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Elije principios

20 de octubre de 2016
Washington con Jefferson y Hamilton, cuadro ubicado en el Salón de Recepción del Senado, en el Edificio del Capitolio de EU. Mural pintado por Constantino Brumidi, [Arquitecto del Capitolio].

20 de octubre de 2016 — Estados Unidos se sigue hundiendo en el miedo y la desilusión a un ritmo aterrador, mientras que el resto del mundo observa conmocionado. El Presidente dedica los días que le quedan en el cargo fanfarroneando con su legado, mientras que su Departamento de Defensa libra guerras múltiples y asesinatos con drones en todo el mundo y se prepara para una guerra con Rusia y China; mientras que el programa de salud de Obama se desmorona en todo el país, dejando a millones de personas sin posibilidad de conseguir atención médica; su rescate de la banca de Wall Street que costó millones de millones de dólares ha creado una burbuja especulativa muchísimo mayor a la que existía antes del crac de 2008; y el desempleo real y el subempleo siguen siendo mayores que antes del crac y aumenta a un ritmo alarmante.

Para la gran mayoría de la población es bastante claro que el proceso electoral no aporta respuestas a esta crisis existencial que enfrentan la nación y el mundo. Aunque los líderes de China y de Rusia si aportan un liderazgo al mundo a través del proceso de desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda, y a través de una guerra al terrorismo y al narcotráfico en serio, Estados Unidos, dijo Lyndon LaRouche este lunes 17, necesita una dirección en derecho y en principios.

La cuestión de las elecciones, dijo, no es el de la persona que se nombra en la boleta electoral, sino en los principios que plantean los candidatos en el proceso electoral. "Lo que se tiene que hacer, es utilizar el principio como tal, y esto a menudo no se hace, o se hace de mala manera, en las campañas electorales. La cuestión aquí se trata de conseguir la elección del principio, y dejar que el principio defina cuál es la acción... No es la persona; es el principio, y el principio lo lleva la persona. Si se hace de manera idónea, eso es lo que funciona".

Nunca antes en la historia de Estados Unidos ha sido tan urgente que se restauren los principios fundadores de la nación, del modo en que los descubrió Alexander Hamilton. "La tradición de Hamilton y de sus políticas, son programas que deberían ser los programas presidenciales de Estados Unidos", dijo LaRouche. "Ahora digo que la ley de Alexander Hamilton, según se expresa en mis Cuatro Leyes, es lo que se tiene que hacer para la nación".

Estas Cuatro Leyes, formuladas por LaRouche en 2014, piden la restauración inmediata de la ley Glass-Steagall, el restablecimiento de un Banco Nacional de Estados Unidos, la implementación de mecanismos de crédito dirigido a través del Banco Nacional, y el empleo de dichos mecanismos de crédito para crear infraestructura e investigación y desarrollo científico básico, centrado en el rápido desarrollo de la energía de fusión nuclear y de la exploración del espacio ampliada.

Estas políticas, basadas en "la tradición de Hamilton y de sus programas, son programas que deben ser la política presidencial de Estados Unidos", concluyó LaRouche.

Claramente, estos programas no existen de ninguna forma en los candidatos que se presentan a la ciudadanía estadounidenses y a los ciudadanos del mundo. La crisis que enfrenta la nación y el mundo no disminuirá de ningún modo, independientemente de los resultados de las elecciones tal y como están ahora.

La prueba para los estadounidenses, y para los ciudadanos de todas las naciones, sigue siendo el Presidente fracasado que todavía ocupa la Casa Blanca. Medidas como las que ha tomado el Presidente Duterte de las Filipinas, quien se encuentra hoy en China, deshaciendo la mítica "amenaza de China" y denunciando la presidencia imperial de Washington, no solo contribuirán a la paz y al desarrollo en Asia, sino también para inspirar a los estadounidenses para que actúen en base a principios, no en base a la "opinión popular" creada por los medios informativos estadounidenses tan degradados.

Elije principios.