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Una solución para el pánico de Wall Street, sin la guerra mundial de Obama

15 de febrero de 2016

15 de febrero de 2016 — El pánico financiero transatlántico que ha cundido es peor que el de 2008; nos pone al borde de un derrumbe total de la economía y de la civilización.

A pesar de que Wall Street ferozmente insiste en que "se trata de los bancos europeos nomás", eso es una gran mentira que se muestra en su propia pila de millones de millones de dólares de activos sin valor, y en sus derivados financieros que ya empezaron a reventar. Esperamos el primer banco grande que quiebre, quizás este mismo mes, o esta semana. Pero el verdadero pánico es lo que seguirá después. Una masa de miles de billones (millones de millones) de dólares en derivados es lo que conecta a estos megabancos desde que hicieron a un lado las normas de la ley Glass-Steagall. Ya redujeron a las economías transatlánticas y la de Japón por debajo del crecimiento cero; su derrumbe destruirá esas economías.

Estados Unidos se puede salvar de la bancarrota y del derrumbe. El Congreso puede adoptar medidas de emergencia. Con una reforma estilo Glass-Steagall, el Congreso puede cerrar Wall Street, y luego empezar a generar crédito nacional para la inversión en productividad real para la economía física, cosa que sería la primera vez en medio siglo. Eso requiere la "misión" de un motor científico para revivir a plenitud el programa de la NASA, para colaborar especialmente con los programas espaciales de China, India, y Rusia.

Para salvar a Estados Unidos de la bancarrota se necesita algo más que la rendición incondicional de Wall Street; se necesita también que el Congreso quite a Barack Obama de toda posición de autoridad, o si no, el pánico de Wall Street puede terminar en una guerra mundial de Obama.

Estamos a punto de que ocurra una invasión turco-saudí del territorio de Siria, en base a planes elaborados por el Secretario de la Defensa de Obama, Ashton Carter, y en consecuencia arriesgar una guerra directamente con Rusia.

La maniobra, que se podría estar ya desenvolviendo, no tiene ningún sentido. Es algo completamente demencial, para una Arabia Saudita cada vez más desacreditada y en bancarrota, junto con una Turquía desestabilizada, pretender una invasión ilegal y poner al planeta al borde una guerra mundial. La intervención del Presidente ruso Vladimir Putin desde el 30 de noviembre de 2015, no solo ha creado las condiciones para derrotar por completo al EIIS y al-Qaeda e impedir que se apoderen de Siria; más aún, la alternativa creada por Rusia ha avanzado al punto en que la guerra se acerca a un cese al fuego.

En sí mismos, esos invasores que amenazan a la región son irrelevantes. El factor bélico es Obama, y los banqueros y la realeza británica que lo guían y controlan. Si Obama sigue empujando abiertamente a los peones turcos y saudíes, para amenazar con una guerra que puede destruir la civilización, el contragolpe a esa acción puede causar su remoción del cargo de Presidente mediante la 25ava Enmienda.

El factor de guerra más grande es el derrumbe acelerado de los sistemas bancarios y las economías de Europa y Estados Unidos. El pánico de Wall Street es la realidad. La tarea urgente es clausurarlo de inmediato. Si hacemos eso, contamos con los medios —junto con Rusia y China su aliada— para evitar la guerra mundial de Obama.