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El programa espacial: el renacimiento del alma de Estados Unidos

28 de marzo de 2016
Jeff Williams de la NASA, Ingeniero de Vuelo en la Expedición 47, junta su mano hacia su esposa a través del vidrio durante su cuarentena, previo al lanzamiento en la nave especial Soyuz TMA-20M, el 18 de marzo de 2016 en Kazajstán.(NASA/Victor Zelentsov)

28 de marzo de 2016 — Durante el diálogo que sostuvo Lyndon LaRouche con sus asociados el Domingo de Pascua, destacó la urgencia de que Estados Unidos retorne a los principios del programa espacial como misión para toda la humanidad.

Se tiene que poner el énfasis en el principio del programa espacial, el cual se tiene que activar, dijo. "No puedes solo salir y hacer una sugerencia; se tiene que diseñar y explicar". La campaña organizativa que encabeza en Texas Kesha Rogers, miembro del Comité Político de LaRouche PAC, "es la base para el programa total de nuestra organización, incluyendo la extensión de nuestra actividad hacia otras partes del mundo".

Esto está en consonancia plena con el papel central de Manhattan en nuestra actividad organizativa. "Nuestro liderazgo se ubica esencialmente en Manhattan. Todo lo que podemos lograr aquí, en Estados Unidos, se basa principalmente en la dependencia en el concepto de Manhattan", dijo LaRouche. "No se va lograr nada en Estados Unidos sin ese programa. Así que eso tiene que ver directamente con el programa espacial en Texas", y en aunar esfuerzos en cooperación con China, Rusia y otras naciones de relevancia en esa parte del mundo.

Este programa global, para retornar a una misión orientada por la ciencia para la humanidad, significa también que "se le pone fin al sistema británico, se clausura el sistema británico. Ya no lo necesitamos; ya no lo queremos".

China y Rusia están haciendo su parte. El ejército sirio, con el decisivo respaldo aéreo de Rusia, acaba de retomar la ciudad histórica de Palmyra, en lo que constituye una victoria contra el satánico EIIS, propiedad del imperio británico, una victoria que se culminó apropiadamente el Domingo de Pascua. China, por su parte, continúa con su campaña incansable a favor de la cooperación global "donde todos ganan", centrada en su programa para iniciar la exploración del lado oculto de la Luna en los próximos años, lo cual constituye el faro científico para todo el planeta y el motor científico del programa chino de Una Franja Una Ruta. Por ejemplo, este 28 de marzo, el Presidente de China, Xi Jinping, llegó a la República Checa en donde firmará un acuerdo con el Presidente Milos Zeman para hacer de la República Checa una plataforma para la actividad económica china en la Unión Europea y Europa en general. Esto incluirá la cooperación para desarrollar la energía nuclear, ferrocarriles de alta velocidad y otros proyectos importantes de infraestructura, tales como el Canal Danubio-Oder-Elba. Esa vía fluvial en particular ha sido un aspecto central de las propuestas programáticas del movimiento de LaRouche para Europa, desde que salió nuestro plan del "Triángulo Productivo" en 1990, y mucho antes.

Pero para derrotar al imperio británico, se debe organizar a Estados Unidos para que se una a esos programas, para retornar a los principios del programa espacial y reanimar a su alma. En Estados Unidos, así como en Europa, el Medio Oriente, y en otras partes, el papel del movimiento de LaRouche, numéricamente pequeño pero estratégicamente poderoso, es decisivo. Sin el, el planeta no encontrará un camino para salir del infierno.

Reconocer esa realidad y actuar en base a ella, es fundamental para el éxito. Ese fue el significado del seminario de EIR en Francfort este 23 de marzo, en torno al tema "Resolviendo la crisis económica y de refugiados con la Nueva Ruta de la Seda", presidido por Helga Zepp-LaRouche. Y ese será el significado del próximo evento del Instituto Schiller el 7 de abril en Manhattan: "Construyendo el Puente Terrestre Mundial: Haciendo realidad la verdadera humanidad del hombre".