Manden al Congreso a aprobar la Ley Glass-Steagall, antes de que sea demasiado tarde

7 de octubre de 2016

7 de octubre de 2016 — Los ciudadanos de Estados Unidos no deberían tolerar a un Congreso que sostiene audiencias para "ponerse duros con Wall Street", y luego se van a un receso de meses a hacer campaña, mientras que Wall Street atraca a los depositantes de los bancos, a los pequeños empresarios, a los tenedores de hipotecas y a la gente trabajadora todos los días.

Los gigantes de Wall Street están saqueando sus bancos de depósitos y préstamos, inyectando los fondos en sus otros bancos especulativos de casinos, y se encaminan a un estallido financiero a causa de los quebrados gigantes bancarios de Europa. Hoy salió otro escándalo en torno a Wells Fargo, quien estaba estafando a sus clientes de la pequeña empresa en su división de corretaje al menudeo; y otra del Deutsche Bank alemán, que está generando contratos de derivados financieros para ocultar las deudas de su libro de balance, al estilo en que lo hacía Enron. La enorme cantidad de derivados del Deutsche Bank se clasifica también como la más peligrosa del mundo, capaza de llevarse consigo a varios bancos gigantes cuando se derrumbe.

Millones de ciudadanos se dan cuenta ya, apenas a tiempo, de que la restauración de la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt es la única forma de detener las actividades criminales de los símiles del Deutsche Bank y Wells Fargo, y para restaurar un sistema bancario sensato antes de que sea demasiado tarde para la economía de Estados Unidos.

Ya es demasiado tarde para cientos de miembros del Congreso que están dando la vaga impresión de que les "gustaría" dividir a los bancos de Wall Street. La ciudadanía les tiene que hacer que regresen al Capitolio y que lo hagan, mediante la restauración de la Glass-Steagall.

Quienes piensen que solo otro crac como el del 2008 empujará finalmente a los funcionarios electos de Estados Unidos a restaurar las políticas de Franklin Roosevelt, es mejor que la piensen de nuevo. Lo que van a hacer, es lo mismo que antes, imponer otro rescate financiero de pánico, más grande todavía, el cual más rápido también empobrecerá al pueblo estadounidense y a su economía. Se les tiene que hacer que promulguen la Glass-Steagall antes de que ocurra el crac.

Eso es solo para empezar la tarea de revivir el crecimiento económico, la productividad, y el empleo productivo en la economía estadounidense, luego de 15 años de fracasos con Bush y Obama. Pero creará la oportunidad de introducir una política de crédito nacional al estilo de Roosevelt, para invertir en nueva infraestructura para el desarrollo, para acelerar el progreso científico y revivir el programa de exploración espacial.

Pero la Ley Glass-Steagall y un nuevo paradigma económico son ahora cuestión de vida o muerte. El fracaso económico de Obama, la derrota en sus acuerdos comerciales, y el éxito estratégico de Rusia en Siria están llevando a la Casa Blanca hacia una provocación de guerra directa con Rusia. Hay una tremenda oposición en Europa y Asia, pero la fase de "planificación" para lo que podría llegar a ser una Tercera Guerra Mundial está ya en marcha en la Casa Blanca de Obama y en el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Dile al Congreso, que se encuentran en sus distritos para participar en una macabra elección, sin opciones, que regresen y aprueben la legislación necesaria para sacar al país de esta crisis, la legislación que están exigiendo los ciudadanos informados. Después de las elecciones sería demasiado tarde.