La importancia histórica del concierto ruso en Palmira; el equipo ruso se quedó ahí para transmitir al día siguiente el concierto de los sirios

12 de may de 2016

11 de mayo de 2016 — Gilbert Doctorow, el Coordinador Europeo del Comité Americano para un Acuerdo Este-Oeste, abundó sobre la importancia histórica del viaje de la orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo a Palmira en un artículo que publicó el Consortium News el 8 de mayo, titulado "Un regalo de cultura para una Palmira abatida".

Palmira ha sido considerada durante siglos la "ciudad gemela" de San Petersburgo. Una de las razones de esto es que se ha comparado a Catalina la Grande de San Petersburgo, con la reina Zenobia de Palmira del siglo 3, una gobernante poderosa del imperio de Palmira que conquistó Egipto y una gran parte de Anatolia. En los tiempos de Pushkin, dice Doctorow, los escritores rusos desarrollaron aún más esta alusión, inspirándose en la ampliamente conocida belleza y riqueza cultural de la Palmira romana.

En el Siglo 19, los arqueólogos de San Petersburgo formaban parte de los equipos europeos que participaron en las excavaciones de Palmira y en describir los hallazgos.

"No es de sorprender que teniendo esta conciencia la intelectualidad rusa, el director de San Petersburgo Valery Gergiev haya pensado en este gran gesto, un acto de gran imaginación", dice Doctorow.

El concierto se celebró solo un poco más de un mes después de que Palmira fue liberada del Estado Islámico (EI o EIIS), y justo días después de que los sitios arqueológicos quedaron libres de minas. En estas circunstancias, los militares rusos movieron al maestro Gergiev, los solistas, cientos de dignatarios nacionales e internacionales y 100 toneladas de equipo de telecomunicaciones hacia la zona de guerra.

En un gesto extraordinario, los rusos no se apresuraron a evacuar sus equipos o personal de transmisiones; se quedaron ahí para transmitir el concierto que le siguió con la presentación de una orquesta y un coro sirio que se celebró al día siguiente en el mismo anfiteatro romano. Los rusos se quedaron y transmitieron por televisión el concierto sirio para los televidentes en Rusia.

Doctorow informó que Valery Gergiev y su orquesta ya han tocado anteriormente en el frente. En el 2008, llevó su orquesta a Tskhinvali, la capital de Osetia del Sur, poco después de que fue liberada de sus atacantes georgianos. En Rusia, él y su orquesta hacen con regularidad giras extenuantes por el Lejano Oriente y el Norte de Rusia.

Doctorow calificó el concierto en Palmira como el más exitoso ejercicio de "poderío blando" en muchos años. El concierto "Oración por Palmira" estuvo dedicado a la memoria de dos héroes: el Dr. Khaled Assad, ex director del complejo del museo Palmira durante 40 años, quien fue decapitado por el EIIS porque se negó a revelar en dónde estaban escondidos los tesoros de Palmira. La presencia del director del Museo Hermitage, Mikhail Piotrovsky, dijo Doctorow, fue "un contrapunto directo" al desaparecido director sirio, y su presencia simbolizaba también el compromiso de los restauradores de arte de Rusia para regresar a Palmira a lo que era antes de la guerra, un centro de investigación.

El concierto estuvo dedicado a héroes gemelos: en el lado opuesto del retrato del doctor Assad, estaba una fotografía del héroe ruso, el teniente Alexander Prokhorenko, quien al sentirse rodeado detrás de las líneas del EIIS solicitó un ataque aéreo de las fuerzas rusas sobre su posición, dando su vida a cambio de acabar con un destacamento enemigo.

La fecha del concierto presentó también las celebraciones del 9 de mayo, Día de la Victoria en Rusia, y sirvió también como "un regalo a la nación rusa por su apoyo popular a la intervención militar en Siria".

Gergiev es ahora el principal director de la Sinfónica de Munich, así como también el director general y artístico de la Orquesta Mariinisky.

Después de repasar los "comentarios amargos" y la cobertura francamente hostil del concierto en Palmira por parte de la mayoría de los medios de prensa occidentales, Doctorow concluye su artículo diciendo: "Es un error de juicio imperdonable hablar de una nueva Guerra Fría como algo que viene por delante, justo a la vuelta de la esquina. Estamos en medio de ella, y se va a necesitar una suerte enorme o un cambio de líderes para bien, si hemos de evitar una guerra caliente".