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La Ruta de la Seda puede hacer que el cese al fuego en Siria tenga éxito

25 de febrero de 2016

25 de febrero de 2016 — Cuando Israel y la Organización de Liberación Palestina firmaron un acuerdo en 1993 para terminar la matanza y establecer un gobierno autónomo para los palestinos, Lyndon LaRouche dijo de inmediato que para que el plan tuviera éxito, se tenían que poner a trabajar los tractores de inmediato. Para el provecho común de ambas partes, con base a la capacidad industrial israelí y la fuerza de trabajo calificada palestina, se debería poner a trabajar sin dilación, insistía LaRouche. Pero eso no sucedió, ya que se puso al FMI y al Banco Mundial a cargo de la supervisión del proceso. Veintitrés años más tarde...

El impresionante acuerdo de cese al fuego alcanzado en Siria por el ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergei Lavrov y el secretario de Estado estadounidense John Kerry el 22 de febrero pasado en Munich, Alemania, y confirmado en la llamada telefónica del Presidente Vladimir Putin al Presidente Barack Obama, tiene el potencial inmediato de transformar no sólo a Siria, no sólo al Medio Oriente, sino al mundo entero. La brillante intervención estratégica de Putin en Siria desde el año pasado ha demostrado que se puede derrotar a los terroristas, pero también ha demostrado que Estados Unidos bajo la Presidencia de Obama se alió de hecho con los terroristas para lograr un “cambio de régimen” contra los gobiernos que no se someten. Esa era de subordinación de Estados Unidos a la tiranía imperial británica se puede acabar, si se sostiene el cese al fuego.

Como los acuerdos de Oslo, el cese al fuego sólo se sostendrá si se empieza de inmediato con la reconstrucción y desarrollo de Siria, y de toda la región. El 23 de febrero Helga Zepp-LaRouche dijo que el proceso de la Ruta de la Seda iniciado por Xi Jinping puede y debe llegar a la región, no el mes próximo ni el año próximo. El programa de desarrollo para el Sudeste de Asia presentado en el Informe Especial de EIR The New Silk Road Becomes the World Land-Bridge (La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial) (www.worldlandbridge.com) aporta las bases para ello. Xi Jinping inició el proyecto durante su visita a Arabia Saudita, Irán y Egipto en enero de este año. No hay tiempo que perder.

El alcance del acuerdo en Siria es asombroso cuando se le contrasta con los esfuerzos desmesurados de Londres, Wall Street y la Casa Blanca por demonizar a Putin durante los últimos meses, amenazando con la guerra a Rusia en Europa y en el Medio Oriente. Luego de la llamada telefónica entre Putin y Obama, éste emitió solo un breve reconocimiento de la llamada. Putin, por su parte, emitió una declaración para aclarar los detalles del avance histórico, elaborado con el “trabajo intenso de los expertos rusos y estadounidenses”.

El acuerdo establece una estrecha colaboración entre “funcionarios políticos y militares” de Estados Unidos y Rusia, todo bajo la supervisión de la ONU, que establecerá conjuntamente una línea de emergencia y un grupo de trabajo conjunto para “promover y supervisar” el cese al fuego. La guerra a toda escala contra Al Nusra y el EIIS seguirá inalterada, con importantes niveles de cooperación entre Estados Unidos y Rusia.

Cuando le preguntaron el 22 de febrero a Mark Toner, vocero de John Kerry, que pasará con los grupos de oposición respaldados por Estados Unidos que sigan luchando junto con el EIIS o con Al Nusra, respondió: “si te juntas con los tipos equivocados, entonces la decisión es tuya”.

La CIA, y la Casa Blanca, no están contentos. El diario Wall Street Journal publicó un informe de fuentes anónimas según el cual, el director de la CIA, John Brennan, el Secretario de la Defensa, Ash Carter, y el nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto puesto por Obama, el general Joseph Dunford, están haciendo todo lo que pueden para sabotear el acuerdo, diciendo que Putin no va a cumplir y exigiendo que se le ponga más presión, hasta que le cause “dolor de verdad”. A los editores de la revista Economist, vocero de la City de Londres, les dijo un ataque de locura, y escribieron que “el único enigma es, qué pensó John Kerry, secretario de estado de Estados Unidos, que podría lograr con su acuerdo con el señor Lavrov, excepto, quizás, exponer el cinismo de los rusos”.

Es claro que personalidades importantes dentro de las instituciones de Estados Unidos se han dado cuenta de que si se permite que Obama siga, el mundo se encaminaba rápidamente a la extinción termonuclear. Ahora, hay quienes quieren botarlo, como debe de ser. Lo que se necesita para consolidar estas maniobras, es acabar con el poder del problema en su origen: Wall Street y el imperio británico. Para desatar el proceso de desarrollo global necesario, primero se debe empezar con cerrar a Wall Street y restaurar un orden económico sensato.