Periódico del Partido Comunista Chino rechaza con firmeza cualquier consideración de una Nueva Revolución Cultural

18 de may de 2016

18 de mayo de 2016 — Ahora que se recuerdan los 50 años del lanzamiento de la desastrosa Gran Revolución Cultural Proletaria de 1966 en China, muchas redes antichinas han acusado al Presidente Xi Jinping de iniciar su propia nueva Revolución Cultural, lo cual en esencia quiere decir que su campaña anticorrupción y sus estrictas medidas para impedir una "revolución de color", constituye un "culto a la personalidad" como el de Mao y una maniobra hacia un gobierno tiránico. Algunas fuerzas internas también han alimentado la nostalgia por el fermento de esa época.

El periódico del Partido Comunista, Global Times, rechazó ayer en una editorial sin firma cualquier tendencia en ese sentido. Con el título de "La sociedad rechaza firmemente la Revolución Cultural", el editorial señala tajantemente: "El caos interno que se prolongó por diez años fue un desastre enorme. De ahí que sea normal escuchar que la gente hable sobre esto en el 50 aniversario de ese movimiento".

El editorial de Global Times señala que en 1981, "el Partido Comunista de China (PCC), llegó a la conclusión autorizada de negar por completo la Revolución Cultural. Desde entonces, generaciones de líderes chinos se han adherido firmemente a la conclusión de la resolución. Negar por completo los valores de la Revolución Cultural no es solo un entendimiento en todo el partido, sino también un consenso firme de la totalidad de la sociedad china".

"No es posible que se repita una revolución tal. Las décadas de calamidad ocasionaron daños severos, dejando un dolor permanente para muchos chinos. Negar por completo los valores de la Revolución Cultural ayudará a la sociedad china a permanecer vigilante contra el peligro de todo tipo de desórdenes. Durante los últimos años, muchos países en desarrollo han experimentado conflictos civiles, pero China no. Una razón importante es que las lecciones que nos dejó la Revolución Cultural, le ha dado a la nación una cierta inmunidad. Nadie teme la turbulencia, y desea más la estabilidad, que nosotros", agrega la editorial.

"El desarrollo de China en las décadas recientes comenzó con la negación total de la Revolución Cultural en teoría y cambió el enfoque del país hacia la construcción económica en la práctica. Durante unos 30 años, nos esforzamos en recuperarnos de las pérdidas. Las metas compartidas han aportado un fuerte impulso para el progreso del país... Ya sea en la campaña contra la corrupción y para avanzar en el estado de derecho, o en desarrollar el nivel de vida de la población y reducir las diferencias sociales, nos debemos de adherir a la vía del socialismo con características chinas.

"Le hemos dado la despedida a la Revolución Cultural. Podemos decir hoy una vez más, que la Revolución Cultural no puede regresar y no regresará. No hay lugar para ella en la China de hoy".

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