Xinhua ridiculiza las fantasías del G-7, exhorta a sus miembros a que se unan al mundo real

28 de may de 2016

28 de mayo de 2016 — Los corresponsales de la agencia china Xinhua a la cumbre del Grupo de los Siete (G-7) en Ise, Japón, publicaron un divertidísimo análisis del circo de payasos que fue la cumbre. En cuanto se reúnen los dirigentes del G-7, señalan los corresponsales, “se desatan las ambiciones por ‘guiar al mundo’. Sin embargo, el club de los países ricos está encontrando vergonzosamente que su influencia está en declive en la medida en que cambia el panorama político y económico global”.

Citan al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, quien planteó que el G-7 tome “el liderazgo para guiar al mundo mostrando la mejor vía para lograr la paz y la prosperidad regional y global”. Tales aspiraciones de la presidencia rotativa, buenas en naturaleza, son difíciles de hacer realidad, ya que el G-7 enfrenta cada vez mayores dificultades no solo para dirigir la economía global sino también para superar las diferencias entre sus miembros”.

Los autores señalan que recientemente, al inicio del siglo, las naciones del G-7 representaban dos terceras partes de la economía mundial, pero eso ha caído a menos de la mitad. Señalan que Japón, cuando menos, ha “propuesto fomentar el gasto público para impulsar el crecimiento global”, pero que Estados Unidos y Alemania se oponen a ello, y favorecen la austeridad. También destacan que cuando sacaron a Rusia del G-8 ‘le quitaron a Estados Unidos y a los mayores países europeos un canal importante para buscar el diálogo con Rusia”.

Con el debilitamiento del G-7, señalan, “mecanismos como el Grupo de los 20 se han convertido en plataformas más relevantes y progresistas para que los líderes del mundo discutan la manera de hacer frente a los desafíos globales, como las crisis financieras y los impedimentos a la recuperación económica mundial”. De hecho, China está organizando ahora muy vigorosamente la próxima reunión del G-20 que se llevará a cabo en septiembre de este año en China.

Xinhua concluye haciendo un llamado a Occidente para que despierten a la realidad: “El Grupo de los Siete, por su parte, debería tener un cuadro claro de la situación cambiante, abandonar su comportamiento arrogante y hegemónico, y buscar conjuntamente un nuevo modelo de relaciones internacionales sin rasgos de confrontación, de mutuo respeto y de inclusión con los países en desarrollo. Las siete naciones más industrializadas del mundo podrían de verdad jugar un rol más constructivo para hacer al mundo más próspero y equilibrado. Los países ricos se deberían meter menos en cuestiones que pueden intensificar las tensiones regionales, y por lo contrario contribuir más a los planes humanitarios y ambientales por los cuales tienen responsabilidades ineludibles debido a motivos históricos y realistas”.

Concluyen irónicamente citando a la revista Time: “Hubo una vez un G-7 cuyos países gobernaban el mundo. Hoy, ni tanto”.