Arabia Saudita amenaza al Congreso de Estados Unidos, a las empresas y a los bancos

29 de septiembre de 2016

28 de septiembre de 2016 — Agentes del quebrado y genocida Reino de Arabia Saudita, dentro y fuera del gobierno de Obama, han eliminado todo tipo de precaución en su desesperación para detener la promulgación de la ley JASTA, la cual permitiría que finalmente se exponga toda la verdad del papel del reino saudí en la organización, financiamiento y despliegue del ataque del 11-S en Estados Unidos. Esta semana, agentes saudíes amenazaron con una guerra económica contra "la actividad comercial ordinaria estadounidense", y en efecto, dañar a las fuerzas armadas de Estados Unidos, en caso de que el Congreso anule el veto de Obama a la ley JASTA.

La familia real saudí transmitió las amenazas de guerra económica en su propio nombre. Con la firma traidora del ex senador Trent Lott, la empresa Squire Patton Boggs, agentes saudíes registrados, enviaron correos electrónicos a cada uno de los asistentes de los legisladores en ambas cámaras del Congreso entre el lunes y martes de esta semana, a nombre del "Centro de Estudios y Asuntos Mediáticos de la Corte Real Saudí", en donde advierten que la promulgación de la ley JASTA podría provocar múltiples demandas de represalias contra manufactureros y bancos estadounidenses.

El periódico Politico informó ayer que esta táctica ha conseguido ya el apoyo de cuatro corporaciones estadounidenses (General Electric, Dow Chemical, Boeing, y Chevron) para presionar al Congreso para que anule la ley JASTA y sostenga el veto de Obama. Las cartas al Congreso que enviaron los directivos de las compañías repiten citas de las amenazas de los saudíes de que "los activos de sus corporaciones en el reino podrían estar en riesgo si se promulga la ley", como lo señala Politico. Este periódico cita un email que consiguieron de los saudíes: "Muchas entidades extranjeras tienen relaciones estrechas de larga data con las instituciones financieras de EU que indudablemente se desharían, para mayor detrimento de la economía estadounidense. Las corporaciones estadounidenses con intereses en el exterior pueden estar en riesgo de represalias, una posibilidad que manifestaron recientemente GE y Dow".

En un email que obtuvo EIR del despacho de un congresista, el mensaje de los saudíes es verdaderamente escandaloso, ya que dice que en base a la ley JASTA, un gobierno extranjero podría ser demandado por "ayudar y contribuir al terrorismo" por "actos que contribuyan, incluso tangencialmente [!], a un acto de terrorismo en Estados Unidos"; del mismo modo, los bancos estadounidenses y extranjeros "que hayan procesado transacciones para los terroristas".

Politico informa que los saudíes están gastando más de $250,000 dólares al mes, solo para cabildear contra la ley JASTA. Pero el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, nunca ha oído de ningún "cabildo saudí", según le dijo a los incrédulos corresponsales de prensa de la Casa Blanca cuando le preguntaron al respecto.

"Diré que es la primera vez que escucho las palabras, cabilderos saudíes. Quizás eso quiere decir que tengo que salir más a menudo, pero es la primera vez que escucho eso", dijo Earnest con la cara muy lavada.

Y fueron personalmente el secretario de Defensa "Ceniza Nuclear" Carter y el jefe del Estado Mayor Conjunto general Joseph Dunford, quienes transmitieron al Congreso las amenazas saudíes de que los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos se verían amenazadas con la ley JASTA. Este dúo envió cartas coordinadas al representante William Thornberry, presidente de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, en las que protestan vigorosamente por las posibles represalias si "nuestros socios y aliados" fueran demandados, y no solo los regimenes que el gobierno de Omaba y de Bush designan como "Estados patrocinadores del terrorismo", de lo cual han protegido a Arabia Saudita y a la corona británica.

El diario Daily Telegraph de Londres publicó otro artículo antier en la noche en contra de la ley JASTA. En esta ocasión les preocupa que "la ley estadounidense contra el terrorismo pone a los soldados británicos en riesgo de una demanda judicial", con alegatos similares a los de Carter y Dumford. "Las agencias de inteligencia y de seguridad británicas, el MI6 y el MI5, han advertido también sobre las implicaciones de la ley propuesta, ya que los podría hacer vulnerables ante demandas hostiles de abogados estadounidenses que intenten probar que yihadistas con sede en Gran Bretaña han estado involucrados en conspiraciones terroristas contra objetivos estadounidenses". Ciertamente.