron más de un 10% con relación al viernes pasado, con lo que suma una caída de más de 40% en lo que va de este año. En medio del derrumbe del lunes, el banco emitió una declaración para asegurar que tiene los medios para cumplir con sus obligaciones próximas. Luego, el martes, sus acciones cayeron todavía más. Luego de esto, John Cryan, codirector general del Deutsche Bank, emitió una declaración para afirmar que el banco estaba "sólido como roca". Luego, nada menos que Wolfgang Schaeuble, ministro de Finanzas de Alemania, declaró desde París, donde se encontraba confabulando con los demás ministros de finanzas, que a él no le preocupa el Deutsche Bank.

De hecho, las tribulaciones del Deutsche Bank, y el caos financiero en ascenso, muestra que el sistema propiamente está muerto, y ya en estado de descomposición.

En el Congreso de Estados Unidos existen los medios para empezar a limpiar todo el desbarajuste, en la forma de proyecto de ley para restablecer la Ley Glass-Steagall, a fin de crear espacios para una actividad económica sensata para impulsar el futuro, pero la acción necesaria está detenida. Irónicamente, hay incluso "exposiciones de la realidad" programadas para esta semana en el Capitolio: el 10 de febrero, varios senadores organizaron la proyección de la película The Big Short, que trata sobre la delincuencia de Wall Street; y el 11 de febrero se dará en el Senado un informe sobre el hecho de que las ganancias de las granjas estadounidenses ha caído en un 50%. ¿Podrán ver quienes tienen ojos?

Si estamos dispuestos a enfrentar la realidad, subrayó ayer Lyndon LaRouche, "¡la idea de que tienes que hacer algo para salvar a los bancos es pura basura!".

El "imperativo de la realidad" también exige ver y actuar en contra de la amenaza inmediata de guerra nuclear. En esto momentos, los Ministros de Defensa de la OTAN están reuniéndose en Bruselas, siguiendo la línea de presionar por una confrontación mayor con Rusia, amenazando con un Armagedón termonuclear global. La estrategia geopolítica del imperio británico y la Casa Blanca está desplegada con pleno vigor.

En Rusia, en el amanecer del 8 de febrero, se anunció que las Fuerzas Armadas llevarían a cabo un ejercicio de sorpresa en el Distrito Militar Sur, que abarca al Mar Negro y al Mar Caspio. En el ejercicio participan además elementos de comando y control del Distrito Militar Central, y en la activación general se realizarán pruebas de movilidad en una extensión de 3,000 kilómetros, por tren, y transporte naval y aéreo. En la movilización repentina participan 8,500 efectivos, 900 piezas de equipo militar, 50 buques de guerra y hasta 200 aeronaves.

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