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Los E.U. de Obama van perdiendo; China y Rusia van ganando

21 de octubre de 2016
El Presidente de Filipinas, Duterte se reúne con Zhao Jianhua en una recepción del cuerpo diplomático durante la ceremonia inaugural el 30 de junio de 2016. (Foto: Comunicaciones presidenciales Oficina de Operaciones)

20 de octubre de 2016 — ¿Es de sorprenderse que Obama y los británicos estén visiblemente apopléjicos por la creciente influencia por todo el planeta de las ideas y políticas de Lyndon LaRouche? A pesar de el circo peligroso que son las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, la mitad del planeta -o más- se está alejando de la órbita del imperio británico, y acercándose a las políticas económicas gobernadas por las ideas Hamiltonianas de LaRouche, como queda expresado de manera sucinta en sus Cuatro Leyes escritas el 2014. Este enfoque se está extendiendo ahora más allá de solo las naciones del BRICS y podría convertirse en la política de los mismos Estados Unidos; la peor pesadilla de Londres.

Tomemos el caso de Filipinas que bajo el gobierno del Presidente Rodrigo Duterte anunció hoy en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, para que lo escuchara el mundo entero que “América ha perdido” y “anuncio que me estoy separando de ellos”. Elaboró que Estados Unidos ha perdido tanto militar como económicamente y le dijo a sus anfitriones chinos: “yo me estoy realineando con su corriente ideológica y quizá vaya tambien a Rusia a hablar con Putin y decirle que ahora somos tres en contra del mundo—China, Filipinas y Rusia”. Duterte respaldó sus palabras con numerosos acuerdos económicos concretos entre los dos países, lo que coloca a Filipinas firmemente a bordo de la política de Una Franja, Una Ruta de China.

Pongamos juntos todos estos acontecimientos, la derrota aplastante de Obama con la anulación a su veto a JASTA, la publicación forzada de las 28 páginas, la “sorpresiva” adopción de la ley Glass-Steagall en las plataformas de ambos partidos, Demócrata y Republicano—todo lo cual cobró forma bajo el papel de liderato de LaRouche de décadas—y se coloca todo junto a la flagrante quiebra de todo el sistema financiero trasatlántico y se ve que Obama ha perdido los estribos. Su gobierno está escalando drásticamente su confrontación con Rusia, como se ve en las amenazas abiertas recientes del Vicepresidente Biden de lanzar una guerra cibernética en contra de Rusia, así como tambien en la locura en Siria. Obama está usando ahora la orquestada crisis coreana para desplegar no sólo los sistemas antimisilísticos THAAD en Corea del Sur sino también para amenazar a Corea del Norte con la aniquilación nuclear mientras prepara la instalación de una base permamente en Corea del Sur para los bombarderos B-1B y B-52 con capacidad nuclear, aviones caza furtivos F-22 y submarinos nucleares. Esto tiene un solo propósito: apretar el encirculamiento nuclear en torno a China y el lejano oriente de Rusia. Es bajo condiciones de crisis como las actuales que las ideas y los principios de LaRouche pueden prender en la nación y en el mundo.

A principios de esta semana, apareció un artículo en el Chicago Tribune, en donde hablaban de la muerte del encuestador Mike McKeon, elogíandolo por ser “alguien que decía las cosas tal y como las veía” y quien mostró tener “clarividencia tratándose de identificar tendencias políticas”. El principal ejemplo que cita el artículo fue la famosa identificación en 1986 de McKeon de la influencia política decisiva de Lyndon LaRouche en Illinois, antes de las victorias electorales ahí en 1986, “mucho antes que muchos otros en el establecimiento político” El artículo nota que su comentario sobre el movimiento de LaRouche en ese entonces fue: “Estas personas están para quedarse”.

Asi es.