Obama al The Economist: los bancos grandes están sanos

12 de octubre de 2016

12 de octubre de 2016 — El Presidente Obama recibió el sitio más prominente de esta semana en la publicación insignia del imperio financiero británico, The Economist, en un artículo titulado "El camino por recorrer", en donde Obama jura lealtad eterna al moribundo sistema financiero transatlántico.

En lo que los publicistas de su majestad califican de "un intento serio y consciente por sopesar las fortalezas y debilidades económicas de Estados Unidos", el agente del imperio que ocupa la Casa Blanca muestra su determinación a conducir el barco que naufraga hacia los arrecifes, y dice que más vale que todos nosotros dejemos de quejarnos y en vez de esto gocemos el viaje.

Aunque desde un principio Obama reconoce que el meollo del polarizado horizonte político —hasta el punto de ser disfuncional—es la disparidad económica, se muestra más ansioso por convencer a la ciudadanía de que tiene que pensar en pequeño y que no intente entrometerse con lo que son, en realidad, "mecanismos sumamente complicados". Después, sin mencionarlos explícitamente, ataca a la Glass-Steagall y defiende la ley Dodd-Frank, el Obamacare y la Asociación Transpacífica (TPP), y condena la revuelta en contra de la globalización que se siente en Estados Unidos.

Más importante, escribe, es entender que "la motivación de obtención de ganancia puede ser una fuerza poderosa para el bien común" y que esto no se debe destruir sino simplemente domeñar.

"Por más que pudieran sonar atractivas ciertas reformas más radicales en lo abstracto (dividir todos los grandes bancos o imponer aranceles prohibitivamente abruptos a las importaciones) la economía no es una abstracción. No se le puede simplemente rediseñar totalmente y juntarla de nuevo sin consecuencias reales para personas reales".

Es cierto que meter a la cárcel a banqueros encumbrados es una "consecuencia para personas reales", que Obama ha estado esforzándose por evitar durante ocho años; por lo tanto, se opone al restablecimiento de la Ley Glass-Steagall ("dividir todos los grandes bancos") como el rediseño total que se tiene que evitar.

En vez de tratar de cocinar un pastel más grande —lo cual demuestra con gráficas de gran tamaño—- su enfoque consiste más bien en buscar formas de poder mosdisquear un pedacito más grande del pastel existente para uno mismo. Luego regaña a todos los detractores de su gobierno, y dice que deben de "construir en base a lo que ya hemos hecho [¿qué?], no en tratar de destruirlo".

Para terminar este orate se coloca como Nerón entre los dioses. Alega que su programa de "estímulos" fue más grande y de mayor alcance ¡que el Nuevo Trato de Franklin Roosevelt! La realidad es que en los 8 años de Obama la economía de Estados Unidos apenas si se ha movido un 11%, mientras que durante los primeros tres años de Roosevelt, la economía creció 11% ¡cada año!