Un día nervioso de reuniones secretas de la Reserva Federal

12 de abril de 2016

12 de abril de 2016 — Con la economía estadounidense claramente en crecimiento cero, o peor, el lunes fue un día nervioso de reuniones secretas de la Reserva Federal. Primero la Junta de Gobernadores tuvo una reunión en la mañana de “aviso acelerado” (es decir de emergencia) sobre el tema de las tasas de interés; después la presidenta Janet Yellen se reunió a puerta cerrada con el Presidente Obama durante la tarde. La reunión regular de la Reserva en abril está programada para dentro de dos semanas.

Varios pronósticos sobe la tasa de crecimiento del PNB para el primer trimestre (que se va a anunciar el 28 de abril) convergen en cero; pero todos los indicadores sobre la economía real, desde la producción de bienes durables y las órdenes para ventas al por mayor a las fábricas y gasto de los consumidores, hasta volúmenes de flete y productividad laboral, indican que la economía se está contrayendo. La Reserva quedó atrapada en una maniobra para elevar las tasas de interés en tanto que los bancos centrales de Europa y Japón estaban bajando sus tasas de interés hasta volverlas negativas.

El día estuvo también pleno de rumores sobre los grandes bancos italianos, de que estaban a punto de ser rescatados por el gobierno italiano, quien les compraría sus préstamos malos —volumen que se calcula entre los 200 y 400 mil millones de euros, según diversos cálculos— a pesar de que los reglamentos de la Unión Europea (UE) supuestamente prohíben dichos rescates. Se dice que el gobierno se reunió, de nuevo a puertas cerradas, con representantes de esos grandes bancos.

Y para desestabilizar aún más al sistema bancario de Europa, el domingo Austria ordenó un importante rescate interno, confiscando unos 6 mil millones de euros de deuda vieja del Banco Heta, que son los restos anteriormente rescatados del banco quebrado Hypo Alte Aldria. La deuda vieja de Heta sufrió una enorme expropiación del 54%. Esta deuda estaba respaldada por la provincia de Carintia, que no la puede pagar. Así que, ahora hay una pelea legal en donde los acreedores afirman que es el mismo Estado de Austria el que tiene que hacerse responsable por las garantías que ofrecía la provincia quebrada.