Obama se reunió con el príncipe bin Salman, segundo en la línea de sucesión a la corona

21 de junio de 2016

21 de junio de 2016 — Finalmente después de mucho estira y afloja, el viernes 17 se reunió en la Casa Blanca el Presidente Barack Obama con el príncipe Mohammed bin Salman, heredero suplente de la corona saudí, quien había estado haciendo campaña en Estados Unidos durante toda la semana. La versión oficial sobre la reunión fue bastante superficial, y destacaron la posición compartida entre Estados Unidos y Arabia Saudita sobre la guerra en curso en Siria, la guerra en curso en Yemen, la constante inestabilidad en Iraq y en Libia, y la dizque guerra contra el Estado Islámico; pero el hecho de que en principio la reunión se llevara a cabo es muy significativo, dado que el príncipe de 30 años es solo el segundo en la línea de sucesión. Durante su visita a Washington, el príncipe Mohammed bin Salman cenó con Kerry, en su casa de Georgetown, se reunió con John Brennan, director de la CIA y con James Clapper, Director de Inteligencia Nacional; fue invitado por los líderes de la Cámara de Representantes, Paul Ryan y Nancy Pelosi; tuvo dos reuniones con su homologo Ashton Carter, Secretario de Defensa, y luego se reunió con el Presidente Obama.

Quienes siguen de cerca a los saudíes, tal como Bruce Reidel, ex funcionario de la CIA y analista del Instituto Brookings, señalaron que el príncipe Mohammed bin Salman, es la opción que tiene su padre para la sucesión, y hay rumores persistentes sobre el hecho de que el príncipe heredero, Mohammed bin Nayef, está gravemente enfermo (fue el blanco de un intento de asesinato por parte de un terrorista suicida, incidente en el que fue gravemente herido). Bin Salman es relativamente desconocido en Washington, y es considerado ampliamente por los especialistas en Arabia Saudita, como un “cabeza caliente” que metió al reino en la desastrosa guerra contra Yemen, y que ha empeorado las relaciones con Irán hasta un nivel alarmante.

El Presidente Obama ha hecho todo lo posible para impulsar la colaboración entre Estados Unidos y los saudíes, y el complejo militar-industrial de Washington depende de las compras de armas saudíes para compensar el recorte en el gasto público y otros recortes al gasto de defensa nacional. El príncipe bin Salman es ministro de Defensa y lidera una de dos comisiones creadas recientemente que controlan todas las decisiones de política económica en el reino.

Mientras que la cuestión del 11-S no salió a relucir en ninguna declaración oficial sobre la visita del príncipe bin Salman, obviamente estaba en la mente de los saudíes y del gobierno de Obama. Pero Adel Jubei, ministro saudí de Relaciones Exteriores, quien estuvo con el príncipe en Washington, si emitió una declaración donde salió con el cuento de que la Comisión que hizo la investigación sobre el 11-S, exoneró por completo a los saudíes de cualquier responsabilidad en los ataques.