Queda al descubierto la hipocresía de Obama sobre las armas nucleares

5 de abril de 2016

4 de abril de 2016 — Mientras que los medios de prensa principales se desviven en elogios serviles a Obama por su cumbre nuclear, en varios otros medios del mundo se ha denunciado que su verdadera política es orillar al mundo a una guerra nuclear.

El semanario alemán Spiegel Online publicó un comentario de Markus Becker, el cual reseñó la agencia rusa Sputnik, titulado “Cumbre nuclear: la visión fracasada de un mundo libre de armas nucleares”. El subtítulo dice “Barack Obama invitó al mundo a una cumbre sobre seguridad nuclear. Pero con su visión sobre abolición de armas nucleares el Presidente de EU ha fracasado rotundamente. En vez de esto, amenaza con una nueva carrera armamentista”. Becker califica la modernización del armamento nuclear de Obama como el mayor error que haya podido cometer, “Resumiendo, el mundo se encuentra ahora más lejos de estar libre de armas nucleares de lo que se encontraba hace siete años... y también hay que culpar a Obama por esto”.

El diario Asia Times del 1 de abril publica un artículo del ex embajador de la India en Uzbequistán y Turquía, M.K. Bhadrakumar, titulado “El legado nuclear de Obama es un espejismo”, en donde ridiculiza al premio Nobel de la Paz de Obama y ataca la estrategia nuclear de Obama. Denuncia a Obama por sacarle la vuelta a la ONU, por antagonizar a Rusia, provocar a China y modernizar las armas nucleares de EU. “Aunque parezca sorprendente, los expertos estadounidenses han empezado a trabajar una estrategia de ‘guerra nuclear victoriosa’. Bajo su mandato, por primera vez se han creado las condiciones para una guerra mundial que involucre combatientes que poseen armas nucleares, en donde se están reescribiendo las reglas de combate de forma tal que, si estallara una guerra, es altamente probable que se usaran armas nucleares”, dice Bhadrakumar.

“En resumen, esta ‘segunda era nuclear’ es lo que constituye el verdadero legado nuclear del Presidente Obama. El NSS es un espejismo. ¡Qué gran legado para un estadista extraordinario que insiste en que aborrece todas la guerras¡”, concluye Bhadrakumar.