Nuevas revelaciones sobre el terrorismo y la barbarie saudí

20 de septiembre de 2016

20 de septiembre de 2016 — En el preciso momento en que el proyecto de ley JASTA está sobre el escritorio de Obama para que lo promulgue o lo vete, aparecieron tres nuevas revelaciones en donde se muestra el apoyo a fondo y duradero de los saudíes al terrorismo y sus años de mentir sobre el particular.

** El 17 de septiembre, el diario The Chicago Tribune y la agencia noticiosa Associated Press revelaron que un individuo de al-Qaeda acusado de fabricar bombas, que asistía a una universidad de Arizona, le dijo a interrogadores militares en la prisión de la Bahía de Guantánamo que, él creía que un miembro no identificado de la familia real saudí era parte de una campaña para reclutarlo para realizar acciones violentas antes de los ataques del 11 de septiembre del 2001, según lo que informó el Tribune como transcripción de reciente publicación.

A principios del 2001, Fhassan Abdallah al-Sharbi acababa de regresar de Phoenix, donde había tomado cursos de instrucción de vuelo en la Universidad Embry-Riddle en Prescott, Arizona, junto con otros dos hombres que se serían parte de los secuestradores en los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Al-Sharbi dijo que un personaje religioso de Arabia Saudita habló sobre su futuro por teléfono con un interlocutor al que llamó varias veces "Su Alteza". Este personaje religioso instó después a al-Sharbi a regresar a Estados Unidos a participar en un complot que implicaba volar aviones.

Sin embargo la Comisión sobre el 11 de septiembre había encontrado —erróneamente, según esta evidencia— que no había prueba alguna que indicara que el gobierno saudí o altos funcionarios saudíes hubieran apoyado los ataques, y la realeza y el gobierno saudí lo han negado.

Al-Sharbi describe la conversación en junio con el Comité de Revisión Periódica, que es el organismo que decide si dejan en libertad a los prisioneros de Guantánamo. El 15 de septiembre, el Pentágono publicó una transcripción expurgada.

No regresó a Estados Unidos, sino que se fue a Afganistán, en donde fue capturado en una casa junto con Abu Zubaydah. Cuando lo capturaron, el FBI encontró un paquete de documentos donde había un sobre de la embajada saudí en Washington, que contenía su certificado de vuelo, según un documento conocido como Archivo 17.

** El funcionario estadounidense Zalmay Khalilzad escribió en el periódico Político que en su viaje más reciente a Arabia Saudita, se reunió con altos miembros de la familia real, entre ellos el príncipe heredero Mohammad Bin Salman. Khalilzad dijo que cuando él planteó la cuestión del financiamiento saudí a los extremistas islámicos, un funcionario, en vez de negarlo, lo admitió. "Los confundimos", le dijo, y explicó que el apoyo saudí al extremismo empezó a principios de la década de 1960 para contrarrestar el nasserismo de Egipto y que fue una forma de "resistir" a la Unión Soviética, a menudo en cooperación con Estados Unidos, en lugares como Afganistán en la década de 1980. "Bajo su nueva política de honestidad sin precedentes" escribe Khalilzad, ellos alegan que " 'no quisimos reconocerlo después del 11 de septiembre porque temíamos que ustedes nos abandonarían o que nos tratarían como si fuéramos el enemigo' concedió un alto funcionarios saudí".

** El 19 de septiembre, el reportero del Washington Post Thomas Gibbons-Neff afirmó que los saudíes están usando gas de fósforo blanco abastecido por Estados Unidos en su guerra en Yemen, "con base en imágenes y videos publicados en los medios sociales, lo que ha originado preocupación entre los grupos de derechos humanos, de que el material altamente incendiario pudiera usarse en contra de civiles". Informó que bajo las regulaciones estadounidenses, el fósforo blanco que se vende a otros países se debe usar únicamente para señalamientos y cortinas de humo. Cuando se usa en contra de soldados o civiles, puede lisiar y matar al quemar hasta los huesos. No está claro exactamente cómo están usando los saudíes el armamento, pero el gobierno ya ha sido objeto de una condena generalizada por el bombardeo indiscriminado de zonas civiles de Yemen".

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