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Obama lanza otra guerra criminal contra Libia

4 de agosto de 2016

4 de agosto de 2016 — Esta semana se presentó un mapa confidencial en la Casa Blanca que después se filtró a la cadena NBC, que lo subieron a su portal electrónico, en donde se mostraba el “avance” de la guerra de Obama contra el EIIS en los dos últimos años. El mapa muestra que el EIIS y sus afiliados, están activos ahora en 18 países, en tanto que en el 2015 eran solo 13 y en el 2014 estaban apenas en 7 países. ¿Convenció esto al presidente guerrero de que su política había sido un fracaso y de que debía aceptar las repetidas propuestas del Presidente ruso Vladimir Putin de juntar a las naciones del mundo para combatir al terrorismo, el enemigo común?

Por supuesto que no. En vez de esto, Obama lanzó una segunda guerra en contra de Libia, y bombardeó la ciudad de Sirte (ciudad natal de Gadafi) el lunes 1 y martes 2 del presente, supuestamente para evitar que el EIIS consolide una base en el país. Obama se presentó por televisión el martes para decir que la guerra era “decisiva” para ayudarle al gobierno de Acuerdo Nacional de Libia a combatir al EIIS, y que la guerra continuaría por el tiempo que fuese necesario.

Como es usual, en esto hay varias mentiras. El Gobierno de Acuerdo Nacional no es un gobierno de acuerdo nacional, sino un seudo-gobierno seleccionado cuidadosamente en la ONU y enviado a Trípoli con la tarea especial de “invitar” a Estados Unidos a que empezaran a bombardear, utilizando las fuerzas especiales de EU en el terreno como informadores. Obama no pidió ni recibió autorización de la ONU ni del Congreso de EU, para lanzar otra guerra, lo que certifica una vez más sus credenciales como criminal de guerra. Y, por supuesto, el EIIS no estaría ahí en primer lugar si Obama no hubiera bombardeado al país hasta regresarlo a la edad de piedra y no hubiera matado a sus dirigentes antiterroristas en el 2011, lo que junto con el tratamiento similar de GW Bush en Iraq en el 2003, constituyen los crímenes de guerra más grandes en nuestros tiempos, responsables del caos terrorista a nivel internacional y de la horrenda crisis de refugiados que se extiende por todo el Suroeste Asiático y Europa.

Banqueros prestantes, incluyendo banqueros de inversiones, están ahora advirtiendo que nada que no sea acabar de inmediato con el “modelo de banca universal” (es decir, el restablecimiento o instauración de la separación bancaria Glass-Steagall por toda la región trasatlántica) detendrá el desplome en marcha del sistema bancario occidental. Un destacado ex director de Goldman Sachs y funcionario de la Comisión Europea, Paul Goldschmidt, escribió que cualquier cosa que no sea “la desaparición de la banca universal” va a ocasionar no solo una desintegración financiera sino también la “desestabilización de los cimientos de la democracia europea”, es decir, el fascismo.

Helga Zepp-LaRouche, quien recién regresó de China, señaló que la dirigencia china está claramente consciente del peligro del derrumbe del sistema financiero occidental, y de las implicaciones para Occidente y para el mundo. Esta desintegración financiera es lo que impulsa al desquiciado plan de Obama para la confrontación militar con Rusia y China, que coloca al mundo al borde de la guerra termonuclear.

La solución es clara, y es alcanzable inmediatamente. No se puede recalcar lo suficiente lo urgente que es implementar de inmediato la Glass-Steagall en los Estados Unidos y en Europa. El movimiento de LaRouche, que en gran medida es el responsable de que se hayan presentado y patrocinado proyectos de ley Glass-Steagall en el Congreso Federal y se hayan incluido en las plataformas de ambos partidos en las convenciones recientes, se ha movilizado para inspirar a la población estadounidense en este momento de transformación histórica para que vuelvan su vista a las estrellas, para restablecer lo que fue anteriormente una creencia común en la ciencia, el progreso y en la construcción de la nación, para echar abajo a los señores de Wall Street y los señores de la guerra, junto con su títere Obama, antes de que sea demasiado tarde.

China, Rusia y casi todo el mundo están preparados para actuar junto a un Estados Unidos reconstituido para lograr esta realidad, en beneficio de toda la humanidad.