Presidente del Banco Mundial: "Sin China, no tenemos ninguna oportunidad de siquiera pensar en acabar con la pobreza extrema"

12 de octubre de 2016

12 de octubre de 2016 — En lo que bien pudiera haber sido el único comentario público sensato que hayan emitido los participantes de la reunión del FMI y del Banco Mundial que se llevó a cabo del 7 al 9 de octubre en Washington DC, el Presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, respondió lo siguiente a la pregunta de un periodista sobre el papel de China en lograr el objetivo establecido de acabar con la pobreza extrema para el año 2030:

“Bueno, primero que todo, sin China no tenemos ninguna oportunidad de siquiera pensar en ponerle fin a la pobreza extrema. China sacó de la pobreza extrema a 700 millones de habitantes en las últimas dos a tres décadas. Así que todavía hay gente viviendo en la pobreza extrema, pero ya no muchos. China misma está decidida a reducir esa cifra a cero en un futuro muy cercano. En términos de nuestro trabajo en África, por supuesto, este es uno de los lugares en donde nos tenemos que enfocar más en términos de acabar con la pobreza extrema”.

Por otra parte, un editorial publicado en el Jamaican Observer resume con precisión los logros de la reunión: “El FMI y el Banco Mundial no tienen solución para el malestar económico mundial”. Sin embargo, el FMI se las pudo arreglar para publicar un comunicado final; pero en la medida en que su jerigonza es ininteligible en lo absoluto, sus propuestas sobre políticas parecen más un manifiesto anti-hamiltoniano: “las políticas monetarias deben continuar siendo flexibles”; “las reformas estructurales son clave para elevar el potencial de crecimiento y podrían verse beneficiadas con la sinergía de otras políticas”, y “daremos seguimiento a los riesgos potenciales a la estabilidad financiera asociada con tasas de interés prolongadamente bajas o negativas, los riesgos de liquidez en los mercados sistémicos y las intermediaciones no bancarias”.