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Una esperanza para Estados Unidos y Europa: El liderazgo de Asia y Rusia

21 de marzo de 2016
El comienzo de la Ruta de la Seda, Xian, China. El programa de desarrollo económico de China de la Nueva Ruta de la Seda, “Una Franja, Una Ruta”, está abierto para que se le unan todas las naciones. (CC BY-SA 2.0)

21 de marzo de 2016 — El derrumbe de los sistemas financieros de los países transatlánticos está cerca. El jefe del Banco Central Europeo simplemente lo que hizo fue señalarlo, cuando dijo que ahora contempla lanzar "dinero desde el helicóptero" para los bancos de toda Europa; también lo señala el jefe del Banco Central alemán en su explosiva respuesta pública de pánico ante ese plan hiperinflacionario. Los bancos centrales han intentado todo tipo de rescate financiero posible durante siete años, y los sistemas financieros han llegado al borde de un derrumbe completo.

Estas naciones tienen que cambiar sus políticas de manera drástica ahora y de inmediato, para salvar sus economías y a sus pueblos, del derrumbe de Wall Street y de la City de Londres.

Y solo una dirección de cambio será exitosa: Los programas que tomen como modelo a los del Presidente Franklin Roosevelt, es decir, cerrar los casinos de Wall Street, y emitir crédito productivo nacional, pero ahora de una manera coordinada globalmente.

Para hacer esto, el liderazgo solo puede venir de Asia: de China, Rusia e India.

China está tendiendo puentes terrestres por toda Eurasia hacia la colapsada Europa, y quizás incluso hacia Estados Unidos a través del Estrecho de Bering. En dos años, China tiene planes para alunizar una nave especial en el lado oculto de la Luna, para observar y estudiar el universo de manera nunca antes posible sobre la Tierra o en órbita. Junto con India, son estas naciones las más dinámicas del mundo orientadas hacia el espacio.

El programa de la Nueva Ruta de la Seda de China, consistente en emitir crédito para construir puentes que abarcan continentes con nueva infraestructura económica, también está a punto de llevar el desarrollo económico al Medio Oriente y a África del Norte. Esta es la base para lograr una paz duradera y la estabilidad. Llevar el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda por todo el Medio Oriente y África del Norte, para hacer la guerra contra el desierto, es la única perspectiva de desarrollo posible para toda la región. Y es lo único que puede dar marcha atrás a la "crisis de refugiados" en Europa.

La iniciativa del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, hacia Siria, ha revertido la dirección de los asuntos en el Medio Oriente, hacia una paz y estabilidad negociada, por primera vez desde que George W. Bush desató la desastrosa guerra contra Iraq.

Eso es liderazgo.

La pequeña fuerza active para catalizar este liderazgo han sido las de LaRouchePAC y el Instituto Schiller. En 30 años, el programa del "Puente Terrestre Euroasiático" de Lyndon y Helga Zepp-LaRouche se ha convertido en la política de China, en particular hacia Rusia e India. Y la semana pasada, en un avance extraordinario en El Cairo, se convirtió en la política públicamente en la política de Egipto, mediante una conferencia con la participación destacada del representante del Instituto Schiller, Hussein Askary, y el Ministro del Transporte de Egipto.

Este programa se pondrá ante el público de las naciones de Europa y de Estados Unidos en sendas conferencias trascendentales, el 23 de marzo en Frankfort, y el 7 de abril en la Ciudad de Nueva York: Únanse a la Nueva Ruta de la Seda, tomen el liderazgo de Asia y cooperen con ellos, o si no, váyanse a la bancarrota sin remedio. Todo depende de la exitosa influencia de estos eventos.

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

MATERIAL DE APOYO


Putin: Rusia está comprometida con el proceso de paz en Siria; sigue vigilante contra de terrorismo

18 de marzo de 2016 — El Presidente ruso Vladimir Putin pronunció un discurso el 17 de marzo en el Kremlin, durante la ceremonia para condecorar a quienes participaron en la operación militar en Siria. Más de 700 oficiales, hombres y mujeres de las Fuerzas Aérea, Terrestre y Naval asistieron a la ceremonia en el Salón San Jorge, junto con representantes del sector militar industrial.

El Presidente Putin confirmó que continuará el apoyo militar de Rusia al gobierno de Bashar al-Assad y que, de ser necesario, el grupo aéreo ruso podría ser desplegado rápidamente de nuevo a Siria.

"De ser necesario, por supuesto, Rusia va a estar en capacidad de mejorar su grupo en la región en cuestión de horas al tamaño necesario para una situación específica y para utilizar todas la opciones disponibles" dijo Putin. "No nos gustaría hacer esto. Una intensificación militar no es nuestra opción. Por lo tanto, todavía estamos contando con el sentido común de ambas partes, en que se adhieran, tanto las autoridades sirias como la oposición, a un proceso pacífico".

La tarea primordial de la fuerza rusa que permanece en Siria "es supervisar el cese al fuego y crear las condiciones para un dialogo político interno en Siria" dijo Putin, e incluye la defensa aérea necesaria para protegerlos. También confirmó que Rusia ha ayudado a reconstruir las capacidades de defensa aérea de Siria, lo cual fue un mensaje claramente dirigido a Turquía y otras potencias que pudieran albergar aún ambiciones estilo Sykes-Picot en Siria. "Nosotros procedemos conforme las normas internacionales fundamentales; nadie tiene derecho a violar el espacio aéreo de un país soberano, Siria en este caso", dijo Putin. "Hemos creado, junto con el lado estadounidense, un mecanismo eficiente para evitar incidentes aéreos, pero todos nuestros socios han sido advertidos de que nuestros sistemas de defensa aérea se van a emplear contra cualquier objetivo que consideremos ponga en peligro al personal de servicio ruso", agregó. "Quiero subrayar esto: cualquier objetivo".

El apoyo ruso al gobierno sirio va a continuar en la forma de ayuda financiera, suministro de equipo y armas, asistencia en el entrenamiento y construcción de las fuerzas armadas de Siria, apoyo en las operaciones de reconocimiento y asistencia en los cuarteles generales en las operaciones de planificación.

Casi al final de su discurso, Putin de nuevo recordó las enseñanzas de la Segunda Guerra Mundial para Rusia, lo cual ha forjado su visión, como ha destacado Lyndon LaRouche, a pesar de que en ese tiempo todavía no nacía. Putin destacó que el último armamento ruso pasó las pruebas, no en el campo de tiro, sino en el combate real. "La vida misma ha mostrado que son una garantía confiable para la seguridad de nuestro país" dijo. "Debemos tener en mente las amenazas que surgen cuando no hacemos las cosas a tiempo; tenemos que recordar las lecciones de la historia, entre ellas los eventos trágicos a principios de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Guerra Patriota, el precio que pagamos por los errores en la planificación y construcción militar y la escasez de equipo militar nuevo. Todo tiene que hacerse a tiempo, porque la deficiencia, la negligencia y las omisiones son siempre peligrosas".