Economista japonés habla de cómo enfrentar el desplome del Deutsche Bank y del sistema bancario occidental

29 de septiembre de 2016

29 de septiembre de 2016 — Un destacado economista japonés con experiencia en el tratamiento de crisis severas en el sistema bancario, le presentó un plan a EIR sobre los pasos necesarios para hacerle frente al desplome del Deutsche Bank que se viene encima y el amplio contagio que ese desplome acarrearía sobre el resto del sistema financiero del sector avanzado. El plan es coherente con la propuesta hecha por Lyndon LaRouche en julio de que el gobierno interviniera para mantener a flote al banco por ser una institución necesaria para la economía alemana, pero que regresara a las políticas de banca competente del ex director general del Deutsche Bank, Alfred Herrhausen quien fue asesinado en 1989.

Primero, dijo el economista, no hay otra solución que nacionalizarlo. Ni el rescate externo ni el rescate interno van a poder cubrir la burbuja masiva de derivados y otros pasivos del banco.

Para lograr esto, se tiene que fijar una fecha límite en la cual se tienen que compensar todos los derivados. Los derivados que no se puedan compensar se declararán nulos.

Se tiene que imponer una política tipo Glass-Steagall al Deutsche Bank, separando completamente sus actividades de banca comercial de sus actividades de banca de inversiones.

En preparación para estas medidas, se le tiene que avisar a todo el sistema bancario occidental que el impacto en las contrapartidas de las enromes participaciones en derivados del banco que se van a declarar nulas, principalmente en bancos estadounidenses y bancos europeos, va a ser profundo, en tanto que el impacto del contagio en los mercados también será dramático. Por lo tanto, todos los principales bancos, y gobiernos involucrados, tienen que preparase para implementar políticas similares sobre esos bancos que están amenazados con la quiebra.

Finalmente, los responsables por la destrucción del Deutsche Bank tienen que ir a la cárcel por sus delitos. Esto es necesario para convencer a la población de que esta es una política seria, entre otras razones.

El economista destacó que la implementación de la Glass-Steagall por parte de todos los gobiernos involucrados, antes de que estalle la crisis, disminuiría dramáticamente el peligro de un pánico o una desintegración incontrolada del sistema bancario, lo que permitiría una reorganización ordenada de todo el sistema bancario.