Se le quemó un fusible a Oxford: Dicen que ¡la infraestructura china va a destruir al mundo!

18 de octubre de 2016

18 de octubre de 2016 — La Facultad de Negocios Said de la Universidad de Oxford publicó un informe el 12 de septiembre en donde alegan que ¡las inversiones colosales en infraestructura son la causa del inminente colapso de la economía china y son una amenaza para el mundo entero! Esta basura miserable, basada en las clásicas estupideces monetaristas británicas, es un reflejo claro del hecho de que los británicos están organizando en contra del optimismo generado por China por todo el mundo, lo cual le ha dado a las naciones la confianza para mandar al diablo a los británicos o para simplemente informarles que ellos son los que están muertos en vida.

El informe argumenta que, como más de la mitad de las inversiones en infraestructura de China no son redituables en sí mismas, entonces van a destruir a la economía. A continuación uno de los argumentos irracionales de uno de los autores del estudio, Atif Ansar, después de analizar "95 proyectos ferroviarios y carreteros grandes de China y 806 proyectos de transporte construidos en democracias ricas".

" 'De nuestros ejemplos, la evidencia sugiere que más de la mitad de las inversiones en infraestructura en China hechas en las últimas tres décadas, los costos son mayores que los beneficios que generan, lo que significa que los proyectos destruyen valor económico en vez de generarlo' comenta el Dr. Ansar. 'A menos que China cambie hacia menos proyectos de infraestructura pero de mayor calidad, el país se encamina a una crisis económica y financiera nacional causada por la infraestructura, que es probable se extienda por toda la economía internacional' ".

Aparentemente no se tomaron la molestia de leer (o lo ignoraron intencionalmente) los objetivos establecidos por la propia China sobre la infraestructura, que por su naturaleza son hamiltonianos. El retorno de los proyectos individuales no se puede medir en términos de los resultados finales del proyecto en sí, sino en el aumento en la productividad para la nación (o la región) como un todo, mediante el mejoramiento de la capacidad de transporte tanto industrial como individual, que es igualmente cierto para las inversiones en energía, agua, educación, servicios de salud, etc.

Los pomposos británicos alegan que el estudio, publicado en la revista Oxford Review of Economic Policy bajo el título "¿Las inversiones en infraestructura, llevan al crecimiento económico o la fragilidad económica? Evidencias de China", "disipan la sabiduría convencional de que China tiene una ventaja distintiva sobre otros países en la producción de proyectos de infraestructura a gran escala".

Y no esconden sus intenciones: el estudio concluye, según la presentación de la Universidad de Oxford "que un programa masivo de inversiones en infraestructura no es una estrategia de desarrollo viable para otros países en desarrollo como Pakistán, Nigeria o Brasil, que pudieran querer usar a China como su modelo de desarrollo económico".

Una cita del mismo informe: "Es un mito que China haya crecido gracias en gran parte a las fuertes inversiones en infraestructura. Creció gracias a las audaces reformas institucionales y de liberalización económica, y este crecimiento se ve ahora amenazado por las excesivas inversiones en infraestructura de baja calidad. La lección para otros mercados es que los planificadores deben poner más atención en la aplicación informática y las profundas reformas institucionales y ejercitar una precaución mucho más grande en distraer los recursos escasos en proyectos de infraestructura física de gran escala".

Por supuesto, la Universidad de Oxford ha estado insistiendo en esto desde hace mucho tiempo a nombre de la reina. Cuando Helga Zepp-LaRouche habló en un foro en Nigeria en 1997 sobre "El éxito de la reforma económica china y su significado para Nigeria; ¡el arma secreta de África para la paz!", después de ella habló un don de Oxford, el profesor Paul Collier, director del Centro para el Estudio de las Economías Africanas en Oxford. Luego de los evidentes retortijones que le causó al sujeto la visión de Helga, Collier respondió:"Hay charlatanes que andan propagandizando la prosperidad. Tengan cuidado de no aceptar ideas equivocadas". El entonces Presidente de Nigeria, General Sani Abacha, clausuró el foro identificando la perspectiva de Zepp-LaRouche como la que correspondía a las verdaderas necesidades de Nigeria.

Claramente este nuevo informe tiene la intención de alimentar el fuego de las campañas de cambio de régimen, tal y como ya se vio su aplicación este año en Brasil.