Con la derrota del CETA en Bélgica, Obama pierde su "caballo de Troya" para el TAFTA

25 de octubre de 2016

25 de octubre de 2016 — "No será posible" que Bélgica lo apruebe hoy, dijo el Presidente del Parlamento de Valonia, André Antoine el lunes 24 en la radio belga Bel RTL, en respuesta al último "ultimátum" del Presidente del Consejo de la Unión Europea (UE), Donald Tusk, quien convocó a Valonia para que ratificara hoy el acuerdo CETA (siglas en inglés del Acuerdo de Comercio Económico Integral), entre la UE y Canadá. Esta era la última ofensiva de la desregulación económica de laissez-faire, que supuestamente iba a echar a andar el crecimiento en la zona transatlántica.

"Hay un enorme revoltijo en los textos. Esta no es una ley internacional seria... En segundo lugar, los ultimátum y las amenazas no forman parte de la democracia. Queremos un acuerdo, queremos un tratado, pero queremos negociarlo con un mínimo de cortesía y respeto" dijo Antoine. Un plazo límite de un año sería más razonable.

El líder del Partido Socialista Valón Elio Di Rupo, uno de los oponentes más acérrimos al acuerdo, puso en duda que se pudiera llegar a un acuerdo esta semana. "Les tomó años negociar CETA y a nosotros nos niegan que nos tomemos unas cuantas semanas" dijo el domingo vía tuiter Di Rupo, que fue primer ministro belga. "¿Vamos a llegar a una solución? Todo depende del contenido. Si no cambia lo suficiente, nosotros mantendremos nuestra oposición".

El viernes, la UE y el Wall Street Journal ya estaban haciendo berrinches, después de descubrir que la Región Valona de Bélgica votó 44-22 en contra de la ratificación del tratado CETA, luego de declarar inaceptable al texto. En un discurso emotivo, Paul Magnette, el valeroso Ministro Presidente de Valonia, detalló cómo se ignoraron las propuestas y demandas valonas. Las amenazas en contra del proceso democrático tienen que parar, dijo. En Bruselas, estalló el pánico.

Correctamente se considera el CETA como el "caballo de Troya" del acuerdo de libre comercio de Obama, TAFTA/TTIP, entre Estados Unidos y la Unión Europea. Aparte de las fantasías usuales sobre las supuestas ventajas del libre comercio y la desregulación, la ratificación del CETA habría significado aceptar el mecanismo perverso de Solución de Diferencias entre Inversionistas y Estados (ISDS por siglas en inglés), que también forma parte central del TAFTA/TTIP de Obama. Con este "revolucionario" arreglo de disputas, los "inversionistas" (es decir las compañías privadas, y no los individuos) pueden demandar a los Estados nacionales soberanos y alegar daños cuando dichas naciones tomen medidas que pudieran afectar su capacidad potencial o real de obtener ganancias. Bajo el mecanismos ISDS, si el Estado alemán nacionaliza el Deutsche Bank con el fin de reorganizarlo al estilo Glass-Steagall, los "inversionistas" pueden demandar al Estado alemán por vulnerar sus ganancias. Ya ha habido algunos de esos "arbitrajes privados" que se han utilizado en algunos casos que se han vuelto noticias, aunque todavía no es ley; además del caso con sede en E.U. de los fondos buitre que demandaron a la nación de Argentina para extorsionarle una deuda falsa, está el caso de la compañía tabacalera estadounidense Philip Morris, que demando a Australia por cambiar el empaque de los cigarrillos. En pocas palabras, en vez de proteger a los ciudadanos y las naciones, el CETA y el TAFTA le darían total control del gallinero a las zorras.

Si se confirma esta tarde la oposición valona, Tusk cancelará las fiestas para celebrar la firma que estaban planeadas para el 27 de octubre en Bruselas. El rechazo al CETA, pocos meses después de que los británicos votaron por salirse de la Unión Europea (UE), es un fuerte golpe a los empeños de la UE de demostrar que todavía camina como si fuese una entidad viable.