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Las elecciones en Alemania, un desastre rotundo para el mundo occidental

14 de marzo de 2016
Miembros del movimiento derechista contra la inmigración, PEGIDA, realizan una manifestación en Dresden, Alemania, el 25 de enero de 2015.

14 de marzo de 2016 — Según las encuestas de salida, las elecciones del pasado domingo 13 en tres estados de Alemania, resultaron en un duro golpe para la canciller Angela Merkel, ya que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) que hizo campaña centrada en fomentar el odio en y la histeria en contra de los refugiados, ganó el 11% y el 12.5% en Baden-Württemberg y en Rhineland-Palatinate respectivametne, y un enorme 23% en el estado oriental de Saxony-Anhalt. "Esto es un desastre rotundo", declaró Helga Zepp-LaRouche, presidenta del partido alemán Movimiento Solidaridad de los Derechos Civiles (BüSo, por sus siglas en alemán). "El AfD es un fenómeno sucio y repugnante. Así es como sucedió en la década de 1930", dijo y agregó que tales partidos de extrema derecha e incluso fascistas existen por toda Europa. Este peligro, dijo, es el resultado del fracaso político en toto Europa con respecto a la crisis de los refugiados y a la crisis económica, y marca el fin de la Unión Europea, que ya no tienen ninguna unidad en absoluto.

Destacadas personalidades en el campo económico y político de Europa, pero en especial de Alemania, han advertido públicamente que el programa demencial que anunció la semana pasada el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, es una señal de desesperación total pero también es una garantía de que el derrumbe total ocurrirá en el corto plazo. El aumento de 33% en la impresión de dinero inorgánico para prestarlo a los bancos a tasas de interés negativas (la mentada "emisión cuantitativa") para elevar esa impresión de dinero a 80 mil millones de euros al mes, junto con el anunció de tasas de interés más negativas todavía, es, como lo dijo Zepp-LaRouche la semana pasada, simplemente más del mismo veneno que causó la enfermedad. Todo el sistema financiero transatlántico está en quiebra sin remedio, y nada que no sean las medidas de la ley Glass-Steagall (de Franklin Roosevelt) para cerrar a los bancos "demasiado grandes para quebrar" la eliminación de toda la deuda especulativa, puede impedir un derrumbe fuera de control.

En Estados Unidos, la realidad del fascismo está golpeando ya la consciencia pública con la figura del peligroso bufón Donald Trump. No obstante, como lo señaló Tim Stanley en el diario británico Telegraph este domingo, aunque es totalmente cierto que Trump es el abanderado de la demagogia para fomentar el odio, la realidad es que, como escribe Stanley: "El no llevó a Estados Unidos a la guerra en Iraq con base a pruebas endebles, no estableció la prisión de Guantánamo en violación a las leyes de derechos humanos, o dio licencia para torturar a los combatientes enemigos, supervisó la gigantesca operación de la NSA para recopilar información privada, inició una guerra sucia con ataques de drones en contra de terroristas y quienes tenían la mala fortuna de vivir cerca de ellos; socavó las libertades religiosas de los empleadores que no quieren subsidiar las vidas sexuales de sus trabajadores, anuló los deseos de los estados sobre matrimonio, obligó a los ciudadanos a comprar seguros de atención médica, o deportó a miles de ilegales mediante redadas agresivas". Esto es obviamente un encausamiento de Obama, pero es la probable oponente demócrata de Trump, Hillary Clinton, la que está haciendo campaña apoyada en ese historial de asesinatos y caos.

¿En donde deja eso a Estados Unidos? Se necesita una verdadera revolución en el pensamiento de sus ciudadanos, ya, si es que el mundo va a escapar del infierno que se nos viene encima con una guerra global y caos económico. Por fortuna, China y Rusia han proporcionado una balsa salvavidas y una misión para la especie humana, mediante el BRICS, la Nueva Ruta de la Seda, un programa espacial internacional, un retorno a la cultura clásica, y una relación entre las naciones en la que "todos ganan".

La conferencia del Instituto Schiller en Manhattan el 7 de abril, debe llevar al mundo entero hacia esos principios. Esta es la tarea que esta organización puede y debe lograr.